jueves, 2 de julio de 2015

Smart cities y participación ciudadana. (Málaga, 14 de julio)

El próximo 14 de julio estaré en el Centro Demostrador de Smart Cities de Málaga participando en una jornada sobre urbanismo colaborativo y participativo en la smart city. La primera parte de la mañana estará dedicada a un taller para trabajar desafíos sociales urbanos y cómo abordarlos desde la perspectiva de la ciudad inteligente cercana a la ciudadanía. Después trataré de exponer algunas ideas a partir de una lectura crítica de la smart city más cercana a la cotidianeidad de la vida en la ciudad  y un repaso de dinámicas que promueven espacios de participación digital en la ciudad. Nos vemos por allí.




miércoles, 1 de julio de 2015

10 artículos recomendados de la bibliografía de la tesis

En unos días contaré más sobre la cuenta atrás de la tesis y compartiré algunos materiales; entre ellos, la bibliografía. Es una larga lista de referencias, algunas de ellas son nucleares y he publicado en el blog sobre sobre algunos de estos libros y artículos en los últimos años. La lista de abajo es sólo una selección de algunos textos que más ventanas han abierto en el proceso y que más han influido en algunos capítulos. Podría destacar otros libros o artículos pero esta selección creo que define bien por dónde van los tiros y creo alguno te puede interesar.


BELL, Genevieve y Paul DOURISH (2006) “Yesterday´s tomorrows: notes on ubiquitous computing´s dominant vision”, en Personal Ubiquitous Computing 2006

BOYD, Danah y CRAWFORD (2012) "Critical questions for big data: Provocations for a cultural, technological, and scholarly phenomenon", en Information, Communication & Society, 15(5), 662–679.

CRAWFORD, Kate, Kate MILTNER y Mary L. GRAY (2014) "Critiquing Big Data: Politics, Ethics, Epistemology", en International Journal of Communication 8 (2014), 1663–1672

DE WAAL, Martijn (2011a) “The ideas and ideals in urban media theory”, en FOTH, Marcus, Laura FORLANO, Christine SATCHELL y Martin GIBBS (eds.) (2011). From Social Butterfly to Engaged Citizen: Urban Informatics, Social Media, Ubiquitous Computing, and Mobile Technology to Support Citizen Engagement, MIT Press, Cambridge

GRAHAM, Stephen y Simon MARVIN (1999) “Planning Cybercities: Integrating telecommunications into urban planning”, en Town Planning Review 70, 89-114.

GOODSPEED, Robert (2015) “Smart cities: moving beyond urban cybernetics to tackle wicked problems”, en Cambridge J Regions Econ Soc (2015) 8 (1): 79-92

MOSCO, Vincent (2004) The digital sublime. Myth, power and cyberspace, MIT Press, Cabridge

RITTEL, H.J. y M.M. WEBBER (1973) "Dilemmas in a General Theory of Planning", en Policy Sciences 4 (1973), 155-169

SÖDERSTRÖM, Ola, Till PAASCHE & Francisco KLAUSER (2014) “Smart cities as corporate storytelling”, en City: analysis of urban trends, culture, theory, policy, action, 18:3, 307-320

WINNER, Langdon (1985), “Do Artifacts Have Politics?,” en D. MACKENZIE y J. WAJCMAN (ed.), The Social Shaping of Technology, Open University Press, Bristol.


viernes, 19 de junio de 2015

Mesa redonda sobre smart cities y participación (Bilbao, 25 de junio)

El próximo jueves estaré en la presentación birloki system de nerei participando en una mesa redonda sobre smart-cities y participación. Estarán también Marcelo Leslabay, Responsable del Fab Lab y del Grado de Diseño Industrial en la Universidad de Deusto, Roberto San Salvador del Valle (Proyecto Deusto Future Cities Lab) y Juan Sádaba, creador de birloki system e impulsor de nerei emotional intelligent.
Jueves 25 de junio · 18:00 h. Lugar: Icaza Colaborando
nerei emotional intelligent es un proyecto nuevo del grupo ner que apuesta por la innovación en el punto de conexión entre la nuevas tecnologías (intelligent) y los valores sociales y humanos (emotional). Uno de sus principales proyectos es birloki system, una red de puntos de mobiliario urbano interactivo que apuesta por una visión bottom-up de lo que solemos llamar Smart Cities.


Estos dos últimos años he tenido la oportunidad de compartir con Juan y Sara la evolución de birloki y su salto a Singapur, así que es genial que se pasen por Bilbao de nuevo y podamos charlar un poco. En la sesión intentaré compartir los temas ya habituales, seguramente incidiendo en el diseño de interacción urbana

lunes, 8 de junio de 2015

La escala humana en la ciudad conectada

El próximo 26 de junio participaré en el VIII Curso en planificación y gestión de ciudades: “Repensando la ciudad: instrumentos y políticas públicas para la gobernanza
urbana”, organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, junto con la EGTP del TEC de Monterrey y Bilbao Metropoli-30.

