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martes, 20 de noviembre de 2018

Ni rastro de aquella smart city sin personas

Anda que no hizo ruido ni nada aquella historia. Una ciudad sin personas como modelo para el futuro, la idea del siglo para experimentar innovaciones urbanas, un laboratorio para las ciudades inteligentes,... Ingredientes perfectos para llenar de titulares en aquellos comienzos de la oleada de la smart city. Ya en 2012 me interesó por lo torpe y desenfocado de todo aquello, que tenía pinta de ser una gran nube de nada (La smart city sin personas, historia de un bluf) pero muy significativa sobre una determinada forma de pensar -no sé si de aquella época, que parece tan lejana- el papel de la innovación tecnológica en las ciudades (Una ciudad sin personas no es un laboratorio urbano). En 2015 volvió mi curiosidad y resultó que seguíamos esperando.

Via Machine Design
Ejemplo práctico de cómo opera la conjugación en futuro perfecto. Iba a estar lista en 2014, luego en 2018 y lo último que dijeron, en 2020. Hoy he vuelto a recordar ese Center for Innovation Testing and Evaluation del que, rebuscando, apenas ha habido noticias en los dos últimos años. Su web ya desactualizada, sin referencias en páginas del sector, alguna página escrita deprisa y sin criterio describiéndolo como ya en construcción o realmente existente,... A alguien le pareció una buena idea en algún momento, pero no ocupará muchos titulares su triste (y previsible) final.


lunes, 22 de enero de 2018

Un mundo urbano, muchos tipos de ciudades

Durante estos años de extensión del ideal de la ciudad inteligente, los proyectos destacados usualmente como arquetípicos siguen siendo prácticamente los mismos. Masdar (Emiratos Árabes Unidos), PlanIT Valley (Portugal), Río de Janeiro o Songdo (Corea del Sur) se mantienen como los proyectos más ambiciosos, completos y de mayor escala y siguen ocupando titulares con cierta periodicidad. Se suman así a las ciudades globales que protagonizan los rankings habituales (Singapur, Londres, Nueva York, Amsterdam…). ¿Es posible evaluarlas todas a la vez? ¿Sirven los ejemplos de las grandes ciudades globales para acompañar las necesidades de ciudades como Lagos, Kinshasa o Nairobi? ¿Qué tienen que ver los megalómanos planes de desarrollo urbano en China con las prioridades de las ciudades de América Latina?

Un mundo urbano significa un mundo desigual, con enormes disparidades de partida sobre la disponibilidad de recursos públicos, las condiciones sociales, la solidez de los sistemas políticos que las sustentan, el nivel competencial, la estructura industrial o, simplemente, los hábitos de vida, de consumo y de adopción tecnológica. Un mundo urbanizado es un mundo de territorios urbanizados relativamente estables en términos de crecimiento espacial (en los países más desarrollados) y de inusitado crecimiento en la mancha urbana de las ciudades de mayor crecimiento poblacional (desde Shanghai hasta Lagos, desde Panamá a Bangalore). Un mundo de ciudades inteligentes es, en definitiva, un mundo en el que los proyectos difieren fundamentalmente en escala, prioridades, capacidades, impacto y viabilidad.

New Cairo [Urban Development Consortium]
Por ello, evaluar el estado de desarrollo práctico de las smart cities implica comprender que el tipo de proyectos en unas ciudades y en otras será diferente. Es así como, por ejemplo, los proyectos conocidos como cities from scratch o city in a box, es decir, la construcción de nuevas ciudades (magnífico, como siempre, este artículo de Adam Greenfield), aparece como una tipología que ha despertado gran interés principalmente en el Sudeste Asiático, mientras que en nuestro entorno más cercano no han dejado de ser proyectos anecdóticos y que no han llegado a buen puerto (como es el caso de PlanIT Valley, en Portugal). La necesidad de acoger grandes masas de población y, sobre todo, la disponibilidad de músculo financiero suficiente para proyectos de gran envergadura ha hecho que estos proyectos sean más factibles y deseados en los entornos que han sido testigos de mayores tasas de crecimiento económico en los últimos años. Es así como han surgido desarrollos o proyectos ex novo en Masdar (Emiratos Árabes Unidos), Lavasa (India), Xiongan (China), New Cairo (Egipto), Mall of the World (Dubai), Nova Cidade de Kilamba (Angola), Dholera o Lavasa (India). En otras ocasiones, la escala de la intervención no llega a ser la de una ciudad, sino que el proyecto de smart city se sitúa en un desarrollo urbanístico de una pieza no construida de la ciudad, normalmente un parque tecnológico o una zona industrial, con la instalación ex novo de tecnologías inteligentes (King Abdullah Economic City, Málaga, Kochi, Lyon, Skolkovo, Konza Techno City…, hasta un largo etcétera de nuevos distritos tecnológicos o de innovación urbana y nuevos barrios). Hasta Bill Gates quiere apuntarse al asunto. Por no hablar de la querencia por crear fake cities como en Corea del Sur,

