miércoles, 22 de julio de 2015

Ficciociudades #12. Experimentación urbana sin humanos

La serie de ficciociudades sale de su letargo para incluir un nuevo simulacro de ciudad. Esta vez se trata una "ciudad" construida para experimentar los coches automáticos sin conductor, algo suficientemente atractivo para conseguir titulares espectaculares pero completamente equívocos:
Mcity Test Facility 
Desde principios de año teníamos noticias de que la Universidad de Michigan estaba preparando una zona para experimentar los avances de la conducción automática y facilitar así el trabajo de varios grupos de investigación del campus del Mobility Transformation Centre y empresas como Ford o Toyota que están interesados en esta línea de la movilidad urbana. Con una inversión de 10 millones de dólares, el área en cuestión trata de reproducir materialmente una ciudad y está diseñada para asemejarse a un centro urbano genérico de Estados Unidos, pero es sólo un escenario aséptico y controlado:

Built on the university’s campus in Ann Arbor, the “city” was designed to re-create the situations self-driving cars would bump into (or not) on the road. There are building facades, fire hydrants, trash cans, mailboxes, and even mechanized pedestrians and cyclists. The area will serve as a testing ground where the vehicles can experiment with real life situations over and over again.

Con esta descripción, empiezo a ponerme nervioso en realidad. Esta zona tiene el privilegio de ser llamada ciudad porque, fíjense, tiene  bocas de riego, buzones postales y papeleras y, en el colmo de la sensibilidad, unos dispositivos mecánicos que se asemejarán a peatones y ciclistas. Todo ello para disponer de un lugar de experimentación controlada sobre diferentes aspectos de la movilidad autónoma O me pierdo algo, o este nuevo greatest hit se parece demasiado a otros laboratorios urbanos sin personas. El de Nuevo Mexico es mi favorito, ha ocupado suficiente espacio en el blog y sigo mencionándolo en las conferencias, pero hay otros en la recámara.
Michigan Economic Development Corporation 
En este caso, la instalación acaba de ser inaugurada y este breve reportaje de la BBC (que siempre son mejores que la reproducción acrítica de notas de prensa) ayuda a entender la lógica y el tipo de problemas técnicos que pretende abordar una instalación de testeo de este tipo, desde la comunicación entre vehículos hasta la comunicación con las infraestructuras viarias, pasando por los permisos de paso y la ordenación de los flujos de tráfico

University of Michigan 
Es la banalización de la ciudad y la espectacularización de la tecnología. A pesar de todo el esfuerzo por reconstruir el aspecto esperable de una ciudad, todo resulta sumamente artificial. Faltan, sobre todo, los humanos, intercambiables por algoritmos que eviten su imprevisibilidad, faltan los sucesos inesperados, las condiciones cambiantes, el caos. Faltan las otras formas de moverse en la ciudad. Seguramente me pierdo muchos detalles y me  dirán que todas estas circunstancias se pueden simular. Pero se simula lo que no se conoce y lo que se espera. Me pregunto esto los días que nos enteramos que se puede hackear y tomar a distancia el control de un coche. Me pregunto el sentido de esforzarse en simulacros artificiales de aparatos y sistemas que tarde o temprano tendrán que enfrentarse a una realidad con humanos. Porque aunque podamos pensar el coche sin conductor, la parte más importante del mismo seguirá siendo el control humano y tendrá que enfrentarse a dilemas morales que tendremos que decidir como humanos. Al conducir, los seres humanos estamos continuamente tomando decisiones, muchas de ellas instintivas basadas en la experiencia, el entrenamiento, las normas de circulación y seguridad vial y las normas morales. En un escenario en el que todas estas decisiones pasen a estar controladas por algoritmos, ¿qué parámetros de comportamiento moral estarán insertados en estos coches autónomos y automáticos? Pensemos en una situación en la que un animal se cruza en la carretera: ¿frenará el coche o decidirá que no pondrá en riesgo al conductor o al propio vehículo ante la posibilidad de patinar o salirse de la calzada? ¿Y si en lugar de un animal es un niño? ¿Y si en lugar de un niño cualquier es nuestra propia hija? ¿Y si es un camión de sustancias peligrosas, un autobús público,...? Quizá tendríamos que cuestionarnos más este tipo de cosas en lugar de tanta perfección técnica.