El curso comienza la próxima semana y está orientado al análisis y conocimiento de las metodologías actuales en relación con el desarrollo de ciudades, al objeto de conocer y discutir sobre el diseño y operación de los planes, proyectos y programas relacionados con la gestión metropolitana a partir tanto de la experiencia del Bilbao Metropolitano como de otras de carácter nacional e internacional, que por sus características e importancia sean dignas de reseñarse.


Me ha encargado la conferencia final del curso, La escala humana en la ciudad conectada, en la que abordaré el papel de la tecnología en la ciudad. Aunque la excusa principal es poner sobre la mesa el tema de las smart cities, trataré de enfocar la charla como conexión de algunos ámbitos que se van a abordar también en el curso (participación, políticas públicas, sostenibilidad,,...) y que hoy tienen su materialización a través de la mediación de tecnologías digitales. Así, será también una oportunidad de presentar los últimso avances de la tesis.

(En breve comentaré las últimas noticias de la tesis. Si todo sale bien, estará terminada a principios de septiembre y posiblemente defendida a finales de octubre). 

lunes, 1 de junio de 2015

Esperando a la smart city sin personas

Nuevas noticias de un caso que se ha convertido en un empeño personal, la smart city sin personas. El Center for Innovation, Testing and Evaluation (CITE) sigue en pie a pesar de que vaticinaba su fracaso hace tiempo. Trato de entender esta ciudad sin personas y sigo pensando que es una forma absurda de entender la experimentación urbana. Pero puede que esté equivocado.



Parece que finalmente encontró su sitio en Las Cruces después de las primeras dificultades para encontrar terrenos disponibles en diferentes localizaciones  y ha recibido el apoyo de la National Telecommunications and Information Administration (NTIA) y la Federal Communications Commission (FCC). Sin embargo, los plazos vuelven a alargarse y ahora lo fían a 2020.

Siguen siendo relevantes declaraciones como esta por parte de sus promotores:

“It will be a true laboratory without the complication and safety issues associated with residents,” Brumley says. “Here you can break things and run into things, and get used to how they work, before taking them out into the market.”

Reflejan claramente lo que ya apuntaban en episodios anteriores: la vida real de una ciudad, sus habitantes, son una molestia indeseable a la hora de probar nuevas soluciones para ellos. Es maravilloso este "if":

If the human experience is a key part of the test, we can add people at any time.”
Sigo mencionando este ejemplo en mis conferencias y tiene su parte también en la tesis. Puede ser anecdótico y además puedo estar completamente equivocado en mi empeño por descifrar la debilidad de su modelo de investigación. Pero al menos tenemos unos años más para darle seguimiento.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La ciudad mecánica (y su código oculto)

Uno de los aspectos que más se destacan de los sistemas inteligentes es su capacidad de actuar de manera automática a partir de modelizaciones, simulaciones y algoritmos. La inteligencia ambiental nos propone automatismos en los dispositivos que intermedian nuestra experiencia en la ciudad. La ciudad será así capaz de personalizarse en tiempo real, de maximizar la eficiencia en el funcionamiento de los servicios públicos y desencadenar pequeñas adaptaciones en función de las circunstancias del entorno. Las infraestructuras y los servicios de la ciudad se abren a un horizonte en el que serán capaces de anticipar sus especificaciones, sus funcionalidades y sus estándares de prestación de servicio a situaciones modelizadas previamente. La ciudad te escucha.

How Might Streetlights become Smart Lights? 
Pensemos en un ejemplo relativamente inocuo: los sistemas de iluminación inteligente. La lógica funcional de estos sistemas reside en que son capaces de encender o apagar el alumbrado público punto a punto en función de si en la calle hay unas necesidades concretas de iluminación. Estas pasarían por la detección a través de sensores de presencia, bien de personas andando por la calle a la noche, bien de automóviles en el viario. Su racionalidad, por otro lado, estriba en la capacidad de dotar de eficiencia operativa a este sistema, al optimizar el consumo energético y al reducir en consecuencia las emisiones derivadas de la producción de la energía consumida. Hasta aquí, el escenario se presenta intuitivamente neutro.

Sin embargo, la lógica completa del sistema esconde una normatividad que escapa de lo puramente técnico: para operar, este sistema necesita definir una serie de escenarios reales con x resoluciones pre-fijadas paraque actúe y se adapte a ellos. Así, necesita establecer qué se considera presencia, qué actividades permite iluminar, bajo qué régimen horario actúa, etc. ¿Es suficiente una persona? ¿Qué tipos de personas? ¿Necesitará moverse esta persona? ¿Qué pasa si la persona se queda quieta durante un tiempo? ¿A qué velocidad? ¿Reconocerá a una persona andando despacio? ¿Y si la persona no quiere ser iluminada? ¿Reconocerá cualquier tipo de vehículo? ¿Y si pasa un gato? ¿Y si es un grupo de personas haciendo botellón? ¿Durante cuánto tiempo permanecerá iluminada? ¿Cuántas se iluminarán a la vez? Respondamos a estas preguntas con situaciones concretas y veremos que las respuestas no son tan sencillas o, mejor, las respuestas tendrán como consecuencia normalizar unos usos del espacio público frente a otros. Sumemos a estas escenas tecnologías complementarias como la detección facial, la integración con sistemas de alerta policial, su vinculación a la posesión de una tarjeta de identificación como ciudadano, etc., y las condiciones bajo las que opera un sencillo sensor instalado a tres metros del suelo en una farola abre importantes incógnitas sobre los límites de lo posible en la ciudad. Esas incógnitas forman parte del código de diseño de estos objetos, un código no técnico.

