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martes, 8 de septiembre de 2015

Urban Interaction Design: La convergencia de disciplinas hacia una nueva forma de hacer ciudad

Resumen
En un momento de crisis del modelo tradicional de las políticas urbanas y coincidiendo con la generalización de una compleja infraestructura digital en la sociedad conectada, el papel de la ciudadanía se sitúa como gran debate. Si bien determinados discursos se presentan como irreversibles y unívocos respecto a esta relación entre vida urbana y tecnología, el artículo plantea la posibilidad de construir discursos alternativos a partir de diferentes prácticas de diseño de interacción urbana que están confluyendo en el espacio urbano como espacio para construir ciudad y ciudadanía.

Abstract
In a time of crisis in traditional urban policies and the generalization of a complex digital infrastructure in the networked society, the role of citizens stands as a crucial debate. While certain discourses are presented as irreversible and unequivocal on this relationship between urban living and technology, the article discusses the possibility of building alternative discourses from different urban interaction design practices that are converging in urban spaces are spaces for city-making and civic engagement.

Introducción
La forma de hacer ciudad es un proceso en crisis. Diferentes factores, desde cambios sociales, crisis de la política o transformación tecnológica, están contribuyendo a la materialización de un conflicto entre las formas institucionales de gobernar y dar forma a las ciudades y las expectativas de la ciudadanía sobre el papel que quiere tener en la ciudad que vive. Son muchos los movimientos sociales, las disciplinas académicas, los proyectos o las teorías que están contribuyendo en los últimos tiempos a la formación de un nuevo enfoque sobre cómo hacer ciudad que vaya más allá de las instituciones públicas y del urbanismo como instancias centrales o únicas de hacer ciudad.
El presente artículo plantea este punto de partida como escenario del cual emerge una disciplina naciente, a caballo entre el activismo, el arte y la cultura y la gestión urbana. Esta disciplina es el urban interaction design.

El origen de este artículo es, además, muy particular. Se alimenta directamente de una experiencia-experimento realizado en marzo de 2014 en el marco del proyecto UrbanIxD. Durante cinco días, un grupo de ocho investigadores con diferentes bagajes (algunos más cercanos al mundo académico, otros más al mundo del activismo; algunos más cercanos a la experimentación digital y las ciencias de la computación, otros más cercanos a los estudios urbanos) nos reunimos en un lugar aislado en Alemania para intentar definir este nuevo escenario y los contornos del urban interaction design. Siguiendo la metodología Booksprint, de aquella intensa experiencia de debate, análisis y escritura colectiva surgió un texto, Urban interaction design. Towards city making, que es la base del presente artículo. Dicho texto representa un acercamiento a la convergencia de disciplinas que están actuando en torno a la ciudad y su relación con la sociedad digital con una preocupación común a todas ellas: la apropiación de la tecnología para ampliar las capacidades de actuación de individuos, colectivos y comunidades en la construcción de las ciudades.

Hacer ciudad en tiempos de smart cities
Aunque de perfiles muy difusos y sometida a diferentes interpretaciones e intentos de definición, la idea de smart city parece haber triunfado como término que pretende aglutinar la relación entre las tecnologías contemporáneas y su despliegue en la ciudad. Sin entrar en su genealogía, las disputas terminológicas o las derivadas conceptuales,, conceptos y disciplinas conexas –como urban computing, urban informatics, ubiquitous computing, ambient informatics, pervasive computing, locative media, physical computing, tangible media, situated technologies,…- comparten una serie de tecnologías y aplicaciones. Todo ello ha ido dando forma a lo que, en una afortunada expresión, Adam Greenfield denominó Everyware (2006). Este escenario se define por la disolución de los ordenadores tal como los hemos conocido durante la primera etapa de la computación hasta el punto de confundirse con el propio entorno como espacio en el que la mediación y el procesado de la información acontece, ya sea en el espacio público, en los edificios, las infraestructuras, etc. Kitchin y Dodge (2011), con sus matices, han denominado a este escenario el híbrido Code/Space, una suerte de espacio nuevo conformado por dos categorías que hasta ahora funcionaban por separado (el espacio físico y el código informacional) y que ahora sólo pueden ser entendidas de manera unitaria para comprender el significado concreto para la experiencia humana de esta coexistencia. La generalización de tecnologías móviles y otras conexas han dado forma al mundo post-PC tal como lo imaginó Mark Weiser (Greenfield, 2006:11) y que implica la colonización de la vida diaria por las tecnologías de la información. Esta evolución tiene, además, una plasmación espacial como producción socio-material con una fuerte influencia en la vida cotidiana (Kitchin y Dodge 2011:13) y prácticamente cualquier hecho urbano está mediatizado por código de software.

