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martes, 11 de agosto de 2009

Entrevista Ciudad Híbrida-Smart Cities

Domenico di Siena, de Ecosistema Urbano, ha publicado recientemente la entrevista que realizamos sobre espacios públicos hace unas semanas, en el marco de su trabajo de investigación sobre la ciudad hibrida. Pasamos un rato charlando en un rincón oculto desconocido para mí pero muy agradable, el patio del Colegio de Médicos de Madrid, y abrimos la vía para explorar posibles proyectos compartidos entre Ecosistema Urbano y Naider en temas urbanos.

El texto es un resumen de los veinte minutos largos de entrevista; a veces me sorprendo de lo pesado que puedo ser, de lo lento que soy al hablar, de los rodeos que doy para decir algo sencillo. En realidad, lo que más me interesa de los espacios públicos es lo poco que parecen interesarnos como sociedad avanzada. Decía en la entrevista:
Soy más pesimista respecto a la demanda social sobre la calidad de los espacios públicos. Esa dinámica que menciono de ataque a la calidad de estos espacios creo que deriva de una falta de atención social, de defensa ciudadana.
Los espacios públicos son, además, como un juguete olvidado. El tractor de hojalata que usaste cuando eras pequeño pero que, cuando te haces mayor, ya no lo quieres, te parece tonto, aburrido y feo. "Por mí que lo tiren, a mí me da igual, ya no lo necesito". Pero llega tu hermano y se lo queda, empieza a usarlo, le hace gracia, le divierte y juega con él con sus amigos. Y eso ya te gusta menos, así que te enfadas y protestas, lloras y te enrabietas porque "te han quitado lo que es tuyo", simplemente porque dejaste de usarlo y lo que te molesta es que otros lo usen.

Un ejemplo concreto, tan sólo, de cómo son las percepciones sobre el espacio público y cómo creo que están actuando estas percepciones en relación a los inmigrantes.

Sin más, aquí va el texto.