Instalación Too smart city para la exhibición Toward the sentient city  
En efecto, la simulación del comportamiento esperado de la implícitamente deriva en un juicio normativo sobre lo que es esperable, lo que el sistema de simulación considera como normal. En la medida en que los sistemas inteligentes se constituyen como sensibles, es decir, capaces de reaccionar de manera automática ante situaciones concretas, se convierten también en dispositivos de control y de normalización de la vida en la ciudad. A través de la simulación los sistemas aprenden a reproducir comportamientos automáticos que inscriben una separación entre lo normal y lo anormal. Definen con ello patrones de lo que la ciudad permite o lo que la ciudad determina como situaciones y comportamientos susceptibles de protección y aquellos sujetos a control, limitación o represión. Pasemos de la iluminación inteligente a otros equipos de funcionamiento automático (puertas que se abren según determinados parámetros, tarjetas que te dan acceso a determinados servicios, sistemas de videovigilancia, dispositivos que captan tus datos,...) y usos modelizados (drones para la seguridad pública, vehículos sin conductor, sensores de acceso, etc.) y las incertidumbres éticas se multiplican.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Introducción de la tesis: imaginarios tecnológicos en la ciudad conectada

We may wish for easier, all-purpose analyses, and for simpler, magical, all-purpose cures, but wishing cannot change these problems into simpler matters than organized complexity, no matter how much we try to evade the realities and to handle them as something different.
Death and life of the great American Cities, Jane Jacobs, 1961

La contestación crítica nació casi al mismo tiempo. En 2008, Hollands (2008) se preguntaba dónde encontrar una smart city real. Eran los primeros días de la construcción de la idea de smart city como plasmación del ideal de incorporación de una nueva gama de tecnologías digitales en la ciudad. Tan sólo algunas empresas pioneras en revestir sus estrategias de marketing de un halo urbano habían comenzado a utilizar este término, fagocitando otros reclamos smart o propuestas en paralelo que buscaban aplicar una capa de tecnología digital a modelos de desarrollo urbano sostenible. Aún estaba por llegar toda una oleada de atención a las ciudades inteligentes que ha protagonizado en buena medida el debate sobre políticas urbanas en los últimos años.

Sin embargo, ahora que podemos evaluar este periodo de crecimiento exponencial de la atención a este tema, la pegunta podría tener la misma respuesta. No existe la smart city tal como se ha presentado en el discurso más establecido. La consiguiente sensación de desilusión empieza a aparecer ante la frustración que genera un movimiento con tan pocos resultados prácticos (Hollands 2015) aunque sí mucha influencia mediática y programática. Sobre esta falta de concreción pragmática en comparación con el desarrollo mediático de la smart city señalan March y Ribera-Fumaz (2014) precisamente que el concepto ha tenido mucho más recorrido discursivo que práctico, al menos en comparación con la cantidad de titulares, notas de prensa, informes y eventos que ha protagonizado. Esta falta de concreción práctica no impide, en cualquier caso, reconocer su influencia en la agenda de las políticas urbanas, que de una u otra forma han visto cómo se ha instalado en ellas una determinada concepción de la esfera digital en la ciudad.