Em este panorama, el posicionamiento discursivo (régimen discursivo) de la smart city ha incorporado elementos conceptuales con suficiente fuerza como para situar las políticas públicas en un punto crítico, a caballo entre la epopeya por someter las supuestamente caóticas e ineficientes ciudades a unas reglas de control automatizado que harán posible su funcionamiento eficiente y racional. Esta formulación, presente de manera explícita y muchas veces simplemente implícita en gran parte del discurso mediático y político alrededor de la ciudad inteligente encierra importantes cuestionamientos sobre la forma en la que se propone gobernar la esfera pública y la manera en la que se enmarcará también la esfera de relación privada y social en la ciudad. Para algunos autores (Vanolo 2014), estamos ante un proceso de infiltración de unos determinados conceptos y prácticas institucionales que utilizan el reclamo de la smart city como “código de conducta” de la nueva “governmentality” hacia la que se dirige la política urbana.

Se trata, de hecho, de una cuestión que al menos en la última década ha ido ganando posiciones en la agenda de investigación urbana, moviéndose inicialmente desde el optimismo tecnológico sobre el potencial de la computación ubicua hasta la distopía crítica sobre sus consecuencias más negativas:
Industries and governments began heralding the coming “Internet of Things,” where the global supply chain would be managed in ways that could create “smart objects” or a web-presence for consumer goods. Again popular media tended to focus on the surveillance possibilities, and ubiquitous or pervasive computing discourse began to take on a distinctly dystopian tone. (Galloway 2008:10)
Es precisamente el trabajo de Adam Greenfield (2006) uno de los primeros en abordar de forma sistemática el impacto de la generalización de las tecnologías ubicuas en la vida urbana. A través de una serie de tesis, Greenfield disecciona el significado de estas tecnologías desde una perspectiva del comportamiento del usuario de las mismas (la ciudadanía, al fin y al cabo), y plantea una serie de afirmaciones que el imaginario de la smart city ha obviado prácticamente. La inevitabilidad de estar expuesto a muchas de estas tecnologías, en condiciones de desconocimiento, falta de voluntariedad o inconsciencia, teniendo en cuenta sus implicaciones en términos de privacidad, seguridad o igualdad, plantea serios interrogantes que caen necesariamente en la esfera de la política pública y cómo se define por los diferentes agentes que actúan sobre ella. Porque, a pesar de su inevitabilidad, existen diferentes alternativas en su diseño y no existe un relato único o una manera exclusiva de desplegarse (Greenfield, 2006:121).

Con ello, apuntamos aquí un primer elemento crítico para pensar las nuevas formas de hacer ciudad: en un escenario de creciente instrumentación tecnológica del funcionamiento de la ciudad, e igualmente en un momento de renovación del discurso sobre las políticas urbanas dominado por el escenario de la smart city, emerge una disponibilidad de opciones discursivas y prácticas más allá de un supuesto determinismo tecnológico.

1. La ciudad instrumentada. Ni irreversible ni unívoca
Dicho todo lo anterior, el elemento subyacente en la narrativa de la ciudad inteligente es la ficción de la suficiencia tecnológica, una suerte de tecno-optimismo que protagoniza el ambiente alrededor de las smart cities. Todas las soluciones y propuestas sitúan los servicios o productos tecnológicos como la respuesta adecuada a los problemas que enfrentan las administraciones locales: dificultad en la escalabilidad de sus servicios, crecientes costes para los servicios públicos, pérdidas de eficiencia en las redes de infraestructuras, falta de interoperabilidad en los servicios, presión para personalizar los servicios públicos y adecuarlos a la demanda en tiempo real, etc.

Ante esta situación, la tentación de reducir todo a una respuesta tecnológica es evidente, pero exige preguntarnos cuánta tecnología es suficiente, en qué parte del ciclo de gestión de un servicio público es la tecnología el punto crítico o cuál es el nivel adecuado de tecnología que la ciudadanía puede y quiere utilizar en su vida diaria, tanto en su relación con la administración como para sus propias relaciones privadas y sociales.