Frente a estos proyectos, que no dejan de ser excepciones de un proceso de urbanización que acontece en ciudades ya construidas y que acoge a estos nuevos habitantes urbanos en barrios infradotados, la norma más general en unos países y en otros ha sido la renovación de barrios, áreas o distritos específicos mediante procesos de regeneración urbana (Amsterdam, Glasgow, Estocolmo, Malta, Santander, Londres, Río de Janeiro…). Estos proyectos usualmente toman la forma de renovaciones y actualizaciones tecnológicas en ámbitos sectoriales como la regeneración y rehabilitación energética de edificios, la implantación de nuevas soluciones en el espacio urbano (luminarias públicas, por ejemplo), la instalación de sistemas para la movilidad eléctrica, la instalación de paneles informativos digitales y otros dispositivos de interacción, el despliegue masivo de sensores como en el caso de Santander o del proyecto The Array of Things en Chicago, etc.

Por lo señalado anteriormente, la referencia a la ciudad inteligente puede ser equívoca; en la mayor parte de los casos, cuando un responsable político anuncia que quiere convertir su ciudad en una smart city o que ha conseguido la inversión para ser una ciudad inteligente, en realidad está hablando de intervenciones sectoriales o proyectos focalizados en un área concreta de la ciudad. Es así como podemos encontrar proyectos que alcanzan al conjunto del espacio urbano para intervenir en un aspecto concreto (digamos, la instalación masiva de contadores inteligentes o el despliegue de sensores de aparcamiento en superficie), pero normalmente son proyectos que alcanzan a un área concreta (barrio, calle, polígono industrial, red de equipamientos públicos).

miércoles, 22 de julio de 2015

Ficciociudades #12. Experimentación urbana sin humanos

La serie de ficciociudades sale de su letargo para incluir un nuevo simulacro de ciudad. Esta vez se trata una "ciudad" construida para experimentar los coches automáticos sin conductor, algo suficientemente atractivo para conseguir titulares espectaculares pero completamente equívocos:
Mcity Test Facility 
Desde principios de año teníamos noticias de que la Universidad de Michigan estaba preparando una zona para experimentar los avances de la conducción automática y facilitar así el trabajo de varios grupos de investigación del campus del Mobility Transformation Centre y empresas como Ford o Toyota que están interesados en esta línea de la movilidad urbana. Con una inversión de 10 millones de dólares, el área en cuestión trata de reproducir materialmente una ciudad y está diseñada para asemejarse a un centro urbano genérico de Estados Unidos, pero es sólo un escenario aséptico y controlado:

Built on the university’s campus in Ann Arbor, the “city” was designed to re-create the situations self-driving cars would bump into (or not) on the road. There are building facades, fire hydrants, trash cans, mailboxes, and even mechanized pedestrians and cyclists. The area will serve as a testing ground where the vehicles can experiment with real life situations over and over again.

Con esta descripción, empiezo a ponerme nervioso en realidad. Esta zona tiene el privilegio de ser llamada ciudad porque, fíjense, tiene  bocas de riego, buzones postales y papeleras y, en el colmo de la sensibilidad, unos dispositivos mecánicos que se asemejarán a peatones y ciclistas. Todo ello para disponer de un lugar de experimentación controlada sobre diferentes aspectos de la movilidad autónoma O me pierdo algo, o este nuevo greatest hit se parece demasiado a otros laboratorios urbanos sin personas. El de Nuevo Mexico es mi favorito, ha ocupado suficiente espacio en el blog y sigo mencionándolo en las conferencias, pero hay otros en la recámara.
Michigan Economic Development Corporation 
En este caso, la instalación acaba de ser inaugurada y este breve reportaje de la BBC (que siempre son mejores que la reproducción acrítica de notas de prensa) ayuda a entender la lógica y el tipo de problemas técnicos que pretende abordar una instalación de testeo de este tipo, desde la comunicación entre vehículos hasta la comunicación con las infraestructuras viarias, pasando por los permisos de paso y la ordenación de los flujos de tráfico