Bonus track. Magnífico texto: Auto Correct Has the self-driving car at last arrived?

miércoles, 15 de julio de 2015

Nuevos espacios urbanos para un mientras tanto permanente

Se ha publicado el libro con los resultados y reflexiones del seminario Perspectivas y oportunidades de la ciudad construida celebrado en mayo de 2013. Es una cuidada edición de textos breves que formaron parte de los contenidos del curso con autores como Josep Sorribes, Andrés Boix, Tania Magro, Ramón Marrades, Planol.info, David Estal, Equipo N-550, Chema Segovia, Tanit Plana o Eva De Klerk.. Entre ellos, puedes encontrar un resumen de mi intervención en el curso, que entonces titulé Nuevos espacios para la economía urbana en un mientras tanto permanente. Dejo aquí el texto original que preparé. La edición lo ha mejorado en cuanto a claridad sobre todo. Gracias a Josep, David, Chema y Ramón por el currazo.



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Existen numerosos pasivos urbanos que nos quedan a modo ‘recuerdo’ de la crisis, capacidades infrautilizadas diseminadas por todo el territorio en forma de infraestructuras, edificios, equipamientos… Herencia de un urbanismo rígido, formal y reactivo, que prefiere el proyecto corsé al proceso.

Como manera de afrontar esta realidad surge el enfoque del urbanismo adaptativo. Un urbanismo con nuevas formas de crear cercanía y relación entre la ciudadanía más próxima a estos espacios en desuso de la ciudad construida. Hacer una transición de los modelos predecibles a la adaptación a la realidad. Rompiendo con el mito de la permanencia y superando el pánico a la inestabilidad del nuevo contexto de organización del trabajo y de las nuevas dinámicas sociales y culturales. No desde la perspectiva de construir proyectos sino procesos, con lo que la ciudad entonces se vuelve editable mediante un urbanismo táctico, flexible y transitorio.

Y ¿por qué ahora? Debido a la imposibilidad de dar respuestas a largo plazo, la incertidumbre en la que estamos inmersos, los nuevos escenarios económicos y mercado de trabajo; es preciso maximizar el valor social de lo que ya tenemos, de acuerdo a la creciente intensificación del uso del espacio público, el activismo y la creatividad. Lo que supone el redescubrimiento de soluciones colectivas en detrimento de las soluciones institucionales.

Activar las capacidades de nuestras ciudades, en un mientras tanto permanente, mediante la rehabilitación de barrios, la gran reconversión, la recuperación ciudadana de infraestructuras y la reconquista del espacio público, supone en definitiva, volver a la ciudad para disfrutar de ella y de sus posibilidades. Carece de sentido esperar para utilizar estos espacios residuales y obras inacabadas en un eterno limbo, que invaden nuestras ciudades. ¿Por qué no cambiar el uso previsto, una activación temporal y optimizar o intensificar el uso?

Superando las posibles limitaciones normativa y permisos, la cultura política, las condiciones físicas de los espacios, etc., el urbanismo adaptativo propone:
• Generar usos no excluyentes respecto a los previstos en planeamiento.
• Intensificar la actividad y el uso de suelos y equipamientos en transición.
• Experimentar usos alternativos o nuevas prácticas generadas desde lo local y lo cercano.
• Crear nuevos recursos para las actividades con valor económico.
• Dinamizar nuevos sectores productivos.
• Activar centralidades desde la pertenencia.
• Ensayar nuevos espacios públicos y usos comunitarios.
• Pasar de la financiación cerrada a las redes, yendo más allá del capital económico.
• Construir procesos más que construir proyectos.
• Generar demanda social para que el proyecto se mantenga y se consolide.


Los espacios y recursos susceptibles de esta nueva mirada son muy variados e incluyen:
Lonjas de uso comercial sin actividad, normalmente cerradas durante cierto tiempo y que no tienen salida coyuntural en el mercado inmobiliario.
Solares y espacios abiertos, con diferentes grados de abandono, calidad de su urbanización o expectativa de edificación.
Espacios públicos plenamente funcionales y en buenas condiciones que puedan ser escenario y lugar para actividades e instalaciones temporales que ensanchen sus posibilidades y maximicen su potencial como atractores de la vida en la ciudad.
Edificios destinados a vivienda que potencialmente puedan tener un uso diferente.
Equipamientos públicos de diferente signo (deportivos, culturales, socio-comunitarios, etc.) pero subutilizados o con un gap importante para su utilización al máximo, bien a nivel de ocupación de sus espacios, bien a nivel de programación de actividades.
Edificios industriales en desuso, también con diferentes grados de abandono y condiciones físicas, que puedan servir para acoger actividades compatibles con su estado actual.
Áreas en obras, especialmente aquellas de un cierto tamaño sometidas a proyectos de renovación urbana o a la construcción de infraestructuras.
Callejones y otros espacios residuales que, a pesar de su uso abierto como espacio social, de tránsito y de disfrute en la calle, son escasamente utilizados por sus características físicas o un bajo nivel de equipamiento (iluminación pública, falta de mobiliario urbano, etc) y que con la promoción de arquitecturas y otras intervenciones ligeras puedan tener un mayor uso ciudadano.
Superficies dedicadas a aparcamiento (aparcamiento regulado en superficie, grandes áreas de parking en centros comerciales o zonas industriales), que sólo en determinados picos del día y de la semana son utilizadas de forma intensiva y el resto del tiempo son zonas sin actividad o uso definido.
Mobiliario urbano en desuso, en la medida en que puedan ser objeto de intervenciones que modifiquen su uso, mejoren su utilidad o creen nuevas posibilidades de uso.

