miércoles, 18 de agosto de 2010

Las dimensiones de un mundo urbano


La revista Foreign Policy ha publicado su número correspondiente a los meses de septiembre y octubre y lo ha dedicado al galopante proceso de urbanización a nivel global, un tema al que le hemos dedicado espacio en este blog. El número incluye una nueva edición del Global Cities Index, que trata de medir la posición de diferentes centros urbanos en los flujos de la globalización económica. Sólo un ranking más, sólo una forma más de mirar lo que pasa en las ciudades. Me quedo con las fotos sobre todo, pero también se puede acceder al listado completo de las 65 ciudades incluidas en el trabajo, en el que sigue destacándose el impulso asático.

Más interesante es el artículo de Parag Khanna, autor del libro El segundo mundo. Imperios e influencia en el nuevo orden mundial, del que nos ocupamos hace un tiempo para plantear la hipótesis de que Asia Central podría acoger las Dubai de los próximos años. Aquel libro es una mirada completa a los puntos grises del mundo, aquellos lugares del mundo que se van colando entre los intersticios de los grandes poderes, entre inestabilidades y fenómenos desconocidos. Uno de esos fenómenos desconocidos es la rapidez del proceso de urbanización mundial al que asistimos, un hecho que el autor apenas lo mencionaba su libro sólo de pasada al hablar del caso chino y, sin embargo, es un aspecto fundamental para entender el nuevo orden económico internacional. Parece que con el artículo que publica ahora en Foreign Policy (Beyond city limits) el autor ha encontrado la oportunidad de fijarse en el tema y creo que lo hace de forma acertada al resumir en unos pocos párrafos lo que está pasando, las dimensiones del fenómeno, dónde están los nuevos espacios de expansión urbana y, sobre todo, cómo afecta a la configuración de los nuevos flujos económicos y la emergencias de nuevos áreas de oportunidad para el desarrollo tecnológico, señalando además algunos de los problemas que esta urbanización acelerada está generando aunque, en este punto, creo que el artículo es demasiado escaso. De cualquier modo, merece la pena leerlo.
El siguiente artículo es un clásico de la crítica urbana de los últimos tiempos. Joel Kotkin trata de desmitificar el poder de los centros urbanos en su artículo Urban Legends, en el que apela a los periferias urbanas como la verdadera respuesta a los problemas de la vida urbana. Y es que en Estados Unidos está hbiendo en los últimos meses un interesante debate sobre si la redensificación de las ciudades es la respuesta a la crisis económica que, entre otras cosas, está vaciando grandes centros urbanos industriales como Detroit, debate en el cual Kotkin se sitúa como acérrimo defensor de los valores del modelo de suburbanización típicamente americano. Según Kotkin, se habría creado un estado de opinión -cercano a la conspiración- favorable a abrir una guerra contra los suburbios urbanos (The war against suburbia) y se ha erigido en valedor del modelo tradicional de ocupación de suelo junto a un compañero suyo, Wendell Cox, autor del libro de clarificador título, War on the Dream: How Anti-Sprawl Policy Threatens the Quality of Life. Por supuesto, en este debate la otra moneda la encarna el omnipresente Richard Florida, quien, con su nuevo libro, The great reset, plantea la necesidad de la vuelta a los centros urbanos para conseguir ciudades dinámicas que sean capaces de convertirse en resortes para la recuperación económica. Ambos, Florida y Kotkin, han tenido siempre sus pequeñas batallas particulares.
Siguiendo con Foreign Policy, la revista incluye otro artículo, Chicago on the Yangtze, que presenta con un llamativo titular la ciudad de Chongqing, la ciudad que crece tan rápido que las autoridades y los cartógafos están siempre desfasados, un buen ejemplo de lo que está sucediendo en China sin apenas enterarnos.
Don't Try This at Home es otro de los artículos que merece la pena leer. El (otra vez) llamativo titular esconde una revisión de las raíces sobre las que descansa Silicon Valley y cómo este modelo no puede repetirse de forma mimética de una manera planificada:
Six years ago, I wrote a book about the origins of Silicon Valley. Ever since, international investors, foreign officials, and urban planners from multiple continents have been asking me for advice on how to re-create the magic at home. I've met with officials from Bangalore, Barcelona, Chennai, Dublin, Fukuoka, Helsinki, Shenzhen, Stockholm, and many American cities as well. They all want to know the same thing: How did the Valley do it? And how can we duplicate its success?
Unfortunately, there are a lot of wrong ways to go about building the next Silicon Valley. High-profile visitors like Russian President Dmitry Medvedev frequently make the rounds of the glass-clad, high-tech headquarters of Google, Apple, and others in suburban Santa Clara Valley, the region south of San Francisco that put the "Valley" in Silicon Valley. They take in the sprawling Northern California aesthetic, exclusive subdivisions, and well-manicured lawns; talk to young engineers working in research parks; and convene earnest round tables with the big brains at Stanford University. They examine the latest iPhones and open Twitter accounts, to great public fanfare. They announce, "OK, we're going to go back and make one of those." If only it were that easy.
El artículo, en realidad, aparte de decir una obviedad sobre la imposibilidad de repetir el modelo, tiene más interés como análisis del surgimiento de Silicon Valley como un poder económico. Entre otras cosas, la autora subraya que, frente a la tradicional visión de que la fuerza creativa de tantos emprendedores de garaje surgió por generación espontánea, se trata de un caso de amplia inversión económica pública
Por último, otro de los artículos destacables es el dedicado a exponer algunos gráficos con datos de la expansión urbana a nivel mundial.