De la misma forma, tanto esfuerzo discursivo tampoco ha conseguido ofrecer un consenso básico y compartido por las diferentes áreas de conocimiento relacionadas con la ciudad o para diferentes contextos urbanos (Neirotti 2014) ni ofrecer un relato coherente y entendible para la ciudadanía. Nos encontramos ante una propuesta de nuevo modelo de desarrollo urbano como una sucesión de términos previamente acogidos con igual entusiasmo (la ciudad creativa, la ciudad sostenible,…) en una larga historia de utopías urbanas. Sin embargo, autores como Rossi (2015), Greenfield (2013) o Kitchin (2014) han señalado un elemento nuevo: se trata de la primera vez que un término que pretende marcar la agenda urbana prometiendo prosperidad emerge en un contexto de depresión y austeridad. Esto es especialmente significativo en el caso de los países del sur de Europa (España, Italia, Portugal, Grecia), contextos donde la retórica de la ciudad inteligente ha tenido un fuerte calado estos años. De esta manera, en un delicado contexto económico e institucional para las ciudades de nuestro entorno más cercano, la propuesta de la smart city ha sido acogida con un entusiasmo mucho mayor que en otros lugares (si bien ha sido significativa también su promoción en lugares tan dispares como India, China o Estados Unidos), convirtiéndose en un recurso discursivo predominante como modelo urbano de solución a la crisis, especialmente en una de sus argumentaciones básicas, la eficiencia. Esta apelación a la eficiencia operativa del funcionamiento de los servicios muncipales ha operado de manera significativa en países como España o Italia y ha favorecido el sostenimiento de un perfil activo en cuanto a nuevas propuestas para el mercado electoral en un tiempo de restricciones extremas en el gasto público, posibilitando así la apariencia y, en ocasiones la realidad (la mayor parte de las veces, gracias a financiación externa) de estar ofreciendo nuevas actuaciones para la ciudad (Rossi 2015):
"Southern European countries and their cities and regions are especially illustrative of this duality: since 2010, they have become the epicentre of the global recession and the related policies of fiscal retrenchement, but at the same time they have been in the forefront of smart city initiatives and discourses. In crisis-ridden economies, politico-economic elites look at the smart city model as an attractive solution to the economic crisis. Indeed, this is among the few existing discourses and catchwords conveying an imaginary of prosperity and societal wellbeing in times in which the sense of anomie induced by the prolonged economic crisis appears to be the prevailing feeling across Europe.” Rossi 2015
The Emergent City. From Complexity to The City of Bits. By Stanza 
Esta tesis doctoral trata de explicar por qué podemos plantear una evaluación tan poco optimista tras estos años (Cavada et al 2014), desentrañando el sustrato conceptual que está detrás de la visión más dominante sobre la intersección entre las tecnologías digitales y de la ubicuidad y la vida urbana (Unsworth et al., 2014). Para ello, se abordan diferentes conceptos que actúan como legitimadores de esta propuesta preponderante sobre la ciudad en la sociedad conectada y cómo se confrontan con la realidad del funcionamiento de los sistemas urbanos (Hollands 2015), de la organización social de la vida urbana y de las propias características intrínsecas a las tecnologías asociadas a lo digital.

Un lector acelerado que se acerque a este texto desde la necesidad de defender su posición, bien sea de tecno-optimista irredento o de tecnófobo quijotesco encontrará, seguramente, razones para sentirse molesto. No presentamos esta investigación como una batalla de posturas antogánicas; ni siquiera es una batalla, porque partimos de la presencia real, material, actual y decisiva de la tecnología. De hecho, ese mismo lector acelerado creerá que este es un texto sobre tecnología y no lo es. Ni siquiera es un texto con ambición de ser un estado del arte o una visión completa de todos los elementos relacionados con la smart city. Se trata, en cambio, de un texto de análisis crítico de una realidad socio-técnica que podemos modelar y, por tanto, no es un destino indefectible. En realidad, es un texto de análisis social sobre cómo se está dando forma desde el discurso institucional, las prácticas sociales y el progreso científico-tecnológico a nuevas formas de vida en comunidad en la sociedad conectada donde la presencia digital es más que un simple complemento. En este sentido, recordamos las líneas que Mitchell (1999:16)  escribió para explicar la emergencia de lo que hoy forma parte del relato de la ciudad contemporánea:
Haríamos mucho mejor si esquivamos la consabida trampa del determinismo tecnológico ingenuo, renunciando a las simétricas formas de fatalismo propuestas por los papanatas de la tecnocracia y por los tecno-bufones cascarrabias y comenzamos, por el contrario, a desarrollar una perspectiva amplia, crítica, enfocada a la acción, sobre la realidad tecnológica, económica, social y cultural de lo que está pasando en realidad en nuestro alrededor y en estos momentos”.
Compartimos tal posición de partida, pero sin falsa equidistancia. Este es un texto escrito desde el compromiso por una ciudad más democrática que permita el ejercicio pleno de las libertades que las tecnologías potencialmente pueden ofrecernos, desde el compromiso con una cultura científico-tecnológica al servicio de las demandas sociales y de un panorama socio-político en profundo cambio, desde el compromiso por una gestión pública que favorezca el ejercicio activo de la ciudadanía y desde el compromiso por ciudades que merezcan la pena ser vividas.