La agenda de las políticas urbanas necesita reinventarse para un tiempo que no fue el previsto en las normativas que rigen las dinámicas del urbanismo tal como lo hemos conocido. El marco tradicional del urbanismo ha perseguido siempre fijar usos y dar respuestas sólidas y con vocación de permanencia con herramientas de planificación que buscan dar estabilidad. Sin embargo, en un momento de cambio como el que vivimos, esta aspiración de permanencia necesita flexibilizar su lógica para poder ser permeable a proyectos y dinámicas de expresión social mucho mejor adaptadas a la realidad social actual y a la urgencia por ofrecer valor social a tantos recursos ociosos en las ciudades.

miércoles, 8 de julio de 2015

Cuenta atrás para la tesis. La smart city como imaginario socio-tecnológico

Lo adelanto con algunas reservas, pero optimista. Si todo sale bien, a principios de septiembre terminaré el texto de la tesis. A partir de ahí, entrará en una fase de trámites burocráticos a la que me da miedo/pereza enfrentarme pero, idealmente, creo que a finales de octubre o principios de noviembre podría ser la defensa. Por ahora, estoy más seguro del primer reto: cerrar el texto completo y definitivo aprovechando julio y agosto para el trabajo de detalle en el que estoy ahora metido.

El trabajo más intenso comenzó hace dos años y medio, más o menos, pero el periodo de maduración, lecturas y textos desordenados empezó casi con el blog y más específicamente a principios de 2010. Hoy leo aquel post y descubro que el camino ha sido largo y he dado muchas vueltas al tema. Siempre he dicho que esto de la tesis era sólo una excusa para leer y escribir de una manera más sistemática, así que haber llegado a este momento ya sirve para justificar el empeño inicial. La agenda oculta es la de tener un título que pueda servir en algún momento como salvoconducto para salir a trabajar fuera si sale la posibilidad. Lo que no tengo es interés por hacer carrera académica al uso, pero la opción de escribir una tesis ofrecía la posibilidad de adquirir ciertas rutinas, compromisos y obligaciones. No ha sido fácil; el día a día con tareas más urgentes ha hecho difícil encontrar tiempo y condiciones suficientes. Pero los arreones cada dos o tres meses parece que han sido suficientes y hoy esto seguro de poder llegar al final.

Será que ya estoy cansado de trabajar el texto pero siento que, en realidad, ya está viejo. Por ahí he ido dejando rastro de materiales en bruto que he ido manejando y que ayudan a entender por dónde van los tiros. La introducción al texto que compartí también adelanta bastantes cosas de un texto que finalmente se llama La smart city como imaginario socio-tecnológico: la construcción de la utopía urbana digital.

The Emergent City. A Life From Complexity to The City of Bits - Stanza 

Salvo cambios menores de última hora, el índice de contenidos es el siguiente:

PARTE I. Objeto de estudio y diseño de la investigación
1. Objeto de estudio
1.1. La piel digital de las ciudades
1.1.1.  Una revolución tranquila
1.1.2.  Entender su plasmación en la ciudad
1.2. Hegemonía de un discurso particular
1.2.1. Origen
1.2.2. La SC como construcción discursiva
1.3. El cuestionamiento del discurso
1.4. El interés científico por el objeto de estudio
1.5. El interés social por el objeto de estudio
2. Planteamiento del problema
3. Los objetivos de la investigación
4. La hipótesis de trabajo
5. Apuntes metodológicos
6. Limitaciones de la investigación