De esta forma, siguiendo a Greenfield (2013), el régimen discursivo de la smart city presenta la tecnología como un objeto genérico. La forma de nombrar los nuevos productos o servicios que equiparán la smart city se alimenta de conceptos vagos, suficientemente atractivos pero inespecíficos, de manera que los catálogos comerciales conciben soluciones de “realidad aumentada”, “muros interactivos”, “monitorización inteligente”, “soluciones de salud a distancia”, etc. Sin embargo, lejos de ser una concesión al lenguaje comercial, necesariamente directo y reacio a las especificaciones técnicas, este recurso reproduce el fetichismo tecnológico de presentar tipologías genéricas de soluciones disponibles en el mercado, negando al debate la capacidad de discernir sobre sus usos concretos en determinados contextos, sobre las diferentes opciones de funcionamiento, las diferentes alternativas para financiarlos o las múltiples formas en las que su despliegue puede afectar a la ciudadanía. Con ello, se consigue centrar la tecnología como recurso “totémico” suficiente para imaginar la ciudad inteligente, dejando como una cuestión menor el viejo adagio “el diablo está en los detalles”.

Frente a este optimismo tecnológico, incluso desde las propias ciencias de la computación ubicua es fácil encontrar visiones más equilibradas sobre el potencial real de lo tecnológico en relación con el resto de cuestiones que tienen que ver con la vida en la ciudad. Así lo afirma Gene Becker (mencionado por Townsend 2013:113):
Ubicomp is hard, understanding people, context, and the world is hard, getting computers to handle everyday situations is hard, and expectations are set away too high. I used to say ubicomp was a ten-year problem; now I´m starting to think that it´s really a hundred-year problem
Los ejemplos podrían seguir: el potencial del open data frente a la transformación no puramente tecnológica que implica darle soporte bajo estrategias de open government, el potencial de la automatización del parking en superficie frente al modelo de movilidad que promueva una ciudad, etc. De hecho, podríamos atrevernos a decir que la tecnología es casi irrelevante en el éxito de las smart cities, de la misma manera que en muchas decisiones cotidianas de nuestra vida en la ciudad, las tecnologías asociadas al transporte o a la seguridad son mucho menos decisivas a la hora de acabar cogiendo a tiempo el metro o sentirnos seguros en una plaza que factores como el cuidado de lo común, la atención a las necesidades de las personas que están a nuestro alrededor, etc. Así, la inevitabilidad de las smart cities remite a la irrreversibiliddad tecnológica. Cualquier progreso humano parece quedar supeditado a la introducción de nuevos factores tecnológicos sin los cuáles, soluciones imaginativas a los problemas de las ciudades no serían posibles. Hill (2012:130) propone un caso ilustrativo para entender este supuesto. Frente al modelo del coche sin conductor, basado en la automatización de la movilidad como solución de, entre otras cosas, la siniestralidad y los riesgos de la carretera, podemos contraponer el modelo de los espacios compartidos (shared space) propugnado por Hans Monderman, una suerte de regulación libre de las intersecciones viarias, en el que se confía en el criterio de los conductores, influenciados bajo un cuidado diseño urbano que promueve la conducción cuidadosa y atenta al resto de vehículos y personas, la siniestralidad se reduce drásticamente. De esta manera, nos encontramos también con un interrogante clave a la hora de afrontar qué tipo de relación individual y colectiva podemos favorecer a través de la tecnología.

Esta suficiencia tecnológica encierra, además, una consecuencia subyacente: la tecnología será suficiente porque la tecnología será infalible. En la construcción del discurso ha sido básico apoyarse en las soluciones que estarán disponibles, sin mencionar no sólo las problemáticas conceptuales –tal como estamos abordando aquí- sino tampoco los problemas técnicos que pueden encerrar. Se trata de una cuestión absolutamente crítica en términos de privacidad de los datos y de la identidad de los usuarios de los sistemas inteligentes, de seguridad física, de estabilidad de las infraestructuras, etc. Estas situaciones, en el mejor de los casos son señaladas como excepciones menores frente al normal funcionamiento de los sistemas (Townsend 2013). Como señala Greenfield (2013), esta irreversibilidad está cargada de conceptos profundos para los estudios de la tecno-ciencia sobre la objetividad, el conocimiento perfecto, etc. Estos elementos se encuentran detrás de los lemas y textos sobre la smart city que apelan a la capacidad de ofrecer soluciones definitivas, soluciones únicas soluciones perfectas, soluciones indiscutibles políticamente o soluciones perfectamente integradas. Se trata de recursos comunes en cualquier material que analicemos que ofrezca la visión más optimista sobre la smart city.