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CAVADA, Marianna, Christopher ROGERS Y Dexter HUNT (2014) "Smart Cities: Contradicting Definitions and Unclear Measures", en World Sustainability Forum 2014 – Conference Proceedings Paper
GREENFIELD, Adam (2013) Against the smart city, Do Projects, Nueva York
HOLLANDS, Robert (2008) “Will the real smart city please stand up?” City: Analysis of Urban Trends, Culture, Theory, Policy, Action 12(3): 303–320.
HOLLANDS, Robert (2015) “Critical interventions into the corporate smart city”, en Cambridge J Regions Econ Soc (2015) 8 (1): 61-77 
KITCHIN, Rob (2014b) The data revolution. Big data, open data, data infrastructures & their consequences, Sage, Londres.
MARCH,  Hug y Ramón RIBERA-FUMAZ (2014) "Una revisión crítica desde la Ecología Política Urbana del concepto Smart City en el Estado español", en Ecología Política: Cuadernos de debate internacional, 47:29-36
MITCHELL, William (1999) e-topía, Gustavo Gili, Barcelona
NEIROTTI, Paolo, A. DE MARCO, A. CAGLIANO, G. MANGANO y F. SCORRANO  (2014) “Current trends in Smart City initiatives: Some stylised facts”, en Cities Volume 38, June 2014, Pages 25–36
ROSSI, Ugo (2015) "The variegated economics and the potential politics of the smart city", en Territory, Politics, Governance (Forthcoming)
UNSWORTH, Kristene, aandrea FORTE y Richardson DILWORTH (2014) “Urban Informatics: The Role of Citizen Participation in Policy Making”, en Journal of Urban Technology, Vol. 21, No. 4, 1–5.
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Tras la primera presentación que hice de la estructura de la tesis (The myths behind the smart city technological imaginary (PhD brief notes #1)), a partir de ahora iré publicando algunos retazos del texto, que va avanzando. En algunos casos serán notas bastante desestructuradas o incluso una sucesión de citas, pero igual sirven como guía para entender cómo va evolucionado los temas que voy trabajando, qué referencias nuevas van apareciendo, etc. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Week picks #24

URBAN DEMOCRACY LAB

Founded in January of 2014, the Urban Democracy Lab is an initiative of the Gallatin School of Individualized Study at New York University whose objective is to provide a space for scholars and practitioners to collaborate and exchange ideas for cultivating just, sustainable, and creative urban futures.  As a “lab,” we invite experimentation, provisional conclusions, and fresh approaches to entrenched urban problems. To ensure broad thinking, we welcome partnerships that bridge traditional disciplinary and institutional boundaries.

Our main areas of interest are:
  • Urban Ecology. The ecology of cities relies as much on human interactions with nature as it does on people’s relationships to one another. We are interested in how the environment and land use are governed, as well as how people can work together to decide upon, design, and influence the spaces in which they live.
  • Economic Equity. Economic equity and inequity exist in every detail of urban life. More often than not, cash and credit, rather than public will, determine who among us has access to resources such as good healthcare, well-maintained and affordable housing, strong schools, green spaces, and even quality groceries—and who of us does not. We examine the ways in which economic power is being redistributed in urban communities and the reverberations of these experiments on democratic participation.
  • Citizenship. The term “citizenship” conjures everything from documentation to civics education to planting a community garden. We think of citizenship in these ways, but also as a category that is constantly being redefined; at times, it is capacious and accessible, and, at other times, brutally restrictive. As national boundaries blur and global interdependencies strengthen, we ask: what does citizenship mean for the 21st century?
  • Arts and the City. One way to measure the vibrancy of a city is to look at what regard it has for the arts. Street art, public sculpture, pop-up galleries, music and dance performances, and museum exhibitions all underline the importance of creative pursuits that bring people together and communicate the variety of individual, urban experiences. We are interested in art that engages the public and invites people to interrogate their surroundings, and celebrate art that opens up greater possibilities for civic dialogue and social justice.
PARTICIPEDIA
Participedia harnesses the power of collaboration to respond to a recent global phenomenon: the rapid development of experiments in new forms of participatory politics and governance around the world.

We live in a world in which citizens of most countries are asking for greater involvement in collective decisions. Many governments, non-governmental organizations, and even some corporations are responding by experimenting with ways to increase public participation.

Hundreds of thousands of participatory processes occur each year in almost every country in the world. They are occurring in a wide variety of political and policy problems. And they often supplement and sometimes compete with more traditional forms of politics, such as representative democracy.

Participedia responds to these developments by providing a low-cost, easy way for hundreds of researchers and practitioners from across the globe to catalogue and compare the performance of participatory political processes.

Practitioners, activists, government officials, and journalists will benefit from Participedia’s searchable database of cases, methods, and organizations, including knowledge about how well processes have worked for similar problems, under similar conditions.

Social scientists, policy analysts, democratic theorists, and other scholars will benefit from access to a dynamic, diverse, and growing source of comparable qualitative and quantitative data. We encourage you to contribute information on case studies, methods and organizations. The more you participate, the more you will appreciate what this site has to offer.

D-CENT

D-CENT is a Europe-wide project creating privacy-aware tools and applications for direct democracy and economic empowerment. Together with the citizens and developers, we are creating a decentralised social networking platform for large-scale collaboration and decision-making.The D-CENT platform is built together with citizens. Pilots running in Finland, Iceland and Spain gather use cases and knowledge from people who have already used online tools for direct democracy on an ad hoc basis. Direct Democracy/Political Empowerment means more direct engagement in democratic decision making.

D-CENT builds on Europe’s largest experiments in direct democracy, showing how millions of citizens can become engaged in deliberation, and decision-making:
  • Spain: 15M citizen movement, one of Europe’s most dynamic social movements
  • Iceland: Citizen Foundation, Better Reykjavik, and Better Iceland participation democracy websites
  • Finland: Open ministry Crowdsourced lawmaking site linked to Parliament
In the second phase of the project, these new approaches to empowerment are connected to economic platforms. Goal is to extend, scale and link up community digital social currencies, and create building blocks for an economy that links exchange to trust, deliberation and collective awareness.