PARTE II. Los descontentos de la smart city
1. Relevancia del discurso de la smart city en los estudios urbanos. Perdidos entre definiciones
2. La construcción del imaginario de la smart city
2.1. El régimen discursivo de la smart city y la condición inteligente
2.1.1. El régimen discursivo de la SC
2.1.2. Caracterización del imaginario de la SC
2.2. Tabula rasa: adanismo y nuevas epistemologías urbanas. El olvido de los estudios urbanos en la era del big data
2.2.1. Ni nueva ni científica
2.2.2. Big data y nuevas epistemologías urbanas
2.3. Entre el pesimismo y el utopismo, entre la épica urbana y la magia tecnológica
2.4. Conjugación en futuro perfecto. El futuro nunca llega demasiado pronto
2.5. Solucionismo. Las ciudades no necesitan la salvación eterna 100
3. El despliegue narrativo y práctico de la SC
3.1. Presencia mediática y agenda setting
3.2. Proyectos de implantación. El imaginario en acción

PARTE III. Análisis del régimen discursivo de la smart city
1. El mito de la eficiencia operativa
2. El mito de la sostenibilidad
3. El mito de la competitividad
4. El mito de la integración
5. El mito de la simplificación
6. El mito de la neutralidad del dato
7. El mito de la despolitización
8. El mito de la suficiencia tecnológica
9. El mito de la deseabilidad intrínseca

PARTE IV. Urbanizar la tecnología
1. Bases para un imaginario alternativo
1.1. La ciudad es más que sus servicios urbanos
1.2. Más allá del control planificador
1.3. Pensar la ciudad conectada en presente
1.4. La ciudad no necesita ser salvada
2. Prácticas sociales para una ciudadanía intelignete. Más allá de la ciudad mecánica
2.1. Transición cultural y nuevas expectativas sociales
2.2. De la ciudad abierta y móvil a la ciudad adaptable
2.3. Urban interaction design como espacio de encuentro de prácticas urbanas
2.4. El caso de los hackathons cívicos. De la ciudad abierta a la ciudad emergente

PARTE V. Conclusiones. Un programa para la ciudad conectada

jueves, 2 de julio de 2015

Smart cities y participación ciudadana. (Málaga, 14 de julio)

El próximo 14 de julio estaré en el Centro Demostrador de Smart Cities de Málaga participando en una jornada sobre urbanismo colaborativo y participativo en la smart city. La primera parte de la mañana estará dedicada a un taller para trabajar desafíos sociales urbanos y cómo abordarlos desde la perspectiva de la ciudad inteligente cercana a la ciudadanía. Después trataré de exponer algunas ideas a partir de una lectura crítica de la smart city más cercana a la cotidianeidad de la vida en la ciudad  y un repaso de dinámicas que promueven espacios de participación digital en la ciudad. Nos vemos por allí.




miércoles, 1 de julio de 2015

10 artículos recomendados de la bibliografía de la tesis

En unos días contaré más sobre la cuenta atrás de la tesis y compartiré algunos materiales; entre ellos, la bibliografía. Es una larga lista de referencias, algunas de ellas son nucleares y he publicado en el blog sobre sobre algunos de estos libros y artículos en los últimos años. La lista de abajo es sólo una selección de algunos textos que más ventanas han abierto en el proceso y que más han influido en algunos capítulos. Podría destacar otros libros o artículos pero esta selección creo que define bien por dónde van los tiros y creo alguno te puede interesar.


BELL, Genevieve y Paul DOURISH (2006) “Yesterday´s tomorrows: notes on ubiquitous computing´s dominant vision”, en Personal Ubiquitous Computing 2006

BOYD, Danah y CRAWFORD (2012) "Critical questions for big data: Provocations for a cultural, technological, and scholarly phenomenon", en Information, Communication & Society, 15(5), 662–679.

CRAWFORD, Kate, Kate MILTNER y Mary L. GRAY (2014) "Critiquing Big Data: Politics, Ethics, Epistemology", en International Journal of Communication 8 (2014), 1663–1672

DE WAAL, Martijn (2011a) “The ideas and ideals in urban media theory”, en FOTH, Marcus, Laura FORLANO, Christine SATCHELL y Martin GIBBS (eds.) (2011). From Social Butterfly to Engaged Citizen: Urban Informatics, Social Media, Ubiquitous Computing, and Mobile Technology to Support Citizen Engagement, MIT Press, Cambridge

GRAHAM, Stephen y Simon MARVIN (1999) “Planning Cybercities: Integrating telecommunications into urban planning”, en Town Planning Review 70, 89-114.

