miércoles, 4 de febrero de 2009

Crisis. ¿Avanzando hacia nuevas revueltas urbanas?

Será que acabo de terminar de leer Postmetrópolis y el relato de la descomposición urbana lo tengo fresco, será que los datos actualizados del paro empiezan a tener una dimensión preocupante, sobre todo los relativos al número de personas a las que próximamente se les van a agotar las prestaciones por desempleo. El caso es que las noticias sobre las huelgas en el Reino Unido son preocupantes, un síntoma de la crisis y, sobre todo, un prólogo cada vez más realista de la ola que está por venir.

Tanto El País como El Mundo inciden en la raíz xenófoba de estas huelgas, mientra el primer ministro trata de contener su impacto. El detonante de estas huelgas en plantas de refinería y energéticas es la contratación de trabajadores italianos y portugueses en una subcontrata firmada con una empresa italiana. Son huelgas con un alto componente espontáneo, nacidas fuera de la ortodoxia de los sindicatos más establecidos institucionalmente, y también de fácil cooptación por parte de sectores de la ultraderecha británica. La reclamación es clara: put british workers first, un lema de campaña de Gordon Brown. Algo que, en realidad, el gobierno británico anunió hace un par de semanas, advirtiendo a las empresas de que no anunciaran puestos de trabajo en el extranjero. Eso mismo anunciaba hoy mismo el ministro Corbacho.

Es una cuestión que tiene que ver con la liberalización del mercado de trabajo en el marco de la Unión Europea, o al menos con una interpretación muy laxa de la normativa, de forma que los estándares de las condiciones laborales en un país pueden ser evadidos a la baja mediante la aplicación de la normativa del país de origen de los trabajadores, algo que Comisiones Obreras denunció hace tiempo que está sucediendo en España.

Son sólo indicios de lo que viene: la política del miedo, la autodefensa frente al otro, la sobreprotección de lo mío, la desconfianza frente al otro, la desconfianza de nosotros mismos, el malestar colectivo, el sentimiento de revancha, de afrenta, el bucle melancólico del bienestar robado por lo otros.

Llega el proteccionismo económico, el nacionalismo político, el populismo antisistema, el anti-europeismo, una xenofobia disfrazada de realpolitik, una xenofobia que admite excepciones y ángulos muertos para la legalidad. Cuando las estadísticas toquen fondo, quedará el paisaje social y lo que hemos construido todos estos años: un modelo de desarrollo económico cortoplacista en sus beneficios, que ha generado masas de personas con escasa cualificación a las que el engorde artificial del sector inmobiliario les ha permitido trabajar y hoy les coloca en la cola del paro sin posibilidad de recolocación. Un modelo económico que ya no podemos cambiar de la noche a la mañana y con cuyas consecuencias tendremos que convivir en los próximos años.

Dimos tanto tiempo de comer al monstruo...y ahora ese mismo monstruo se convertirá, quién sabe, en rabia incontenida, en descontento social, en historias de descalabro personal y familiar, en manipulación de masas. Los grades movimientos revolucionarios han sido revueltas particularmente urbanas, al menos en el contexto occidental; desde las Revueltas por la Justicia en Los Ángeles en 1992 hasta las revueltas que dieron lugar a la caida del Muro de Berlin en 1989, pasando por toda la oleada de revueltas urbanas en 1968 y 1969 en México, Europa y Estados Unidos o las revueltas de los banlieues de Francia. Para nada quiero con todo esto hacer un relato derrotista ni apocalíptico de la situación, pero quizá sea hora de ir atando cabos.

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Nota. Foto 1, de REUTERS y publicada en El País.

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3 comentarios :

  1. Ya lo siguiente que te tienes que poner a leer es a Zizek. Un autor contradictorio en algunas cosas, pero polémico siempre, atinado y provocador a más no poder. Ya te pasaré alguna cosita que tengo pero te aconsejo que rastrees por la red...

    Joseba

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  2. Hola Manu: frente a esta situación que tan bien describes y auguras, está la causa pendiente de los sindicatos y los movimientos sociales que aquí se han caracterizado hasta ahora por generar descontento más que por movilizar.
    El lunes leí esto en un excelente post de Gutiérrez Rubí http://www.gutierrez-rubi.es/?p=964
    "Algunos analistas vaticinan, incluso, un regreso a los conflictos clásicos y de clase y una recuperación de valores “sólidos” (como la igualdad, la autoridad, la justicia, el esfuerzo…) frente a los valores “líquidos” (el consumismo, el individualismo, la gratificación inmediata…) de la etapa postmoderna, sobre los que nos advierte Zygmunt Bauman"

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  3. @Joseba: sí, tú sigue abriéndome frentes. Aún estoy recuperándome de la entrada al mundo posmoderno como para entrar ahora con este tío. No, en serio, em tomo nota.

    @Idoia Llano: interesante el post de Gutierrez-Rubí, pero no sé si lo veo; no me creí la apelación a "renventar el capitalismo" y tampoco me creo la apelación a "reinventar el sindicalismo" o los partidos políticos. Al contrario, creo que cada vez es más evidente que ambas formas de organización política dela acción coelctiva son vestigios del pasado y en esta crisis, en todo caso, surgirán nuevas formas de expresión. Eso sí, lo de la vuelta a los valores sólidos lo veo más posible, pero quizá los más negativos de la modernidad: autoritarismo, uniformidad,...

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