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¿Qué entiendes por espacio público?
Los espacios públicos podemos plantearlos como una representación de lo que las ciudades y su ciudadanía son y quieren ser. Soy consciente de que quizá los que trabajamos sobre esta realidad los idealizamos de alguna forma, como si fueran una salvación para disponer de un parlamento público desde el que plantear opciones ciudadanas, como lugar de discusión sobre lo público, cuando no deja de ser una aspiración utópica algo ajena a la realidad, aunque tampoco está mal pensarlo en esos términos.
Las ciudades necesitan espacios de encuentro, porque es en esa “ciudad entre los edificios”, ese lugar que el espacio construido deja para el espacio de confluencia, donde podemos encontrar a los diferentes e incluso entrar en conflicto por utilizar la ciudad. Pero tiene mucho de estético; quiero decir, como muchas otras cosas relativas a la forma de organizar la vida, hay detrás una opción estética previa, y de la ideología a la estética hay un paso. Por ello creo que hay una propensión a verlos, a cuidarlos, a valorarlos,..o no la hay. Disponer de espacios comunes, derepresentación de la vida en común y de significación de la diferencia es una opción a la que se es necesario darle valor para fortalecer la cohesión de las ciudades.
¿Cómo calificarías el espacio público de las ciudades de hoy?
Creo que precisamente quienes estética, ideológica o técnicamente defendemos estos espacios somos a veces excesivamente pesimistas, al menos respecto a nuestro entorno más cercano. Las amenazas de privatización, por ejemplo, son más extremas en las ciudades anglosajonas, mientras que en las ciudades del sur de Europa, por ejemplo, seguimos manteniendo espacios para la ciudadanía. Claro que no niego que la forma en que se diseñan y la calidad de los nuevos espacios urbanos van reduciendo los espacios públicos, los van haciendo más inaccesibles, más restrictivos, más ocultos o más excepcionales. Los procesos de privatización son reales, la tendencia a generar espacios privados que hacen la función o parecen querer hacer la función de espacios públicos de determinados desarrollos comerciales cuando el uso y la función de ese espacio no es pública.
Soy más pesimista respecto a la demanda social sobre la calidad de los espacios públicos. Esa dinámica que menciono de ataque a la calidad de estos espacios creo que deriva de una falta de atención social, de defensa ciudadana. El proceso es complejo; tenemos menos necesidad de estos espacios, nos sentimos más cómodos en nuestros espacios privativos, nos encerramos en nuestros espacios entre iguales, en espacios que esconden el conflicto, etc. El caso de la inmigración es sintomático: la nueva ola migratoria ha generado una percepción de que las personas inmigrantes han ocupado el espacio público y lo percibimos como algo negativo. Y esto está generando un repliegue de la población hacia los espacios privados y a un menor interés por disponer de espacios públicos.
Las percepciones subjetivas sobre el espacio público van cambiando, modeladas por las fuerzas motrices que generan los consensos sociales (publicidad, cine, partidos políticos, etc.) y esas fuerzas tienden a favorecer modelos de usos urbanos másprivatizados; los grandes centros comerciales en lugar de las calles comerciales distribuidas, el tipo de urbanización en los barrios residenciales periféricos, la ocupación de la calle por la movilidad motorizada privada, etc. Incluso los espacios públicos más turísticos en muchas ciudades están hoy amenazados por un tipo de consumo, el del turismo global, que de alguna forma convierte esas zonas en lugares que dejan de cumplir la función socio-comunitaria que pueden tener los espacios públicos activos.
¿Cómo lo cambiarías?
Las formas de intervenir en la mejora tienen que ver con definir o generar una sensación de pertenencia a esos espacios públicos, y esa sensación pasa por un mayor interés de los equipos de planeamiento y urbanismo por intentar promover estos espacios. Hay mucho que hacer en los temas de diseño urbano, sobre todo introduciendo nuevos intereses en el proceso de planeamiento y de decisión pública, ya que en este proceso hay una sobre-representación de los intereses de los propietarios del suelo y otros agentes, intereses legítimos, pero también hay que atender a intereses sociales sub-representados por falta de individualización de los agentes que pueden intervenir en el proceso en su defensa. Por eso es importante introducir la participación ciudadana, es un reto que aparentemente puede pensarse que introduce lentitud en el proceso, cuando en realidad estoy convencido de que supone una mejora sustancial de la forma de hacer ciudad y de su resultado práctico. Ahí la perspectiva del usuario tiene que pasar a primer término porque hoy tenemos más capacidad de conocer e investigar los usos que se hacen de la ciudad, los flujos y los intercambios.
¿Qué papel pueden jugar las nuevas tecnologías en ese cambio?
Se habla de las nuevas perspectivas que las nuevas tecnologías pueden ofrecer como nueva dimensión del espacio público. Son oportunidades que aún exploro, conceptos como la ciudad híbrida, la ciudad abierta o la realidad aumentada. Sí veo el enganche de los nuevos flujos de información y su encuadre en el mundo virtual, y la relación con la ciudad construida puede ir avanzando. Mi acercamiento se basa en ciertas tecnologías de hardware social, y cómo la introducción de ciertas tecnologías en el espacio urbano puede ofrecer nueva información que complete la información física. Y esa mayor información podrá generar mayor conocimiento social. Pero asumo que vengo del mundo no tecnológico y el espacio público, la ciudad, no deja de ser conversaciones, personas, calles y cara a cara. Pero con el tiempo veremos nuevos desarrollo, mayor posibilidad de información en tiempo real,…pero queda mucho por explorar y de mientras veremos mucha experimentación y nuevas soluciones.
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Podéis leer otras entrevistas que ha ido publicando Domenico, tanto en versión texto como en versión video:
También he escrito esto sobre los espacios públicos:
Foto 1 vía Jbuth en Deviantart.
Foto 2 vía Umschauen en Flickr.
Foto 3 vía -12ºC en Flickr.