GOODSPEED, Robert (2015) “Smart cities: moving beyond urban cybernetics to tackle wicked problems”, en Cambridge J Regions Econ Soc (2015) 8 (1): 79-92

MOSCO, Vincent (2004) The digital sublime. Myth, power and cyberspace, MIT Press, Cabridge

RITTEL, H.J. y M.M. WEBBER (1973) "Dilemmas in a General Theory of Planning", en Policy Sciences 4 (1973), 155-169

SÖDERSTRÖM, Ola, Till PAASCHE & Francisco KLAUSER (2014) “Smart cities as corporate storytelling”, en City: analysis of urban trends, culture, theory, policy, action, 18:3, 307-320

WINNER, Langdon (1985), “Do Artifacts Have Politics?,” en D. MACKENZIE y J. WAJCMAN (ed.), The Social Shaping of Technology, Open University Press, Bristol.


viernes, 19 de junio de 2015

Mesa redonda sobre smart cities y participación (Bilbao, 25 de junio)

El próximo jueves estaré en la presentación birloki system de nerei participando en una mesa redonda sobre smart-cities y participación. Estarán también Marcelo Leslabay, Responsable del Fab Lab y del Grado de Diseño Industrial en la Universidad de Deusto, Roberto San Salvador del Valle (Proyecto Deusto Future Cities Lab) y Juan Sádaba, creador de birloki system e impulsor de nerei emotional intelligent.
Jueves 25 de junio · 18:00 h. Lugar: Icaza Colaborando
nerei emotional intelligent es un proyecto nuevo del grupo ner que apuesta por la innovación en el punto de conexión entre la nuevas tecnologías (intelligent) y los valores sociales y humanos (emotional). Uno de sus principales proyectos es birloki system, una red de puntos de mobiliario urbano interactivo que apuesta por una visión bottom-up de lo que solemos llamar Smart Cities.


Estos dos últimos años he tenido la oportunidad de compartir con Juan y Sara la evolución de birloki y su salto a Singapur, así que es genial que se pasen por Bilbao de nuevo y podamos charlar un poco. En la sesión intentaré compartir los temas ya habituales, seguramente incidiendo en el diseño de interacción urbana

lunes, 8 de junio de 2015

La escala humana en la ciudad conectada

El próximo 26 de junio participaré en el VIII Curso en planificación y gestión de ciudades: “Repensando la ciudad: instrumentos y políticas públicas para la gobernanza
urbana”, organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, junto con la EGTP del TEC de Monterrey y Bilbao Metropoli-30.

El curso comienza la próxima semana y está orientado al análisis y conocimiento de las metodologías actuales en relación con el desarrollo de ciudades, al objeto de conocer y discutir sobre el diseño y operación de los planes, proyectos y programas relacionados con la gestión metropolitana a partir tanto de la experiencia del Bilbao Metropolitano como de otras de carácter nacional e internacional, que por sus características e importancia sean dignas de reseñarse.


Me ha encargado la conferencia final del curso, La escala humana en la ciudad conectada, en la que abordaré el papel de la tecnología en la ciudad. Aunque la excusa principal es poner sobre la mesa el tema de las smart cities, trataré de enfocar la charla como conexión de algunos ámbitos que se van a abordar también en el curso (participación, políticas públicas, sostenibilidad,,...) y que hoy tienen su materialización a través de la mediación de tecnologías digitales. Así, será también una oportunidad de presentar los últimso avances de la tesis.

(En breve comentaré las últimas noticias de la tesis. Si todo sale bien, estará terminada a principios de septiembre y posiblemente defendida a finales de octubre). 

lunes, 1 de junio de 2015

Esperando a la smart city sin personas

Nuevas noticias de un caso que se ha convertido en un empeño personal, la smart city sin personas. El Center for Innovation, Testing and Evaluation (CITE) sigue en pie a pesar de que vaticinaba su fracaso hace tiempo. Trato de entender esta ciudad sin personas y sigo pensando que es una forma absurda de entender la experimentación urbana. Pero puede que esté equivocado.



Parece que finalmente encontró su sitio en Las Cruces después de las primeras dificultades para encontrar terrenos disponibles en diferentes localizaciones  y ha recibido el apoyo de la National Telecommunications and Information Administration (NTIA) y la Federal Communications Commission (FCC). Sin embargo, los plazos vuelven a alargarse y ahora lo fían a 2020.