Este posicionamiento oculta cuestiones que pueden resultar obvias en nuestra vida diaria y para las ciencias sociales, pero que son sistemáticamente olvidadas. Cuestiones como la imprevisibilidad de los usuarios de los sistemas inteligentes (¿y si, en realidad, no actuamos de manera racional frente a la información que nos ofrecen los contadores inteligentes?), el pequeño margen de actuación individual que siempre le quedará a cualquier policía sometido al más estricto de los sistemas inteligentes de gestión del tráfico a la hora de no castigar determinadas infracciones, la falta de información relacionada entre sistemas (con el clásico ejemplo de la corporación RAND y sus propuestas, basadas en modelos de dinámica urbana en la década de los 70 del siglo pasado en Nueva York), los sesgos de información o conocimiento (refiriéndonos aquí al también principio clásico de Heinsenberg), la inevitable necesidad de aplicar razonamientos ideológicos más allá de la calidad estadística que informe dicha decisión, los errores de medición, etc.


2. Nuevas prácticas urbanas en la sociedad conectada

2.1. La ciudad como plataforma
La mejor manera de comprometer a la ciudadanía en el desarrollo de las smart cities es reconocer lo que ya está sucediendo. Muchos ejemplos se podrían mencionar de proyectos e iniciativas que se encajan en una esfera amplia de apropiación ciudadana de los medios digitales (De Lange y De Waal, 2012) y sirven para ilustrar lo que los renders no pueden: un creciente número de personas están trabajando en lugares reales con problemas reales para desarrollar herramientas reales con tecnologías que ya están disponibles. Existe aún excesivo interés en promesas altamente dependientes de infraestructuras y soluciones orientadas a resolver únicamente los problemas de las administraciones locales. Sin embargo, las reglas han cambiado de alguna forma en la sociedad digital: las personas pueden desarrollar proyectos transformadores con un catálogo de tecnologías y aplicaciones abiertas y colaborativas:
An opposing force of entrepreneurs, hackers, and “citizen hacktivists” are pursuing a different vision of the future city. Their pitch: urban data can support cities that are more democratic, more responsive, and more resilient. These do-it-yourself (DIY) urbanists take a lightweight approach to exploiting urban data. They use off-the-shelf components, open-source hardware and software, and cooperative strategies.In the future, successful cities will need to integrate both models. Solutions will combine the scale of big platforms with citizen-driven innovations. To a degree, this integration is well under way, but urban leaders need to educate themselves and frame an agenda of openness, transparency, and inclusiveness. (Townsend, 2010)
Frente a la tentación de creer que las posibilidades de automatización del control y seguimiento de cualquier parámetro de la ciudad nos llevan a un escenario de objetivización de las decisiones sobre los diferentes aspectos de la vida urbana (decisiones sobre políticas de seguridad, de gestión del tráfico, de vivienda, de espacio público, etc.), la realidad es que nada de esto debería sustraer la necesidad del debate público sobre cuestiones cruciales. Urbanizar la tecnología significa, principalmente, asignar al desarrollo tecnológico una función instrumental para atender a las necesidades de un determinado contexto para alinearse con las condiciones locales. Por ello, el liderazgo de los proyectos de implantación no debería recaer nunca en el esfuerzo de ventas de las utilities, empresas y otros agentes con intereses comerciales en este mercado (Goodspeed 2014). Sin entrar ni siquiera en las dimensiones más globales sobre el control de internet y todas las dinámicas derivadas (desde el control de la privacidad por parte de los grandes operadores y de los propios gobiernos hasta las resistencias de los diferentes sectores industriales impactados por el cambio en los modelos de negocio), las preguntas y los debates siguen siendo los mismos: ¿para quién son las smart cities?, ¿quién las protagoniza?, ¿quién se queda fuera?, ¿promueven o no la inclusión o son sólo formas sofisticadas de perpetuación de las relaciones de poder establecidas?, ¿cómo salvaguardar lo público?, ¿y cómo salvaguardar lo común?, ¿cómo pueden favorecer modelos estables de implicación y participación ciudadana?


2.2. La tecnología como espacio abierto de intervención urbana
Revisado el discurso predominante en el escenario de la smart city, corresponde ahora a este capítulo plantear un imaginario tecnológico alternativo, no tanto desde un planteamiento dicotómico, sino para abordar otros escenarios posibles concurrente. Dicho escenario, de hecho, no es necesario dibujarlo aquí. Ya existe pero, según el marco conceptual que hemos planteado, dispone de recursos mucho más débiles. Y, sin embargo, existe y tiene la capacidad de encontrar su propio espacio.

La crítica a la smart city ha constituido un sólido argumentario y no queremos aquí reproducirlos, sino tratar de darles forma en un discurso organizado y sistemático. Para ello, el punto de partida es reconocer que las mismas tecnologías sobre las que se construye el discurso anteriormente diseccionado son también las protagonistas de usos, prácticas e infraestructuras diferentes más cercanas a contextos activistas, artísticos, culturales, etc. (Townsend 2013:9).