Open, scalable, modular technology
D-CENT will be an open, modular and decentralized platform to build privacy-aware applications. The code-base will be described by open specifications and released under an open source license. Developers will be able to easily write API-based apps plus add new modules. The modular platform enables to share in real-time open data, democratic decision making tools, and digital social currency for the social good. The D-CENT platforms will go beyond data aggregation to enable deliberation and collective judgment, informed by feedback.

CIVIC STACK

¿Qué es Civic Stack?
Civic Stack es el lugar donde juntamos y compartimos herramientas cívicas de distintos países y organizaciones para que puedas adaptarlas y utilizarlas en el lugar donde vivís.

¿Cuál es nuestro objetivo?
Nuestro objetivo es dar un fácil acceso a las herramientas cívicas digitales para que organizaciones activistas puedan incentivar a la participación ciudadana o fortalecer sus procesos organizativos y de toma de decisiones.
Al mismo tiempo, buscamos que las organizaciones que desarrollan tecnología se basen en el trabajo de otros, colaboren con el trabajo de otros, en vez de "reinventar la rueda".
¿Qué información aparece en Civic Stack?
En Civic Stack vas a encontrar información útil sobre cada herramienta (app o web): su objetivo, su alcance, su origen, su repositorio de GitHub. Es crowdsourced data, y las organizaciones pueden crear sus propios perfiles y cargar sus propias herramientas.

En Civic Stack, todas las herramientas que encuentres, y que vas a encontrar siempre, son open source!

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Week picks series features different initiatives and projects I found or want to highlight on this blog. It will help me track new findings from community groups, startups or local governments working and delivering solutions relevant to the issues covered on this blog. I often bookmark them or save them on Tumblr.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Tabula rasa: big data y nuevo empirismo urbano

El nuevo empirismo protagonizado por el ascenso del big data apela, entre otras cosas, a la disolución de las teorías y el trabajo teórico como fuente de conocimiento científico. En 2008, un artículo en Wired de Chris Anderson, uno de los nombres más fácilmente asociables al internet-centrismo y al optimismo tecnológico en la red, abrió una intensa polémica mediática al anunciar el fin de las teorías y del propio método científico debido a la emergencia del big data: “the data deluge makes the scientific method obsolete”. La aspiración a captar cualquier fenómeno de la realidad a partir de datos bajo la promesa de n=all conlleva necesariamente la aspiración a encontrar en los datos todas las respuestas, de manera que las teorías sobre las que de manera previa se construyen los modelos de investigación en las ciencias sociales parecen quedar arrinconadas (Kitchin 2014b:131). En palabras de Latour (2004) en un excelente discurso sobre el papel del análisis crítico en la ciencia:
“Reality is not defined by matters of fact. Matters of fact are not all that is given in experience. Matters of fact are only very partial and, I would argue, very polemical, very political renderings of matters of concern and only a subset of what could also be called states of affairs. It is this second empiricism, this return to the realist attitude, that I’d like to offer as the next task for the critically minded.”
La historia del big data es, de alguna forma, la historia de la ciencia y podemos remitirnos a los primeros pasos de la estadística en el siglo XVII como un imparable ascenso de la importancia de los datos en el progreso humano. No fue hasta finales del siglo XIX, con los censos estadounidenses procesados a través de máquinas perforadoras (la Hollerith Tabulating Machine), cuando la automatización estadística inició su vuelo. Desde entonces, la estadística y la computación han evolucionado de la mano gracias a avances como el almacenamiento magnético (1928), los primeros data centers en Estados Unidos (1965), las bases relacionales (1979), etc., hasta el nacimiento de internet a principios de los ´90 del siglo pasado. Fue casi a principios del nuevo milenio cuando el término Big Data (en mayúsculas) fue utilizado por primera vez y, desde entonces, su presencia social y su influencia en la ciencia, la gestión empresarial y en la gestión pública no ha dejado de crecer.
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Hipótesis y modelos parecen ser un lastre para una nueva ciencia de la minería de datos (recopilar información primero, hacer preguntas después). El debate en torno al big data se encuentra muy mediatizado por posturas encontradas que llevan a una falta de dirección y claridad para encontrar respuestas claras (Rae y Singleton 2015), debido en parte a la interdisciplinariedad de la materia, y en parte también por la falta de perspectiva de las investigaciones en uno y otro sentido. los autores señalan varios caminos para superar estas dificultades: la necesidad de pensar y cuestionar más el campo del big data, evitando la tentación de caer en el "fin de las teorías", la necesidad de abordar investigaciones y trabajos más interdisciplinares y, en tercer lugar, avanzar en el desarrollo de más casos de éxito de utilización del big data en las ciencias sociales, un campo aún poco desarrollado.