Siguen siendo relevantes declaraciones como esta por parte de sus promotores:

“It will be a true laboratory without the complication and safety issues associated with residents,” Brumley says. “Here you can break things and run into things, and get used to how they work, before taking them out into the market.”

Reflejan claramente lo que ya apuntaban en episodios anteriores: la vida real de una ciudad, sus habitantes, son una molestia indeseable a la hora de probar nuevas soluciones para ellos. Es maravilloso este "if":

If the human experience is a key part of the test, we can add people at any time.”
Sigo mencionando este ejemplo en mis conferencias y tiene su parte también en la tesis. Puede ser anecdótico y además puedo estar completamente equivocado en mi empeño por descifrar la debilidad de su modelo de investigación. Pero al menos tenemos unos años más para darle seguimiento.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La ciudad mecánica (y su código oculto)

Uno de los aspectos que más se destacan de los sistemas inteligentes es su capacidad de actuar de manera automática a partir de modelizaciones, simulaciones y algoritmos. La inteligencia ambiental nos propone automatismos en los dispositivos que intermedian nuestra experiencia en la ciudad. La ciudad será así capaz de personalizarse en tiempo real, de maximizar la eficiencia en el funcionamiento de los servicios públicos y desencadenar pequeñas adaptaciones en función de las circunstancias del entorno. Las infraestructuras y los servicios de la ciudad se abren a un horizonte en el que serán capaces de anticipar sus especificaciones, sus funcionalidades y sus estándares de prestación de servicio a situaciones modelizadas previamente. La ciudad te escucha.

How Might Streetlights become Smart Lights? 
Pensemos en un ejemplo relativamente inocuo: los sistemas de iluminación inteligente. La lógica funcional de estos sistemas reside en que son capaces de encender o apagar el alumbrado público punto a punto en función de si en la calle hay unas necesidades concretas de iluminación. Estas pasarían por la detección a través de sensores de presencia, bien de personas andando por la calle a la noche, bien de automóviles en el viario. Su racionalidad, por otro lado, estriba en la capacidad de dotar de eficiencia operativa a este sistema, al optimizar el consumo energético y al reducir en consecuencia las emisiones derivadas de la producción de la energía consumida. Hasta aquí, el escenario se presenta intuitivamente neutro.

Sin embargo, la lógica completa del sistema esconde una normatividad que escapa de lo puramente técnico: para operar, este sistema necesita definir una serie de escenarios reales con x resoluciones pre-fijadas paraque actúe y se adapte a ellos. Así, necesita establecer qué se considera presencia, qué actividades permite iluminar, bajo qué régimen horario actúa, etc. ¿Es suficiente una persona? ¿Qué tipos de personas? ¿Necesitará moverse esta persona? ¿Qué pasa si la persona se queda quieta durante un tiempo? ¿A qué velocidad? ¿Reconocerá a una persona andando despacio? ¿Y si la persona no quiere ser iluminada? ¿Reconocerá cualquier tipo de vehículo? ¿Y si pasa un gato? ¿Y si es un grupo de personas haciendo botellón? ¿Durante cuánto tiempo permanecerá iluminada? ¿Cuántas se iluminarán a la vez? Respondamos a estas preguntas con situaciones concretas y veremos que las respuestas no son tan sencillas o, mejor, las respuestas tendrán como consecuencia normalizar unos usos del espacio público frente a otros. Sumemos a estas escenas tecnologías complementarias como la detección facial, la integración con sistemas de alerta policial, su vinculación a la posesión de una tarjeta de identificación como ciudadano, etc., y las condiciones bajo las que opera un sencillo sensor instalado a tres metros del suelo en una farola abre importantes incógnitas sobre los límites de lo posible en la ciudad. Esas incógnitas forman parte del código de diseño de estos objetos, un código no técnico.

Instalación Too smart city para la exhibición Toward the sentient city  
En efecto, la simulación del comportamiento esperado de la implícitamente deriva en un juicio normativo sobre lo que es esperable, lo que el sistema de simulación considera como normal. En la medida en que los sistemas inteligentes se constituyen como sensibles, es decir, capaces de reaccionar de manera automática ante situaciones concretas, se convierten también en dispositivos de control y de normalización de la vida en la ciudad. A través de la simulación los sistemas aprenden a reproducir comportamientos automáticos que inscriben una separación entre lo normal y lo anormal. Definen con ello patrones de lo que la ciudad permite o lo que la ciudad determina como situaciones y comportamientos susceptibles de protección y aquellos sujetos a control, limitación o represión. Pasemos de la iluminación inteligente a otros equipos de funcionamiento automático (puertas que se abren según determinados parámetros, tarjetas que te dan acceso a determinados servicios, sistemas de videovigilancia, dispositivos que captan tus datos,...) y usos modelizados (drones para la seguridad pública, vehículos sin conductor, sensores de acceso, etc.) y las incertidumbres éticas se multiplican.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Introducción de la tesis: imaginarios tecnológicos en la ciudad conectada

