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miércoles, 6 de mayo de 2020

12 artículos sobre coronavirus y desigualdad

La semana pasada publiqué el post Coronavirus: desigualdad viral. En él señalaba algunos elementos para romper con la idea de que el virus no hace diferencias. He manejado diferentes materiales y artículos, pero estos me parecen algunos de los más destacados:













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No es fácil escribir sobre esta cuestión pero me he propuesto ordenar al menos algunas lecturas que voy sistematizando. Son apuntes dispersos y poco sistemáticos, como casi todo en este blog desde hace 12 años, pero al menos servirán para detectar algunos temas que creo serán relevantes en los próximos meses o años. 

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miércoles, 22 de abril de 2020

Coronavirus: desigualdad viral

Una crisis global, un virus desconocido hace unos meses. La fragilidad personal y la exposición comunitaria a un peligro invisible que, aparentemente, no distingue sobre a quién afectar y, sin embargo, es un tremendo multiplicador de las desigualdades ya existentes. Por supuesto, muestra toda su crueldad en las personas mayores, y también en una de sus manifestaciones más terribles, la negación de la cercanía en los últimos momentos de las personas fallecidas y la imposibilidad de transitar un mínimo proceso de duelo acompañado y en condiciones. Pero su rastro de injusticia va más allá.

Es una pandemia que al ser global y abordarse en los niveles nacionales, nos hace perder la perspectiva de los focos de concentración de transmisiones y fallecimientos. Intuyo que ahí estamos perdiendo mucha capacidad de entender realmente los fríos números, y es en los focos de transmisión más amplia donde ay muchas preguntas que hacer y faltan respuestas. Porque la pandemia va por barrios y las condiciones preexistentes (disponibilidad de renta, cobertura sanitaria, tipología y régimen de vivienda, empleos,…) nos recuerdan que la vulnerabilidad ya estaba ahí.

Los avances de las últimas décadas en la lucha contra la pobreza a nivel mundial se ven detenidos por una realidad que en gran parte del mundo deja en la estacada por el impacto en las economías a buena parte de trabajadores altamente desprotegidos. Aquí y allí.

Un aquí donde no pasaban estas cosas, un allí donde pasaban estas cosas. Es la primera vez que no hay fronteras para una pandemia, pero en ese mundo sin fronteras para el virus, sigue siendo un mundo de virus ricos y virus pobres.

Las estructuras de discriminación se muestran en toda su crudeza, con impactos mucho más severos sobre la población en función del grupo racial al que pertenezcas. Son más vulnerables al virus, simplemente, porque ya lo eran en las condiciones previas. No es una paradoja, ni una sorpresa.

También tocará hacer balance del impacto desde una perspectiva de género, desde la feminización de gran parte del trabajo en primera línea en los hospitales y los cuidados en ese agujero negro que han demostrado ser las residencias de personas mayores, hasta sus consecuencias en las diferencias de acceso a servicios de salud, la inseguridad y desprotección en el sistema laboral o, como gran drama, la convivencia en entornos hostiles y violentos durante el confinamiento.

De nuevo, condiciones preexistentes., pero sus efectos tóxicos adicionales los descubrimos en la realidad de tantas familias expuestas a tan sólo un mes de paralización de la economía y de la imposibilidad de obtener ingresos. Las políticas fiscales de las últimas décadas nos han dejado esto, una receta para el desastre en una economía que se hunde al paralizar el modelo de producción y consumo durante unas pocas semanas. 

Es esa misma economía la que se ha puesto a pensar en cómo garantizar ingresos a quien no puede obtenerlos. Un sistema económico obligado a saltarse sus principios y hacer equilibrios semánticos para seguir manteniendo sus dogmas ideológicos (nacionalizaciones, intervención de precios, renta mínima universal, política industrial, desprivatización,…) para que todo siga igual. Son esos dogmas que convierten en opción hoy lo que hace cuatro meses era anatema, como es simplemente preguntarnos por la garantía de ingresos y las diferentes opciones para una renta universal. Esa paguita, dicen los cínicos o los psicópatas, como reacción instintiva, sin poder preguntarse nada más allá de sus dogmas con lo que creen que sobrevivirán. 