En una lógica similar, el mito del ciberespacio apela al fin de la historia, de la geografía y de la política (Mosco 2004), en la medida en que se presenta, al igual que sucedió anteriormente con otros avances tecnológicos que presumiblemente iban a transformar el mundo (el telégrafo o la televisión, por ejemplo), como una nueva era:
“Looking at the history of technology literally puts us in our place by suggesting that rather than ending time, space, and social relations as we have known them, the rise of cyberspace amounts to just another in a series of interesting, but ultimately banal exercises in the extension of human tools. They are potentially very profound extensions, but not enough to warrant claims about the end of anything, other than the end of a chapter in a seemingly never ending story. Indeed, the history of technology suggests that this would be far from the first time that we have laid claim to the end of history, the end of geography, and the end of politics. Practically every substantial technological change has been accompanied by similar claims. The chant goes on: This changes everything. Nothing will ever be the same again. History is over, again and again and again.”
En el ámbito tecnológico relacionado con internet, autores como Morozov (2013:35) han señalado cómo el fin de la historia o, mejor, el inicio de una nueva época completamente diferente a las anteriores, también está presente. Esta lógica se presenta en forma de novedades tecnológica nacidas de cero, sin ninguna conexión con las tecnologías previas de las que son, en muchos casos, herederas o son simplemente una continuación más sofisticada:
“Technological amnesia and complete indifference to history (especially the history of technological amnesia) remain the defining features of contemporary Internet debate. As British historian of technology David Edgerton points out, “When we think of information technology we forget about postal systems, the telegraph, the telephone, radio and televisión. When we celebrate on-line shopping, the mail-order catalogue goes missing. Genetic engineering, and its positive and negative impacts, is discussed as if there had never been any other means of changing animal sor plants, let alone other means of increasing food supply”. Only a hopelessly brave and optimistic soul would conclude that as “the Internet” comes to dominate and overtake many of these earlier debates, our respect for historical detail will somehow magically increase.”
En el mejor de los casos, la apelación a la historia de los nombres más influyentes en la construcción del imaginario tecnológico de internet, es superficial y muy discutible, en especial cuando apelan a la comparación con la revolución de la imprenta (por ejemplo, Clay Shirky en su libro Cognitive Surplus) o medios de comunicación como el teléfono, la televisión o la radio (como Tim Wu en su libro The master switch). En estos caos, según Morozov (2014:61) estaríamos ante ejercicios intelectuales que aplican al pasado los valores y categorías contemporáneas vinculadas al imaginario de internet y juzgan las tecnologías pasadas en base a esas categorías sin contextualizar adecuadamente las diferencias de época.

En este sentido, es interesante la revisión que Morozov hace sobre las variantes históricas del crowdsourcing, un medio de micro-donaciones generalizado hoy en día como forma de financiación de proyectos en internet que remite necesariamente a otros medios, tradiciones y prácticas existentes o utilizadas desde hace siglos.Este escenario es una reedición del positivismo más extremo, aplicado a las ciencias sociales y al análisis del comportamiento humano. Tal como refleja Postman (1993:146):

"(...) two beliefs to which Technopoly is deeply indebted: that the natural sciences provide a method to unlock the secrets of both the human heart and the direction of social life; that society can be rationally and humanely reorganized according to principles that social science will uncover. It is with these men that the idea of "social engineering" begins and the seeds of Scientism are planted".

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KITCHIN, Rob (2014b) The data revolution. Big data, open data, data infrastructures & their consequences, Sage, Londres.
LATOUR, Bruno (2004) “Why Has Critique Run Out of Steam ? From Matters of Fact to Matters of Concern”, en Critical Inquiry -  Vol 30 n° 2 pp.25-248, Winter 2004
MOROZOV, Evgeny (2013) To save  everything, click here. Technology, solutionism and the urge to fix problems that don´t exist, Penguin Books, Londres
MOROZOV, Evgeny (2014) “The rise of data and the death of politics”, en Guardian 20 de julio de 2014. Accedido e 26 de diciembre de 2014 http://www.theguardian.com/technology/2014/jul/20/rise-of-data-death-of-politics-evgeny-morozov-algorithmic-regulation
MOSCO, Vincent (2004) The digital sublime. Myth, power and cybersapce, MIT Press, Cabridge
POSTMAN, Neil (1993) Technopoly: The Surrender of Culture to Technology, Vintage Books, Nueva York
RAE, Alasdair y Alex SINGLETON (2015) "Putting big data in its place: a regional studies and regional science perspective", en Regional Studies, Regional Science, 2:1, 1-5
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Tras la primera presentación que hice de la estructura de la tesis (The myths behind the smart city technological imaginary (PhD brief notes #1)), a partir de ahora iré publicando algunos retazos del texto, que va avanzando. En algunos casos serán notas bastante desestructuradas o incluso una sucesión de citas, pero igual sirven como guía para entender cómo va evolucionado los temas que voy trabajando, qué referencias nuevas van apareciendo, etc. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Magia tecnológica

Any sufficiently advanced technology is indistinguishable from magic ( Arthur C. Clarke)