University of Michigan 
Es la banalización de la ciudad y la espectacularización de la tecnología. A pesar de todo el esfuerzo por reconstruir el aspecto esperable de una ciudad, todo resulta sumamente artificial. Faltan, sobre todo, los humanos, intercambiables por algoritmos que eviten su imprevisibilidad, faltan los sucesos inesperados, las condiciones cambiantes, el caos. Faltan las otras formas de moverse en la ciudad. Seguramente me pierdo muchos detalles y me  dirán que todas estas circunstancias se pueden simular. Pero se simula lo que no se conoce y lo que se espera. Me pregunto esto los días que nos enteramos que se puede hackear y tomar a distancia el control de un coche. Me pregunto el sentido de esforzarse en simulacros artificiales de aparatos y sistemas que tarde o temprano tendrán que enfrentarse a una realidad con humanos. Porque aunque podamos pensar el coche sin conductor, la parte más importante del mismo seguirá siendo el control humano y tendrá que enfrentarse a dilemas morales que tendremos que decidir como humanos. Al conducir, los seres humanos estamos continuamente tomando decisiones, muchas de ellas instintivas basadas en la experiencia, el entrenamiento, las normas de circulación y seguridad vial y las normas morales. En un escenario en el que todas estas decisiones pasen a estar controladas por algoritmos, ¿qué parámetros de comportamiento moral estarán insertados en estos coches autónomos y automáticos? Pensemos en una situación en la que un animal se cruza en la carretera: ¿frenará el coche o decidirá que no pondrá en riesgo al conductor o al propio vehículo ante la posibilidad de patinar o salirse de la calzada? ¿Y si en lugar de un animal es un niño? ¿Y si en lugar de un niño cualquier es nuestra propia hija? ¿Y si es un camión de sustancias peligrosas, un autobús público,...? Quizá tendríamos que cuestionarnos más este tipo de cosas en lugar de tanta perfección técnica.


Bonus track. Magnífico texto: Auto Correct Has the self-driving car at last arrived?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Glosario de reciclaje urbano – Ficciociudades


El equipo de investigación de la Universidad de Granada Reciclaje Urbano: Recualificación del tejido residencial para un desarrollo sostenible  ha desarrollado un proyecto de "recopilación de terminología española actualmente utilizada en los medios de comunicación y en la calle, aplicable de forma específica a la regeneración urbana".  Un Glosario de reciclaje urbano que incluye diferentes términos desarrollados de forma colectiva por diferentes personas relacionadas con el urbanismo y, en general, las políticas urbanas. El pasado 16 de septiembre tuvo lugar un encuentro para presentar dicho trabajo, que dará lugar próximamente a un libro recopilatorio de los diferentes términos incluidos en el catálogo como cierre de los cuatro años de investigación.