Ese todos a casa, como si la casa fuera una constante igual para todo el mundo. Como si todo el mundo tuviera un sitio donde confinarse, como si todo el mundo tuviera igual seguridad de poder seguir confinado donde está. La crisis de la vivienda en todos sus aspectos, y encarnada en estos días en la situación de los alquileres toca fondo y apunta a ganadores nada sorprendentes. Y, por supuesto, existe también una geografía desigual del confinamiento.
Barcelona vista según los metros cuadrados de sus viviendas.ESTUDIO 300.000KM/S

Pero volvamos al tema de las residencias y centros de mayores, porque espero que si algo concreto tiene que cambiar pronto, será el modelo con el que hemos entendido el cuidado de los mayores en nuestras sociedades más avanzadas. El covid-19 nos ha puesto ante un espejo devolviéndonos una imagen que no aguanta ni un asalto sobre su crueldad. Así es como trata la sociedad a sus personas mayores, no hay discusión posible. La sociedad de la opulencia, del espectáculo, del culto a la belleza y la salud, de la prisa y la ambición,….escondía una realidad que es mejor esconder, externalizar, privatizar. Tanto hablar durante la crisis de las pensiones y nada sobre la cultura de la edad, tanto hablar del envejecimiento de la población y nada de cómo viven. No es sólo el modelo de residencias, es la forma en que queremos tratar a nuestros mayores más allá de la medicalización como única respuesta. 

Ese todos estudiar en casa, todo online y arreglado. Nada más lejos de la realidad, nada más cerca de negar la supuesta vocación igualitaria de la educación.  La comunidad educativa no estaba preparada para esto, y tampoco lo estará para evaluar lo que haya pasado en estos meses sin actividad presencial y confiándolo todo en que la educación tenga continuidad en un trampantojo de deberes, fichas, vídeos, conferencias virtuales,…para quien pueda hacerlos.

Cierre de fronteras, drama migratorio. Es el miedo, el miedo al otro y lo que trae, en su máxima expresión. Fronteras impermeables no traerán nada bueno.

Los diferentes modelos de protección social para diferentes tipos de trabajadores vuelven a multiplicar sus efectos en forma de desigualdad de los trabajadores más desprotegidos (jóvenes, con contratos temporales, falsos autónomos, con bajos ingresos,…). Un lockdown económico que no afecta a todas las personas por igual.

Ese todos a trabajar a casa. Hablemos también de la mentira de la conciliación de la vida familiar y laboral, ese gran mito, y que ahora se hace absurdo cuando ha llegado atropelladamente. Porque el plan, sospecho que es el mismo que otras cuestiones aquí mencionadas: finjamos todo el mundo que funciona, que existe tu vida familiar, las personas que dependen de ti, pero trabaja de todas formas, y cuando volvamos a lo de antes, seguiremos haciendo como si no existieran.

Y todo urgente.

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No es fácil escribir sobre esta cuestión pero me he propuesto ordenar al menos algunas lecturas que voy sistematizando. Son apuntes dispersos y poco sistemáticos, como casi todo en este blog desde hace 12 años, pero al menos servirán para detectar algunos temas que creo serán relevantes en los próximos meses o años. 

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miércoles, 27 de mayo de 2015

La ciudad mecánica (y su código oculto)

Uno de los aspectos que más se destacan de los sistemas inteligentes es su capacidad de actuar de manera automática a partir de modelizaciones, simulaciones y algoritmos. La inteligencia ambiental nos propone automatismos en los dispositivos que intermedian nuestra experiencia en la ciudad. La ciudad será así capaz de personalizarse en tiempo real, de maximizar la eficiencia en el funcionamiento de los servicios públicos y desencadenar pequeñas adaptaciones en función de las circunstancias del entorno. Las infraestructuras y los servicios de la ciudad se abren a un horizonte en el que serán capaces de anticipar sus especificaciones, sus funcionalidades y sus estándares de prestación de servicio a situaciones modelizadas previamente. La ciudad te escucha.

How Might Streetlights become Smart Lights? 
Pensemos en un ejemplo relativamente inocuo: los sistemas de iluminación inteligente. La lógica funcional de estos sistemas reside en que son capaces de encender o apagar el alumbrado público punto a punto en función de si en la calle hay unas necesidades concretas de iluminación. Estas pasarían por la detección a través de sensores de presencia, bien de personas andando por la calle a la noche, bien de automóviles en el viario. Su racionalidad, por otro lado, estriba en la capacidad de dotar de eficiencia operativa a este sistema, al optimizar el consumo energético y al reducir en consecuencia las emisiones derivadas de la producción de la energía consumida. Hasta aquí, el escenario se presenta intuitivamente neutro.