miércoles, 11 de agosto de 2010

Libro. Governing for Sustainable Urban Development


Yvonne Rydin es profesora de planeamiento, medio ambiente y política pública en la Batlett School of Planning y ha publicado un nuevo libro, Governing for Sustainable Urban Development, centrado en algunos aspectos concretos de la gestión pública del desarrollo urbanístico de las ciudades, especialmente para el caso británico.
El libro se inicia con dos capítulos introductorios sobre un debate bastante típico  y que no añade grandes cosas sobre el concepto de desarrollo sostenible y las dimensiones de la sostenibilidad y cómo afectan estas a la agenda de la gestión urbana. Más interesante me ha resultado el capítulo Producing urban development, en el que la autora explica el cambio del modelo teórico lineal del desarrollo urbanístico al modelo actual, con más actores y más complejo (marcos regulatorios multi-nivel, modelos de financiación más complejos y un sector de la construcción en el que participan diferentes manos). El resto del libro también tiene algunos aspectos de interés, sobre todo para conocer mejor cómo ha ido definiéndose en el Reino Unido un sistema bastante complejo de regulaciones constructivas, de sistemas de incentivos económicos y fiscales y de utilización de etiquetas y certificaciones para mejorar la sostenibilidad de la producción de nuevos desarrollos urbanos.