Gracias a Elisa Valero y a Lorenzo Barno he tenido la oportunidad de participar y contribuir con uno de los términos incluidos en el libro, en el que también participan otras personas como José María Ezquiaga, José Antonio Sosa, José María Lozano, Carlos García Vázquez, Carlos Martí Arís, Félix Arranz, Domenico di Siena, Xavier Monteys, Daniel Ayala, etc.
No soy bueno poniendo títulos ni acuñando términos, pero al final aparecerá una expresión que se me ocurrió casi en los primeros tiempos de este blog, Ficciociudades, y que han decidido rescatar del olvido y cumplir con la invitación escribiendo un pequeño resumen de lo que podríamos entender por ello:
Ciudades de ficción, ciudades de mentira, ciudades que aparentan ser ciudades. Desarrollos urbanos que se auto-bautizan como ciudad y que encierran un modelo anti-urbano. Huimos de la ciudad escapando a territorios suburbanos para evitar la complejidad, el conflicto y la diferencia consustanciales a la idea de ciudad pero, al mismo tiempo, legitimamos proyectos expansivos dotándoles formal o nominalmente del atributo urbano a pesar de alejarse de él.
Tenemos ciudades de la ciencia, ciudades de las artes, ciudades del futbol, ciudades de la justicia, ciudades de la luz, ciudades de la seguridad, ciudades de la salud,... Todas parcelando funciones específicas de lo urbano, espacios monotemáticos que, a pesar de su disfraz con el que quieren vestirse de atributos de modernidad y de vanguardia urbana, implican una ruptura con la ciudad compleja. Mienten, todas mienten creando una ficción, un orden urbano artificial que no podrán cumplir. Son ciudades atrofiadas por una visión simplista, por una necesidad de separar usos para sostener especializaciones espaciales que segregan usos que deberían ser mixtos para poder considerarlas ciudades plenas
Guardan apariencia urbana también otros desarrollos que tematizan la vida colectiva en forma de espacios especializados para determinados colectivos o sectores sociales, zonificando, dispersando y excluyendo la posibilidad de la diversidad social propia de la ciudad. Son los desarrollos urbanos exclusivos para personas mayores y jubiladas, por ejemplo. Son ciudades de ficción otras formas de concentración o dispersión urbana en las que la ausencia de espacios públicos de encuentro, de diversidad de funciones y de usos imposibilita que surjan las posibilidades que ofrecería una ciudad compleja. De Celebration a Seaside hasta llegar a los nuevos mundos urbanos, donde vemos cómo en China construyen réplicas de ciudades alemanas (Anting German Town, en los suburbios de Shanghai) y en India construyen nuevas ciudades a semejanza de la Riviera francesa (Lavasa). La ciudad convertida en parque temático, un mero objeto de consumo.
Son el signo de la contradicción de un mundo urbano y significan una rendición, la expresión del pesimismo sobre la ciudad histórica construida capa a capa. Un mundo urbano que huye de sus ciudades creando espacios monofuncionales en los que dividir la complejidad y extendiendo la mancha de su ocupación territorial hacia lo suburbano, pero inconscientemente necesita apelar a la ciudad como reclamo para justificarse y fingir su vanguardismo. Las ficciociudades son meros reclamos donde la palabra ciudad quiere servir como mecanismo de aceptación para enmascarar la renuncia a la ciudad en su sentido más pleno.
Dejo aquí también el vídeo de presentación del glosario:


miércoles, 13 de abril de 2011

Ficciociudades #11. Lavasa (India). No hay nada inteligente en esto


Retomo una vieja serie de posts, aquella de las ficciociudades, esos artefactos que se auto-proclaman o incluso llegan a parecer una ciudad y, sin embargo, no lo son. Digo que lo retomo porque no puedo resistirme a comentar, aunque sea brevemente, uno de los vídeos promocionales más absurdos pero, a la vez, más clarividente, que he visto.

Empecemos por la localización. Lavasa, en la dulce Riviera francesa, es una ciudad.....¡Ah, no, que no es Francia! Efectivamente, es India, o eso dicen, porque más bien parece un tráiler de la última película de George Clooney o los exteriores del último anuncio de Martini. Perfecto ejemplo de descontextualización, de banalización de la forma y la identidad urbana. India, un país con una pujante economía que hace tiempo dejó de ser emergente, necesita un lugar privilegiado que ofrecer a las élites de Mumbai para que pasen sus vacaciones como segunda residencia. Y nada mejor que construir una gran ciudad ex-novo, que se parezca lo más posible a cualquier otro lugar del mundo o al mejor lugar del mundo, si queremos.


Lavasa se presenta como la primera gran ciudad India de nueva planificación, un ejemplo mundial de promesa para las ciudades del futuro. Y, además, cómo no, será una ciudad smart, con todos los avances tecnológicos necesarios, an emerging electronic dream city where machines will rule. Claro que no sé qué hay de inteligente en nada de esto. Así la pintan en Fast Company como una de las 10 smartest cities on the planet:
If all goes according to plan, next year Lavasa will become the first city in history to float itself in an IPO worth 20 billion rupees ($437 million) as part of a spin-off from its parent, Hindustan Construction Company. Three hours outside Mumbai, India's best-known smart city is modeled on the "hill stations" of former colonialists - high altitude refuges from the summer heat. The first of five villages is scheduled to open this year with 50,000 units for sale and 25,000 for rent - all sold out. The smarts will be provided courtesy of Wipro and Cisco, with Jetsonian flourishes, according to The Wall Street Journal: "So you can wake up in Lavasa's smart home and use the touch panels on the bedside to "unarm" the home security systems, turn on the lights and open the window blinds. But you'll still have to pucker up with the wife yourself."
Construida bajo claros criterios privados que permitirán el control sobre quiénes podrán llegar a ser sus habitantes, el proyecto se encuentra -a pesar de las maravillas que cuenta el vídeo- ante dificultades judiciales por denuncias de corrupción y la vulneración de la normativa ambiental. Como ven, nada de lo que por aquí ya hemos visto los últimos años. Exportando corrupción, exportando ciudades-ficción al mundo. Financial Times, aunque sólo sea por ver un vídeo alternativo al promocional, se acercó hasta allí para preguntarse Lavasa: India's urban dream or nightmare?

miércoles, 10 de febrero de 2010

Ficciociudades #10. Skrunda-1 (Letonia)


Una nueva edición de la serie. Se trata de un caso que descubro hoy a través de El País, francamente curioso. Skrunda-1 está en Letonia (aquí su posición en Google Maps) y sirvió como base de radares en la antigua Unión Soviética, radares que servían para avisar de la potencial llegada de misiles intercontinentales desde Estados Unidos. Cosas de la Guerra Fría.