Sin embargo, la lógica completa del sistema esconde una normatividad que escapa de lo puramente técnico: para operar, este sistema necesita definir una serie de escenarios reales con x resoluciones pre-fijadas paraque actúe y se adapte a ellos. Así, necesita establecer qué se considera presencia, qué actividades permite iluminar, bajo qué régimen horario actúa, etc. ¿Es suficiente una persona? ¿Qué tipos de personas? ¿Necesitará moverse esta persona? ¿Qué pasa si la persona se queda quieta durante un tiempo? ¿A qué velocidad? ¿Reconocerá a una persona andando despacio? ¿Y si la persona no quiere ser iluminada? ¿Reconocerá cualquier tipo de vehículo? ¿Y si pasa un gato? ¿Y si es un grupo de personas haciendo botellón? ¿Durante cuánto tiempo permanecerá iluminada? ¿Cuántas se iluminarán a la vez? Respondamos a estas preguntas con situaciones concretas y veremos que las respuestas no son tan sencillas o, mejor, las respuestas tendrán como consecuencia normalizar unos usos del espacio público frente a otros. Sumemos a estas escenas tecnologías complementarias como la detección facial, la integración con sistemas de alerta policial, su vinculación a la posesión de una tarjeta de identificación como ciudadano, etc., y las condiciones bajo las que opera un sencillo sensor instalado a tres metros del suelo en una farola abre importantes incógnitas sobre los límites de lo posible en la ciudad. Esas incógnitas forman parte del código de diseño de estos objetos, un código no técnico.

Instalación Too smart city para la exhibición Toward the sentient city  
En efecto, la simulación del comportamiento esperado de la implícitamente deriva en un juicio normativo sobre lo que es esperable, lo que el sistema de simulación considera como normal. En la medida en que los sistemas inteligentes se constituyen como sensibles, es decir, capaces de reaccionar de manera automática ante situaciones concretas, se convierten también en dispositivos de control y de normalización de la vida en la ciudad. A través de la simulación los sistemas aprenden a reproducir comportamientos automáticos que inscriben una separación entre lo normal y lo anormal. Definen con ello patrones de lo que la ciudad permite o lo que la ciudad determina como situaciones y comportamientos susceptibles de protección y aquellos sujetos a control, limitación o represión. Pasemos de la iluminación inteligente a otros equipos de funcionamiento automático (puertas que se abren según determinados parámetros, tarjetas que te dan acceso a determinados servicios, sistemas de videovigilancia, dispositivos que captan tus datos,...) y usos modelizados (drones para la seguridad pública, vehículos sin conductor, sensores de acceso, etc.) y las incertidumbres éticas se multiplican.

viernes, 15 de mayo de 2015

Week picks #24

URBAN DEMOCRACY LAB

Founded in January of 2014, the Urban Democracy Lab is an initiative of the Gallatin School of Individualized Study at New York University whose objective is to provide a space for scholars and practitioners to collaborate and exchange ideas for cultivating just, sustainable, and creative urban futures.  As a “lab,” we invite experimentation, provisional conclusions, and fresh approaches to entrenched urban problems. To ensure broad thinking, we welcome partnerships that bridge traditional disciplinary and institutional boundaries.

Our main areas of interest are:
  • Urban Ecology. The ecology of cities relies as much on human interactions with nature as it does on people’s relationships to one another. We are interested in how the environment and land use are governed, as well as how people can work together to decide upon, design, and influence the spaces in which they live.
  • Economic Equity. Economic equity and inequity exist in every detail of urban life. More often than not, cash and credit, rather than public will, determine who among us has access to resources such as good healthcare, well-maintained and affordable housing, strong schools, green spaces, and even quality groceries—and who of us does not. We examine the ways in which economic power is being redistributed in urban communities and the reverberations of these experiments on democratic participation.
  • Citizenship. The term “citizenship” conjures everything from documentation to civics education to planting a community garden. We think of citizenship in these ways, but also as a category that is constantly being redefined; at times, it is capacious and accessible, and, at other times, brutally restrictive. As national boundaries blur and global interdependencies strengthen, we ask: what does citizenship mean for the 21st century?
  • Arts and the City. One way to measure the vibrancy of a city is to look at what regard it has for the arts. Street art, public sculpture, pop-up galleries, music and dance performances, and museum exhibitions all underline the importance of creative pursuits that bring people together and communicate the variety of individual, urban experiences. We are interested in art that engages the public and invites people to interrogate their surroundings, and celebrate art that opens up greater possibilities for civic dialogue and social justice.
PARTICIPEDIA
Participedia harnesses the power of collaboration to respond to a recent global phenomenon: the rapid development of experiments in new forms of participatory politics and governance around the world.