We may wish for easier, all-purpose analyses, and for simpler, magical, all-purpose cures, but wishing cannot change these problems into simpler matters than organized complexity, no matter how much we try to evade the realities and to handle them as something different.
Death and life of the great American Cities, Jane Jacobs, 1961

La contestación crítica nació casi al mismo tiempo. En 2008, Hollands (2008) se preguntaba dónde encontrar una smart city real. Eran los primeros días de la construcción de la idea de smart city como plasmación del ideal de incorporación de una nueva gama de tecnologías digitales en la ciudad. Tan sólo algunas empresas pioneras en revestir sus estrategias de marketing de un halo urbano habían comenzado a utilizar este término, fagocitando otros reclamos smart o propuestas en paralelo que buscaban aplicar una capa de tecnología digital a modelos de desarrollo urbano sostenible. Aún estaba por llegar toda una oleada de atención a las ciudades inteligentes que ha protagonizado en buena medida el debate sobre políticas urbanas en los últimos años.

Sin embargo, ahora que podemos evaluar este periodo de crecimiento exponencial de la atención a este tema, la pegunta podría tener la misma respuesta. No existe la smart city tal como se ha presentado en el discurso más establecido. La consiguiente sensación de desilusión empieza a aparecer ante la frustración que genera un movimiento con tan pocos resultados prácticos (Hollands 2015) aunque sí mucha influencia mediática y programática. Sobre esta falta de concreción pragmática en comparación con el desarrollo mediático de la smart city señalan March y Ribera-Fumaz (2014) precisamente que el concepto ha tenido mucho más recorrido discursivo que práctico, al menos en comparación con la cantidad de titulares, notas de prensa, informes y eventos que ha protagonizado. Esta falta de concreción práctica no impide, en cualquier caso, reconocer su influencia en la agenda de las políticas urbanas, que de una u otra forma han visto cómo se ha instalado en ellas una determinada concepción de la esfera digital en la ciudad.

De la misma forma, tanto esfuerzo discursivo tampoco ha conseguido ofrecer un consenso básico y compartido por las diferentes áreas de conocimiento relacionadas con la ciudad o para diferentes contextos urbanos (Neirotti 2014) ni ofrecer un relato coherente y entendible para la ciudadanía. Nos encontramos ante una propuesta de nuevo modelo de desarrollo urbano como una sucesión de términos previamente acogidos con igual entusiasmo (la ciudad creativa, la ciudad sostenible,…) en una larga historia de utopías urbanas. Sin embargo, autores como Rossi (2015), Greenfield (2013) o Kitchin (2014) han señalado un elemento nuevo: se trata de la primera vez que un término que pretende marcar la agenda urbana prometiendo prosperidad emerge en un contexto de depresión y austeridad. Esto es especialmente significativo en el caso de los países del sur de Europa (España, Italia, Portugal, Grecia), contextos donde la retórica de la ciudad inteligente ha tenido un fuerte calado estos años. De esta manera, en un delicado contexto económico e institucional para las ciudades de nuestro entorno más cercano, la propuesta de la smart city ha sido acogida con un entusiasmo mucho mayor que en otros lugares (si bien ha sido significativa también su promoción en lugares tan dispares como India, China o Estados Unidos), convirtiéndose en un recurso discursivo predominante como modelo urbano de solución a la crisis, especialmente en una de sus argumentaciones básicas, la eficiencia. Esta apelación a la eficiencia operativa del funcionamiento de los servicios muncipales ha operado de manera significativa en países como España o Italia y ha favorecido el sostenimiento de un perfil activo en cuanto a nuevas propuestas para el mercado electoral en un tiempo de restricciones extremas en el gasto público, posibilitando así la apariencia y, en ocasiones la realidad (la mayor parte de las veces, gracias a financiación externa) de estar ofreciendo nuevas actuaciones para la ciudad (Rossi 2015):
"Southern European countries and their cities and regions are especially illustrative of this duality: since 2010, they have become the epicentre of the global recession and the related policies of fiscal retrenchement, but at the same time they have been in the forefront of smart city initiatives and discourses. In crisis-ridden economies, politico-economic elites look at the smart city model as an attractive solution to the economic crisis. Indeed, this is among the few existing discourses and catchwords conveying an imaginary of prosperity and societal wellbeing in times in which the sense of anomie induced by the prolonged economic crisis appears to be the prevailing feeling across Europe.” Rossi 2015
The Emergent City. From Complexity to The City of Bits. By Stanza 
Esta tesis doctoral trata de explicar por qué podemos plantear una evaluación tan poco optimista tras estos años (Cavada et al 2014), desentrañando el sustrato conceptual que está detrás de la visión más dominante sobre la intersección entre las tecnologías digitales y de la ubicuidad y la vida urbana (Unsworth et al., 2014). Para ello, se abordan diferentes conceptos que actúan como legitimadores de esta propuesta preponderante sobre la ciudad en la sociedad conectada y cómo se confrontan con la realidad del funcionamiento de los sistemas urbanos (Hollands 2015), de la organización social de la vida urbana y de las propias características intrínsecas a las tecnologías asociadas a lo digital.