Aunque el título del libro no lo avanza, la mayor parte de los contenidos están relacionados con las políticas de lucha contra el cambio climático en el sector de la construcción y en el diseño y planeamiento urbano. La preocupación por impulsar desarrollos urbanos cuyo funcionamiento demande una baja cantidad de energía y que lleve idealmente a formas urbanos de bajas emisiones de CO2 está detrás de la mayor parte de los cambios regulatorios que se describen, y también de los sistemas de certificación y evaluación energética de edificios como el BREEAM ((Building Research Establishment´s Environmental Assessment Method), REAP (Resource and Energy Analysis Programme). En general, la lectura deja la sensación de que los británicos están apostando fuerte por este tema y, de hecho, creo que llevan la delantera en muchos aspectos a la hora de definir un sistema que incentive los desarrollos urbanísticos neutros en carbono (zero-carbon developments), aunque aquí están encontrando dificultades para sistematizar normativamente qué significaría esta figura para así poder impulsar un sistema de incentivos fiscales. Así el Tesoro ya ha anunciado que su equivalente al impuesto de transmisiones patrimoniales acogería una exención para las viviendas que sean altamente eficientes a nivel energético, pero están teniendo dificultades para objetivar una definición que ofrezca suficiente seguridad jurídica. El desarrollo conocido como BedZED (Beddington Zero Energy Development, en Wallington, en el sur de Londres) se expone como ejemplo paradigmático de este tipo de desarrollos.
Igualmente hay espacio para el tema de las eco-ciudades y cómo se han promovido en el Reino Unido a través de un curioso sistema de concurso, sistema que repasamos por encima hace un tiempo en Por qué las ecociudaes no serán la solución:
En una importante polémica hace casi dos años (circunscrita al caso británico, pero de interés general), Simon Jenkins, periodista especializado en temas urbanos y arquitectónicos de The Guardian, señaló de forma clara dónde está el problema y escribió un artículo completo (Ecotowns are the greatest try-on in the history of property speculation) donde destaca una frase lapidaria: "Building new houses emits 4.5 times more carbon than rehabilitating old ones, new eco-towns are a big failure". Dermot Finch, director del Centre for Cities acudió unos días después con argumentos similares en Eco-towns are not the answer to climate change or housing needs e incluso el propio Richard Rogerseco-ciudades en el país. A pesar de esta polémica, finalmente a mediados de 2009 el gobierno británico apoyó la construcción de cuatro eco-towns, con la oposición, entre otros, del movimiento en defensa del territorio rural. intervino con una respuesta en el propio periódico, apoyando estos planteamientos críticos y sugiriendo a las autoridades abandonar la idea de apoyar la construcción de una serie de eco-ciudades en el país. A pesar de esta polémica, finalmente a mediados de 2009 el gobierno británico apoyó la construcción de cuatro eco-towns, con la oposición, entre otros, del movimiento en defensa del territorio rural.
El Eco-towns Programme fue lanzado en 2007 por el Department of Communities and Local Government invitando a enviar propuestas de nuevos desarrollos que cumplieran una serie de características básicas, se recibieron 57 propuestas, de las que 11 pasaron a una lista corta de la que salieron finalmente en 2009 los cuatro desarrollos que podrían acogerse al apoyo del programa en Whitehill-Bordon (Hampshire), Rackheath (Norfolk), northwest Bicester (Oxfordshire) y St. Austell (Cornwall), que deberán seguir unos criterios estrcitos para cumplir ahora con las condiciones.

domingo, 8 de agosto de 2010

Fue divertido hasta que se acabó el dinero


El título lo tomo prestado de un artículo de finales de 2008 en la sección de arquitectura del New York Times ,It Was Fun Till the Money Ran Out, que en pocas palabras y con mucha precisión marcaba bien cómo se han afrontado muchos proyectos urbanos en los últimos años y cómo sólo la crisis ha sido capaz de romper con el estado mental de relación con la arquitectura estrella en los últimos años:
Who knew a year ago that we were nearing the end of one of the most delirious eras in modern architectural history? What's more, who would have predicted that this turnaround, brought about by the biggest economic crisis in a half-century, would be met in some corners with a guilty sense of relief?
Before the financial cataclysm, the profession seemed to be in the midst of a major renaissance. Architects like Rem Koolhaas, Zaha Hadid, Frank Gehry, and Jacques Herzog and Pierre de Meuron, once deemed too radical for the mainstream, were celebrated as major cultural figures. And not just by high-minded cultural institutions; they were courted by developers who once scorned those talents as pretentious airheads.