lunes, 15 de junio de 2009

Materia, flujos y tramas en la ciudad

Sigo aprovechando algunas sensaciones que me dejó el post "Negociar con las manos" el espacio público del que ya hablamos el otro día en relación con el turismo. Esta vez se trata del punto cuarto, en torno a los prejuicios místicos que podría encerrar una visión excesivamente optimista de internet y los flujos de información como nuevo espacio público. Bajo conceptos como la ciudad híbrida se está trabajando en esta línea tan interesante y con tantas posibilidades de desarrollo (por ejemplo, a la hora de proponer soluciones a la percepción fragmentada de la ciudad), pero que conviene, o al menos a mí me parece necesario recordar que:
(...) efectivamente, conviene pensar la ciudad sin reducirla al paradigma arquitectónico. Pero, por favor, no lo sustituyan por el “paradigma de los flujos”. Si sales a la calle, se sienten muchos flujos, sí; pero lo que se ven son coches, casas y gente. Lo que te atropella es un coche, donde entras es una casa y quien te habla es una persona. Los flujos no hacen nada de eso.
Lo he dicho otras veces, me veo muy limitado en la mayoría de los temas de los que escribo; el blog posiblemente nació con la única finalidad de organizar mentalmente las lecturas e ideas que fluyen alrededor de la ciudad. Tengo un principio de síndrome de Diógenes, supongo, o una memoria fatal, y por eso he acabado necesitando u espacio como este para sentir que esas ideas y lecturas quedan un poco sistematizadas, organizadas, guardadas. De esas ideas, se me escapan sobre todo aquellas que cruzan lo construido con lo digital. Será porque me muevo mejor en lo intangible, y será que ni el urbanismo ni la arquitectura (lo construido), ni la informática y las redes (lo digital) son materias en las que me he especializado. Por eso me pasa que ideas como la ciudad híbrida, los flujos de información, la digitalización de los datos urbanos, la visualización espacial a través de métodos informáticos, el hiperterritorio....me generan tanto interés, pero me dejan a veces tan lejos de algo concreto. Trato de captar la influencia de todos los cambios tecnológicos a los que asistimos, trato de ver la ciudad transformada por las posibilidades de las tecnologías de realidad aumentada, trato de acercarme al hardware social, y apenas lo consigo. Algo se me escapa, pero entiendo que por ahí van (ciertas) cosas. Pero me pasa que, como Saravia, sigo pensando en materia, en personas, casas y calles. Demasiado clásico, demasiado cartesiano, demasiado sólido.

En fin, será cuestión de seguir leyendo y profundizando. Se admiten sugerencias.

También te puede interesar:
Foto vía gilad en Deviantart.

sábado, 4 de abril de 2009

Hiperterritorio: territoriantes y subjetividad de la experiencia urbana

¿Hiperterritorio? Ni idea cómo enfocarlo, la verdad, ni sé muy bien qué podría decir en la sesión. Y además, la agenda me dice que imposible estar para decir nada. Mejor posiblemente, sólo diría tonterías. Las tonterías que escribo en este blog, pero escribir siempre me es más fácil que hablar. Pero desde entonces, desde que tuve que decir que no a participar en la sesión, he tratado de encontrar conexiones en los proyectos en los que estoy implicado y en las cosas que voy leyendo con ese agujero negro que es el hiperterritorio.




Primera escala de conexiones improbables: hiperterritorio y territoriantes. Leyendo Urbanalización, de Francesc Muñoz, me encuentro con el concepto de territoriante y quizá sea una dimensión del hiperterritorio.


Nota al margen. El territoriante como usuario temporal de la ciudad, un habitante a tiempo parcial, un usuario a tiempo parcial de pedazos de ciudad, de pedazos de ciudad. Usuario del lugar físico en el que tiene su hogar, el lugar físico donde trabaja, los lugares físicos por los que se desplaza camino del trabajo, el lugar físico donde transcurre su tiempo de ocio,…Fragmentos de vida en ciudades fragmentadas funcionalmente, fragmentos de vida habitada en diferentes espacios urbanos de los que es usuario transitorio. Todo ello, en metrópolis de tercera generación, donde se van ampliando las poblaciones flotantes de personas que hacen usos intensivos transitorios de partes concretas de la ciudad.


Viajando en la nave de la posmodernidad, nos encontramos con no lugares convertidos en lugares (el cajero automático, lugar nacido para la pura función comercial y transformado en lugar habitado por el mendigo que lo utiliza como refugio y hogar) y con lugares convertidos en no lugares (cualquier centro histórico convertido en souvenir y experiencia turística).


Fragmentos de ciudad que hacen del territorio una experiencia subjetiva; mi ciudad es el territorio que utilizo: una parte concreta de Getxo, unas zonas concretas de Bilbao, la carretera de la ría,…de forma habitual. Otros espacios de forma más esporádica, algunos tan sólo para vacaciones. Vidas estructuradas en un territorio subjetivamente desestructurado.


Conclusión: el hiperterritorio como subjetividad, como capa sobre la que vivimos, como puzzle personal.


Vías abiertas de exploración: ¿importa tanto el territorio físico, la localización? ¿Le añadimos a esa subjetividad la experiencia virtual, el espacio virtual? ¿Soy habitante de otros espacios de conexión virtual?

Lecturas pendientes:
Continurá (necesariamente)...

Imagen vía pAiXAuM.
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