We live in a world in which citizens of most countries are asking for greater involvement in collective decisions. Many governments, non-governmental organizations, and even some corporations are responding by experimenting with ways to increase public participation.

Hundreds of thousands of participatory processes occur each year in almost every country in the world. They are occurring in a wide variety of political and policy problems. And they often supplement and sometimes compete with more traditional forms of politics, such as representative democracy.

Participedia responds to these developments by providing a low-cost, easy way for hundreds of researchers and practitioners from across the globe to catalogue and compare the performance of participatory political processes.

Practitioners, activists, government officials, and journalists will benefit from Participedia’s searchable database of cases, methods, and organizations, including knowledge about how well processes have worked for similar problems, under similar conditions.

Social scientists, policy analysts, democratic theorists, and other scholars will benefit from access to a dynamic, diverse, and growing source of comparable qualitative and quantitative data. We encourage you to contribute information on case studies, methods and organizations. The more you participate, the more you will appreciate what this site has to offer.

D-CENT

D-CENT is a Europe-wide project creating privacy-aware tools and applications for direct democracy and economic empowerment. Together with the citizens and developers, we are creating a decentralised social networking platform for large-scale collaboration and decision-making.The D-CENT platform is built together with citizens. Pilots running in Finland, Iceland and Spain gather use cases and knowledge from people who have already used online tools for direct democracy on an ad hoc basis. Direct Democracy/Political Empowerment means more direct engagement in democratic decision making.

D-CENT builds on Europe’s largest experiments in direct democracy, showing how millions of citizens can become engaged in deliberation, and decision-making:
  • Spain: 15M citizen movement, one of Europe’s most dynamic social movements
  • Iceland: Citizen Foundation, Better Reykjavik, and Better Iceland participation democracy websites
  • Finland: Open ministry Crowdsourced lawmaking site linked to Parliament
In the second phase of the project, these new approaches to empowerment are connected to economic platforms. Goal is to extend, scale and link up community digital social currencies, and create building blocks for an economy that links exchange to trust, deliberation and collective awareness.

Open, scalable, modular technology
D-CENT will be an open, modular and decentralized platform to build privacy-aware applications. The code-base will be described by open specifications and released under an open source license. Developers will be able to easily write API-based apps plus add new modules. The modular platform enables to share in real-time open data, democratic decision making tools, and digital social currency for the social good. The D-CENT platforms will go beyond data aggregation to enable deliberation and collective judgment, informed by feedback.

CIVIC STACK

¿Qué es Civic Stack?
Civic Stack es el lugar donde juntamos y compartimos herramientas cívicas de distintos países y organizaciones para que puedas adaptarlas y utilizarlas en el lugar donde vivís.

¿Cuál es nuestro objetivo?
Nuestro objetivo es dar un fácil acceso a las herramientas cívicas digitales para que organizaciones activistas puedan incentivar a la participación ciudadana o fortalecer sus procesos organizativos y de toma de decisiones.
Al mismo tiempo, buscamos que las organizaciones que desarrollan tecnología se basen en el trabajo de otros, colaboren con el trabajo de otros, en vez de "reinventar la rueda".
¿Qué información aparece en Civic Stack?
En Civic Stack vas a encontrar información útil sobre cada herramienta (app o web): su objetivo, su alcance, su origen, su repositorio de GitHub. Es crowdsourced data, y las organizaciones pueden crear sus propios perfiles y cargar sus propias herramientas.

En Civic Stack, todas las herramientas que encuentres, y que vas a encontrar siempre, son open source!

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Week picks series features different initiatives and projects I found or want to highlight on this blog. It will help me track new findings from community groups, startups or local governments working and delivering solutions relevant to the issues covered on this blog. I often bookmark them or save them on Tumblr.

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