El artículo, que ya lo he mencionado en otras ocasiones, hoy es una excusa para destacar el acertado artículo que ha escrito Antonio Muñoz Molina, titulado Milagros ruinosos, en su revisión del libro Arquitectura milagrosa, de Llàtzer Moix. El libro se presenta así por la editorial:
La apertura del Museo Guggenheim diseñado por Frank Gehry obró milagros en Bilbao. Gracias a este prodigio de la arquitectura icónica, la ciudad voló de la grisura posindustrial a los brillos de la economía terciaria. Alcaldes y presidentes autonómicos de toda España vieron en el ejemplo bilbaíno la llave de su futuro. Un edificio espectacular con firma de postín -Calatrava, Hadid, Herzog & De Meuron, Foster, Eisenman...- les pareció garantía de visibilidad global, imán de turistas y estímulo para la economía local. Valencia, Zaragoza, Madrid, Barcelona o Santiago experimentaron este frenesí. Contrataron a los astros del firmamento arquitectónico internacional, descuidando la proporción entre la necesidad y el precio de las monumentales obras que les encargaron. Llàtzer Moix revisa estos años enfebrecidos y sus obras impresionantes pero, en ocasiones, insensatas. Lo hace mediante un reportaje, armado tras viajar a los escenarios de estos episodios y entrevistar a sus protagonistas, que lo confirma como una referencia en el ámbito del periodismo cultural.
Aún no lo he leído, pero desde luego creo que puede ser una buena referencia para entender qué ha pasado estos años y cómo la poderosa atracción del efecto Guggenheim se ha extendido como referencia para muchas ciudades del mundo y, particularmente, en muchas ciudades españolas como aspiración. La revisión de Muñoz Molina repasa algunos aspectos de interés: la relación de los grandes nombres de la arquitectura con los legos en la materia ("Con raras excepciones, los arquitectos piensan que el hecho de que casi todos nosotros nos veamos afectados muy directamente por los trabajos que hacen no nos da derecho a opinar sobre ellos. Si decimos algo negativo, o inconveniente, nos mirarán de inmediato como a penosos retrasados mentales. Igual que padres benévolos, pero firmes, ellos saben mucho mejor que nosotros mismos lo que más nos conviene. Sonríen con fatigada paciencia cada vez que nos quejamos de sus plazas sin árboles pavimentadas de cemento o granito, tan adecuadas para los climas mesetarios y para las fotos de las revistas de arquitectura, de sus bancos públicos sin respaldo, o con respaldo en forma de afilada cuña metálica"), el papel que han jugado los políticos en todo esto ("Ayer mismo políticos idiotizados por la vanidad y la sensación de poder seguían sintiéndose emperadores o príncipes de las artes al pagar cualquier precio a las estrellas internacionales de la arquitectura"), algunos proyectos en concreto como la Ciudad de las Artes y las Ciencias (Valencia) y la Ciudad de la Cultura (Santiago de Compostela) y, en último lugar, la escasa respuesta social y cívica ante tanto exceso.
Pero el dinero se acabó, fin del festín.
Federico García Barba dedicó un amplio post a este asunto y merece la pena leerlo completo.

jueves, 5 de agosto de 2010

La creciente mancha urbana de Las Vegas


Hace un año prácticamente compartí por aquí unas imágenes de detalle sobre 25 años de crecimiento urbano en Las Vegas. Hoy en un blog recientemente descubierto, Urban Demographics, he encontrado una imagen que presenta la evolución de la mancha de la ciudad desde 1984 hasta 2009 en fotos sucesivas, que dan una imagen aún mejor de la amplitud de la extensión de Las Vegas en estos años:


lunes, 2 de agosto de 2010

Libro. Social sustainability in urban areas

Social Sustainability in Urban Areas: Communities, Connectivity and the Urban Fabric es un compendio de estudios sectoriales centrado en la discusión de algunos de los elementos que conforman esa imprecisa (y olvidada casi siempre) variable de la sostenibilidad, en este caso aplicado a escala urbana. Los casos de estudio y las principales referencias se refieren al Reino Unido, pero algunos de los capítulos tienen interés universal y la diversidad de disciplinas de los autores consigue que la mirada del libro sobre el aspecto social del desarrollo urbano sostenible sea bastante amplia.

