lunes, 2 de febrero de 2009

Crónica del evento "Innovation cities"

El viernes pasado se celebró en Mondragón (Gipuzkoa) la jornada Innovation cities, organizada por el Polo Garaia como un nuevo Update de Infonomía, en la que participaron personas como Alfons Cornellà, Ángel Arboniés o Alfonso Vegara. Ya anuncié que haría una crónica del acto y aquí van algunas impresiones:

  • No conocía de primera mano el "producto infonomía" de las "diez tendencias de lo que está pasando"; no me gustó el formato. Entiendo que es un paquete fácilmente vendible porque es bueno su contenido; hay un importante trabajo de documentación, de detección de tendencias e informaciones útiles entre tanta infoxicación (cumpliendo, posiblemente, el papel de comisarios digitales que diría Juan Freire). Ahí hay mucho valor, en el contenido, incluso en este tema de las ciudades en el que, Alfons y Antonella comenzaron reconociendo que no son unos expertos. Son tiempos en los que es difícil separar el grano de la paja, manejarse entre tantos informes, datos, experiencias,...Pero, más allá de eso, esperaba un formato mucho más interactivo. Aunque sea, un espacio para plantear preguntas. Supongo que es parte del paquete: "tienes dos horas para escucharme, así que calla y atiende", y es un formato también valioso y útil.
  • Sobre las tendencias urbanas que se presentaron (remito al blog de Enrique Sacanell para una descripción de cada una de ellas), tuve la impresión de que había cierta descompensación. Varias de estas tendencias apuntan a factores tecnológicos, que son obviamente trascendentales en el futuro presente de las ciudades. Pero tuve la impresión de que su exposición era, por un lado, algo confusa y, por otro lado, algo desfasada en cuanto a algunos ejemplos. Se presentaron varias experiencias de webs institucionales con contenidos fantásticos para la gestión fiscal, para realizar trámites, etc., pero faltaron otras tendencias relacionadas con la generación de comunidades de práctica, de creación y gestión compartida de servicios públicos de proximidad o, incluso, la distribución descentralizada de servicios de información pública a través de widgets y otros elementos.
  • Este enfoque excesivamente tecnológico esconde, por ejemplo, una realidad urbana innegable y que no apareció en el listado de diez tendencias. La desigualdad urbana como tendencia mundial a todos los niveles y con claras implicaciones sociales, políticas, económicas y ambientales. En todo caso, esta cuestión afloró en el último caso mencionado por los speakers, cuando aparecieron las favelas y los arrabales del tercer y cuarto mundo como lugares de innovación. Simplemente, me pareció un mensaje obsceno. Por supuesto que desde la opulencia de Mondragón, Barcelona o Bilbao podemos hacer un canto a la capacidad de supervivencia y de innovación creativa de las personas que tienen que buscarse la vida antes de perderla, y ponerlo como ejemplo de la capacidad humana de mejorar y de construir entornos dinámicos. Pero me da vergüenza ajena y sobre todo propia escuchar tal manipulación discursiva.
  • La presentación de Alfonso Vegara me pareció más interesante, principalmente porque hizo un importante esfuerzo de acercar propuestas concretas de la realidad territorial vasca, algo que era de interés para la mayor parte del aforo, entiendo. En pleno proceso de revisión de las Directrices de Ordenación Territorial vascas (DOT), Vegara planteó su presentación de las ciudades como ecosistemas de innovación de forma bastante clara y amena. Entre otras cosas, presentando ejercicios de análisis de redes y de intercambios de información muy interesantes, y ofreciendo algunos ejemplos prácticos ilustrativos (Dublin, Singapur, Barcelona, Sitges,...). Insistió, entre otras cosas, en construir las bases territoriales del dinamismo económico sobre las condiciones de excelencia propias de cada identidad urbana, un aspecto que también estuvo presente en la exposición inicial respecto a la necesidad de movilizar los activos propios de cada ciudad.
  • También destacó la importancia del espacio, del territorio como principal activo frente al desafío de la innovación, en un mundo en el que el resto de factores de producción son completamente móviles (dinero, materias primas, ideas y personas). Desde esta perspectiva, un territorio inteligente sería aquel en el que existe una alta densidad de patentes, mecanismo de capital riesgo y talento, en un entorno de máxima interacción en red.
  • Posteriormente, Vegara se centró en algunas orientaciones particulares del País Vasco: desde la emergencia de un posible corredor tecnológico en el Txorierri hasta la posibilidad de crear un digital and Design Hub en Bilbao, la potenciación del Arco de la Innovación en Vitoria-Gasteiz y, sobre todo, propugno la necesidad de crear y activar los ejes de innovación en los valles de Bizkaia y Gipuzkoa como nuevos nodos para pasar de la ciudad polinuclear de las anteriores DOT al territorio en red.
Esta es una visión algo improvisada de mis impresiones de la jornada. Seguimos dando vueltas a cómo entender la fuerza creativa de las ciudades, desde perspectivas diversas, y este evento sobrer todo, es una muestra del interés que despierta este tema (una asistencia más que destacable). Singapur, Abu Dabi, Masdar, Dubai,...nos dan una imagen futurista, optimista y avanzada del mundo urbana, y seguirán apareciendo en informes y tendencias mundiales. Pero deberíamos preguntarnos si, más allá de la admiración y la fascinación que nos producen esas fotos de lo humanamente posible, existe un otro humanamente deseable.

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2 comentarios :

  1. No estuve en este evento, pero sí he experimentado otro Update y la sensación es la misma (si te manejas bien con el catalán, te puedo enviar los 6 folios de comentarios que le mandé a Alfons Cornella al respecto...). A veces confunden demasiado la anécdota con la tendencia. Aún así, por lo menos se trata de una propuesta diferente, que ya es algo en el lúgubre panorama de eventos de nuestro páis.

    A Alfonso Vegara también le he visto en acción un par de veces (una de ellas lo trajimos a propuesta mía para inaugurar un curso del CUIMPB) y, sí, lo que explica está bien, pero es que, personalmente, cada vez que oigo las palabras Singapur, Dubai. Shangai, etc. cuando hablamos de nuestras ciudades me pongo de los nervios. No puedo hacer nada al respecto, lo siento.

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  2. @estelabo: gracias por la confianza respecto al artículo, pero lo dejo entre Alfons Cornellà y tú ;-)

    Como decía en el post: me parece una fórmula perfecta para venderla, es relativamente novedosa, pero hay otros formatos más interactivos. Pero entiendo la lógica y el interés de los update (y por eso funcionan bien, supongo): "siéntate y escucha que te voy a ahorrar mucho tiempo entre tanta infosicación; si te fías, yo te digo cuáles son las tendencias".

    Sobre el otro tema: completamente de acuerdo; creo que estéticamente ciudades como singapur nos fascinan, tecnológicamente nos abren un mundo de optimismo ciego (tan importante es el despliegue arquitectónico como la ineludible realidad social de una ciudad construida a base de esclavitud proveniente de la India y Pakistán, por ejemplo). Y el futuro está en las ciudades medianas: hhablemos, por ejemplo, de Berlín y no de Shangai.

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