La semana pasada ha tenido lugar el encuentro Sociedad Red, que los que no hayaís podido asistir habréis podido seguirlo a través de diferentes medios:

También desde este blog fuimos señalando los aspectos más sugerentes de las intervenciones y podéis encontrar aquí los diferentes posts:
He salido con sensaciones contrapuestas. Por un lado, en la parte más optimista, veo materializarse propuestas razonablemente ágiles, disponibles y realistas para generar nuevas formas de relación, de construcción colaborativa y de generación de nuevas dinámicas sociales (en especial, fueron bien gráficas las presetnaciones de Steinberg y Zuckerman; pensando, por ejemplo, en la ciudad de los niños). Pero quienes hayáis ido siguiendo mis reacciones, he ido resaltando algunos aspectos que me preocupan y son casi recurrentes desde que un día me ví buceando por estos mares:

  • Constato una excesiva tecnologización del discurso sobre las redes; en efecto, considero que las nuevas tecnologías han potenciado esta forma de funcionar, pero no es nueva (¿no es consustancial al ser humanao su actuación en red, en contacto con otros como ser social?). Creo que sobre este asunto habría que trabajar un poco más y ver si hay un previo a esas tecnologías (los valores cívicos) y si esas tecnologías por sí solas ayudan o promueven un comportamiento más cívico.
  • Sobre el concepto de poli-fluentials, me surgen también dudas razonables sobre su orientación. Por un lado, tal como lo presentó Carol Darr, creo que estaba excesivamente basado en el modelo de comporrtamiento políticamente activo en EE.UU y, sobre todo, haciendo un juego de palabras, quizá deberíamos hacer mayor esfuerzo en valorar si los nuevos medios nos hacen más incluyentes y menso si nos hacen más influyentes. Durante todo el encuentro me sentí muy cómodo, pero no dejó de asaltarme la sensación de que estábamos hablando de nosotros mismos, pensándonos influyentes, creyéndonos conquistando un nuevo espacio social para llegar a los de arriba. Y quizá los de arriba están desconectados y seguirán estándolo, mientras nos entretenemos en quererles hacer cambiar sus ideas.
  • No deríamos tomarnos tan en serio algunas frases. Sé que quizá es sólo una anécdota, pero la frase "dejamos la economía de la escasez y estamos en la economía de la abundancia" es optimista, perversa y completamente irreal, la miremos por donde la miremos. Y decirlo en la antigua Casa de la Caridad -como bien señalaba Marcg en un comentario-, en el barrio del Raval, con mendigos en las puertas de entrada del mismo edificio, suena muy contradictorio. En general, no deberíamos tomarnos tan en serio como emergente clase social, porque los que nos movemos por aquí somos una excepción social.
  • Siguendo con este punto, durante el encuentro pensaba en cómo enfocar las cosas desde diferente punto de vista. Así, ¿por qué en lugar de pensar en clave de inmigrantes digitales no pensamos en clave de emigrantes analógicos?
En cualquier caso, ha sido un buen ejercicio de discusión, de revisión de algunas cuestiones emergentes y estos aspectos que señalo reflejan sólo que el debate está abierto. En especial, que se trata de un debate abierto en el que participan muchas disciplinas y quizá por ello es complicado manejar un lenguaje común: filosofía, biología, sociología, las artes ent oda su extensión, economía, física, matemáticas, químicas,....