Sin duda, el principal éxito de la maquinaria discursiva que ha promovido las smart cities es haberse hecho un hueco en la agenda de las políticas urbanas en un periodo de tiempo muy breve. Sin embargo, aún falta un relato comprensible y cercano para la ciudadanía, que asiste entre la indiferencia y el cansancio a un nuevo lenguaje que los políticos han asumido con sorprendente facilidad como nuevo recurso de comunicación pública. La principal incógnita es qué papel puede tener la ciudadanía en estas transformaciones, más allá del desencanto ante un relato basado en promesas espectacularizadas a través de renderizados futurísticos, complejos diagramas de servicios urbanos interconectados y un lenguaje técnico muy alejado de la cotidianeidad de la ciudadanía. El discurso subyacente ha situado el foco en las soluciones tecnológicas para automatizar servicios públicos como el transporte, la recogida de residuos, la iluminación, la seguridad ciudadana, etcétera, y el esfuerzo de explicación ha estado dirigido a convencer a las instituciones de la necesidad de implantar estas soluciones. Pero falta construir un relato de la ciudad inteligente pensada desde el día a día de la ciudadanía, que ponga sobre la mesa los desafíos sociales y políticos y que sea capaz de plantearse preguntas. Como señala De Waal (2013:8):
“When we talk about new technologies, it is often about their practical application: technology is presented as a convenient solution to real or supposed problems, it promises to make our lives more pleasant and convenient; at the same time, our cities will also become safer, more sustainable and more efficient. In short, technology is an almost inescapable magical power that will improve urban society. But for those who do not believe in magic, this picture mainly raises a number of questions”.
Signs from the near future 
La vida en las ciudades está cada vez más determinada por las tecnologías digitales. Vivimos en una creciente interacción con objetos, plataformas y dispositivos conectados, muchas veces de manera inconsciente  (el rastro digital que dejamos en el sistema público de alquiler de bicicletas, nuestra imagen captada por una cámara de video-vigilancia o el paso de un autobús urbano identificado por un sensor, por ejemplo) y otras de manera más consciente (buscando un lugar a través de la navegación GPS, conectándonos a una red de conexión inalámbrica en una plaza, pagando el estacionamiento, etcétera). Desde termostatos en nuestra pared hasta sensores en el asfalto que pisamos, la vida cotidiana se va colonizando de dispositivos que organizan nuestras decisiones o incluso toman decisiones por nosotros. Desde cámaras de reconocimiento facial en las esquinas de nuestras calles hasta farolas que detectan la presencia de personas en la acera, dispositivos de control automático de las funciones de los servicios urbanos van siendo parte del paisaje urbano. Sin embargo, falta abordar críticamente el significado de este rastro digital. Como refleja Greenfield (2013) sobre la necesidad de comprender con calma y de manera compleja el significado de este cambio tecnológico en la vida en la ciudad:
“The connected sensors, actuators and display systems we increasingly find woven into the fabric of our cities. The powerful analytical techniques that wrest sense from the torrential amounts of data produced by all of these things, that operate in the background and are themselves difficult to see and to comprehend. Our encounter with this extended technical armature has begun to alter the fundamental terms city life has been founded on, in many cases for centuries”.
En este sentido, situamos la relación entre tecnología y sociedad/ciudad no como una relación de un objeto dado (tecnología) con un sujeto pasivo (sociedad/ciudad). Se trataría de una visión reduccionista de una relación en la que el componente social (es decir, usos, contextos, normativas, relaciones de poder,…) son capaces de dar forma a la tecnología en una relación en ambas direcciones. Esta distinción es la que abre la posibilidad de utilizar conceptos sobre constructivismo social de la tecnología, sobre la supuesta neutralidad tecnológica, etc. Dourish y Bell (2011:50) presentan así esta disyuntiva metodológica y de enfoque sobre cómo ambos espacios no son elementos que se pueden analizar de forma independiente, sino que, en la práctica, son interdependientes:
“A naive orientation toward social impacts, though, frames the relationship between the social and technical too narrowly. We should be wary of approaches that take information technology as a given and society as a passive recipient (or impact site) of technology that arises independently and inevitably.”
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DE WAAL, Martijn (2013) The city as interface. How new media are changing the city, Nai 010, Rotterdam
DOURISH, Paul y Genevieve BELL (2011) Divining a digital future. Mess and mythology in ubiquitous computing, MIT Press, Cabridge
ELLUL, Jacques (2008) “76 Reasonable Questions to ask about any technology”, en  http://www.thewords.com/articles/ellul76quest.htm
GREENFIELD, Adam (2013) Against the smart city, Do Projects, Nueva York
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Tras la primera presentación que hice de la estructura de la tesis (The myths behind the smart city technological imaginary (PhD brief notes #1)), a partir de ahora iré publicando algunos retazos del texto, que va avanzando. En algunos casos serán notas bastante desestructuradas o incluso una sucesión de citas, pero igual sirven como guía para entender cómo va evolucionado los temas que voy trabajando, qué referencias nuevas van apareciendo, etc. 
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