Un lector acelerado que se acerque a este texto desde la necesidad de defender su posición, bien sea de tecno-optimista irredento o de tecnófobo quijotesco encontrará, seguramente, razones para sentirse molesto. No presentamos esta investigación como una batalla de posturas antogánicas; ni siquiera es una batalla, porque partimos de la presencia real, material, actual y decisiva de la tecnología. De hecho, ese mismo lector acelerado creerá que este es un texto sobre tecnología y no lo es. Ni siquiera es un texto con ambición de ser un estado del arte o una visión completa de todos los elementos relacionados con la smart city. Se trata, en cambio, de un texto de análisis crítico de una realidad socio-técnica que podemos modelar y, por tanto, no es un destino indefectible. En realidad, es un texto de análisis social sobre cómo se está dando forma desde el discurso institucional, las prácticas sociales y el progreso científico-tecnológico a nuevas formas de vida en comunidad en la sociedad conectada donde la presencia digital es más que un simple complemento. En este sentido, recordamos las líneas que Mitchell (1999:16)  escribió para explicar la emergencia de lo que hoy forma parte del relato de la ciudad contemporánea:
Haríamos mucho mejor si esquivamos la consabida trampa del determinismo tecnológico ingenuo, renunciando a las simétricas formas de fatalismo propuestas por los papanatas de la tecnocracia y por los tecno-bufones cascarrabias y comenzamos, por el contrario, a desarrollar una perspectiva amplia, crítica, enfocada a la acción, sobre la realidad tecnológica, económica, social y cultural de lo que está pasando en realidad en nuestro alrededor y en estos momentos”.
Compartimos tal posición de partida, pero sin falsa equidistancia. Este es un texto escrito desde el compromiso por una ciudad más democrática que permita el ejercicio pleno de las libertades que las tecnologías potencialmente pueden ofrecernos, desde el compromiso con una cultura científico-tecnológica al servicio de las demandas sociales y de un panorama socio-político en profundo cambio, desde el compromiso por una gestión pública que favorezca el ejercicio activo de la ciudadanía y desde el compromiso por ciudades que merezcan la pena ser vividas.

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CAVADA, Marianna, Christopher ROGERS Y Dexter HUNT (2014) "Smart Cities: Contradicting Definitions and Unclear Measures", en World Sustainability Forum 2014 – Conference Proceedings Paper
GREENFIELD, Adam (2013) Against the smart city, Do Projects, Nueva York
HOLLANDS, Robert (2008) “Will the real smart city please stand up?” City: Analysis of Urban Trends, Culture, Theory, Policy, Action 12(3): 303–320.
HOLLANDS, Robert (2015) “Critical interventions into the corporate smart city”, en Cambridge J Regions Econ Soc (2015) 8 (1): 61-77 
KITCHIN, Rob (2014b) The data revolution. Big data, open data, data infrastructures & their consequences, Sage, Londres.
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Tras la primera presentación que hice de la estructura de la tesis (The myths behind the smart city technological imaginary (PhD brief notes #1)), a partir de ahora iré publicando algunos retazos del texto, que va avanzando. En algunos casos serán notas bastante desestructuradas o incluso una sucesión de citas, pero igual sirven como guía para entender cómo va evolucionado los temas que voy trabajando, qué referencias nuevas van apareciendo, etc. 
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