Y cosas del capitalismo frenético de Rusia, la ciudad ha sido subastada y comprada por un grupo de inversores rusos (Alekseevskoye-Serviss). En realidad, se trata de una antigua posición del ejército soviético, adyacente a la verdadera ciudad, Skrunda, y podría formar parte perfectamente de otros listados sobre ciudades fantasmas en el mundo.
La pregunta es ¿qué querrán hacer con ella?
Foto tomada de esta web.
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lunes, 11 de enero de 2010

Ficciociudades #9. Chandler (Phoenix) 1989-2009


El Earth Observatory de la NASA ha publicado un par de fotos que hablan por sí mismas. Ambas, una de 1989 y otra de 2009, relatan el despliegue territorial en medio del desierto de Arizona de una ciudad -si es que realmente merece tal nombre y no el de ficciociudad- llamada Chandler, que actúa funcionalmente como un suburbio de dimensiones exageradas (boomburb).
1989

2009

martes, 15 de diciembre de 2009

Ficciociudades #8. California City (EE.UU.)


Gracias al blog Economía Urbana podemos descubrir otro ejemplo de ciudad ficticia, de ciudad que no merece tal nombre. Una ciudad fruto del pensamiento más desarrollista, el Death Valley californiano como nueva tierra de promesas, no ya del encuentro del oro de épocas pasadas, sino de la mayor de las promesas y la mayor de las decepciones posibles: empezar de cero.

Una ciudad tan sólo pensada, completamente a medias, sueño alocado de:
... Nat Mendelsohn, un profesor de sociología que en 1958 decidió comprar 80.000 acres (320 km2) de desierto con el objetivo de construir la próxima gran ciudad de California (una especie de Pocero versión americana).
Nuestro amigo Nat diseñó su ciudad modelo (Central Park de 11 ha con lago artificial incluido) que él creyó alcanzaría a tener algún día la población de Los Angeles. Sin embargo, el crecimiento nunca llegó: un censo de 2006 estimaba tan sólo unos 12,659 habitantes.
La imagen del satélite no deja lugar a dudas: el sueño de la razón produce monstruos. De aquel sueño original quedan sólo algunos datos frustrantes: un territorio en medio de la nada, dedicado principalmente a la industria militar, sin llegar siquiera a los 1.000 habitantes. Todo un fracaso del master plan inicial que pretendía desarrollar una ciudad que rivalizara con la pujanza de Los Ángeles como centro neurálgico del estado californiano.
Más datos en City-Data y en la página oficial de la ciudad. Pero, sin duda, nada como darse un paseo por sus calles para descubrir a pie de terreno esta ciudad. Los utopistas urbanos mirarán asombrados esta realidad.
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Ficciociudades #7. Argleton (Lancanshire)

Esta vez, una nueva ficciociudad, aunque no al estilo habitual, en la búsqueda de ejemplos de ciudades que realmente sólo son un espejismo o una simulación de una vida urbana que en realidad se niega. Esta vez se trata de una ciudad tan de ficción que ni siquiera existe, una ciudad tan mentira que sólo es verdad para Mr. Google.

Según Google Maps, en el condado de Lancanshire existe una ciudad llamada Argleton, un lugar que en realidad no existe. ¿Qué es más real? ¿Lo que dice Google o lo que dice la realidad? ¿Es algo real si no está en Google? ¿Todo lo que está en Google es real?
El Telegraph fue el primero en darse cuenta de esta misteriosa historia e incluso ha habido quien se ha molestado en caminar físicamente el mapa donde está supuestamente este lugar imaginario. La explicación más razonable parece indicar que se trata simplemente de un señuelo para identificar a empresas que estén utilizando sin permiso los datos geoespaciales utilizados por Google (a través de una empresa holandesa llamada Tele Atlas dedicada a la geo-referenciación). Sin duda, una explicación muy prosaica para lo que prometía ser una historia más poética sobre mundos imaginarios por descubrir.
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