La primera parte del libro recoge algunos capítulos relacionados con la creación de capital social en los barrios a través de políticas de renovación urbana y rehabilitación de barrios que tengan en cuenta la integración de colectivos de diferentes niveles de renta en el desarrollo de las políticas públicas de vivienda principalmente, incluyendo la revisión de algunas prácticas de gestión cooperativa de viviendas en algunos barrios británicos. Posteriormente, se incluyen en la segunda parte del libro tres capítulos dirigidos a revisar el impacto sobre la vida comunitaria de algunos patrones emergentes de comportamiento y funcionamiento urbano.
Por último, la lectura de la tercera parte es la que más interés ha tenido porque incluye algunos temas de más calado o, por lo menos, que más hemos discutido en este blog. En especial, mencionaría los dos capítulos sobre la relación entre las condiciones sociales de vida urbana y las dinámicas de la economía local:
The Urban Renaissance and the Night-Time Economy - Who Belongs in the City at Night?
Adam Eldridge
Este es un tema que tiene su punto; hasta ahora no había llegado nunca a leer esa expresión -que suena tan bien en inglés- de "night-time economy" y el capítulo, pensando una vez más sobre todo para el caso británico, analiza la vinculación entre el uso de la calle durante la noche y la generalización de comportamientos "antisociales" parece preocupar. Los discursos y prácticas sobre la reactivación de la vida urbana para crear calles y barrios más atractivos se han apoyado también generar entornos atractivos para la vida en la calle y el aprovechamiento del ocio nocturno. Pero obviamente, el conflicto ha surgido entre la práctica institucional (o institucionalizadora, mejor) y la percepción social. O, directamente, sin intermediación de políticas activas por parte de las instituciones, sabemos que la ciudad acoge usos colectivos del espacio público para el ocio nocturno que resultan conflictivos. Es una tensión evidente, que en la mayor parte de los casos, se resuelve a favor de la reglamentación excesiva del espacio público, la prohibición de conductas consideradas antisociales o irrespetuosas con los vecinos, etc. Aquí esto lo resolvemos por las buenas: leyes anti-botellón y ordenanzas de espacio público,.....

The Relationship between Major Events, the Urban Fabric and Social Sustainability
Andrew Smith
En estos meses también hemos comentado alguna vez sobre la creciente influencia de los grandes eventos y su extensión como una nueva forma de marketing urbano. El artículo ayuda a diseccionar bien las implicaciones de este tipo de eventos:
  • Su impacto sobre la comunidad local en la que se alojan: menciona como caso en positivo la celebración de los Juegos de la Commonwealth 2002, para los que se diseñó un programa de legado para Manchester, mediante el cual se intentó integrar el aspecto de celebración, de fomento deportivo y de intercambio cultural más allá de las propias fechas de celebración del evento. En el caso contrario, dominan aspectos ya conocidos: realojamientos masivos, políticas de exclusión de colectivos "molestos", especulación inmobiliaria, etc.
  • Eventos como ejemplos de comunidades sostenibles: esta es otra de las relaciones más claras y hace referencia a la tradicional reivindicación de que los espacios urbanos que acogen este tipo de eventos serán un nuevo modelo de barrio sostenible. De la misma forma que la Feria Mundial de New York en 1939 buscaba convertirse en una exploración de la ciudad del futro, desde entonces muchos otros eventos, sobre todo en los últimos tiempos ahora que existe la excusa de la sostenibilidad, han querido basar sus bondades en la construcción de nuevos desarrollos urbanos de alta calidad. Así, los Juegos Olímpicos de Helsinki fueron los primeros en dejar como herencia un bloque de vivienda municipal donde estuvo la villa olímpica y así hasta que en los Juegos Olímpicos de Sidney se construyó la villa olímpica para ser un prototipo de ecociudad.
  • Eventos como impulsores de nuevos desarrollos "con carácter": aquí entra en juego la variable de "marca urbana", porque los grandes eventos dejan en el aire una imagen de atractivo en las zonas donde se desarrollan estas celebraciones. El ejemplo en esta parte es el de la Villa Olímpica de Barcelona, y también el barrio de Hammarby Sjöstad, conocido ejemplo de eco-barrio, y que también tuvo su primer impulso con la candidatura -fallida- de Estocolmo para celebrar los Juegos Olímpicos de 2004.
  • Eventos como generadores de servicios para la ciudadanía: Millenium Village, en la península Greenwich en Londres, terreno donde se celebró el fracasado Millenium Festival, es utilizado como caso de ejemplo de cómo un evento de estas características puede dejar como legado una mejora del sistema de transporte público.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...