La generalización de los dispositivos móviles y la disponibilidad ya de una amplia experiencia en el uso de herramientas digitales para la interacción social han creado un nuevo marco de actuación cívica que multiplica la capacidad de la ciudadanía para intervenir en los asuntos comunes. De hecho, es esta tecnología la que menos tiempo ocupa en la narrativa de la smart city, dominada por su preferencia por tecnologías por llegar, tal como señala Greenfield (2013). En los últimos años hemos asistido a la irrupción de un nuevo discurso en torno a la ciudad que se focaliza en la idea de las smart cities como vehículo de transformación de lo urbano. Se trata de un debate hasta cierto punto polarizado por visiones muy distantes unas de otras respecto al papel de la tecnología en la ciudad y que encierra, en último término, una visión particular de la ciudad, sus agentes, el espacio físico y el espacio de los flujos de las relaciones que se dan en el entorno urbano. En este sentido, prácticamente el único punto de unión en esta “batalla” por las smart cities reside en la asunción de que las tecnologías digitales implican un cambio de escenario sobre la forma en la que se organiza la vida en la ciudad, incidiendo en algunos casos sobre la mejora de la eficiencia en la gestión de los servicios públicos y las infraestructuras que soportan el funcionamiento urbano, mientras que en otros casos se incide en las tecnologías digitales como habilitadoras de una nueva acción colectiva con mayor autonomía de organización, creación y aportación sin pasar por los filtros de lo público para crear herramientas de intervención y organización comunitaria para actuar sobre los asuntos públicos.

Como hemos planteado anteriormente, uno de los recursos básicos del régimen discursivo de la smart city es el de la irreversibilidad. Sin embargo, cualquier régimen discursivo, siguiendo a Foucault, puede fracturarse a través de los micro-circuitos del poder, de los resultados de la auto-regulación o de resistencias localizadas (Kitchin y Dodge 2011:19). En definitiva, a pesar de encontrarnos ante un régimen discursivo aparentemente sólido, jerarquizado y top-down, existen vías de planteamiento de escenarios y regímenes o imaginarios alternativos porque incluso en el caso del régimen más extensivo, no podrá nunca llegar a todos los lugares y en todos los momentos en la ciudad.

De esta forma, el concepto de apropiación de las herramientas sigue siendo clave en una nueva teoría de la acción colectiva basada en las tecnologías digitales en cualquiera de sus formas (De Lange y de Waal 2012) y en la construcción de procesos y dinámicas de interacción social desde el compromiso cívico y la acción comunitaria en las que lo digital juega el papel de canalizador de un proceso más complejo de activación de la participación social en los asuntos comunes de la ciudad. La web y todas las soluciones derivadas abren nuevas opciones para desarrollar herramientas de activismo y compromiso social que, sólo apenas unos años apenas podíamos imaginar. Ha abierto la posibilidad de diseñar instrumentos de relación social que nos hace más abiertos y colaborativos en entornos personalizables de participación. Este es, precisamente, el campo de actuación de diferentes prácticas que aquí denominamos urban interaction design:
(…) digital tools and new media are allowing communities to shape and support the formation of publics around specific issues, linking concern, voice, and access in a way that allows them to use the city as a vibrant platform from a bottom-up perspective. This, ultimately, is a large part of what urban interaction design aims to facilitate. (UrbanIxD 2014a:23)
La generalización de los dispositivos móviles ha hecho que la interacción con un espacio digital sea constante y diaria. Nuestra vida es un permanente camino de rastros digitales de la interacción con las dependencias públicas, con las máquinas canceladoras o cualquier otro punto de la esfera de objetos públicos conectados (deWaal 2013), con los servicios y aplicaciones de nuestros dispositivos móviles, con las tarjetas bancarias, etc. Los ciudadanos somos un continuo de datos, meros generadores pasivos de información que va quedando por el camino del uso de las redes sociales. Mariposas revoloteando de un tema a otro, de una aplicación a otra, sin una dirección clara y perdidos en la confusión.

Una respuesta a esta desazón errante del ser humano del siglo XXI es, precisamente, la posibilidad de crear soluciones en las que podamos ser activos generadores de información y recopiladores de datos para agregarlos conjuntamente a través de procesos de crowdsourcing, por ejemplo. Diferentes proyectos relacionados con problemáticas urbanas se han basado en este modelo, buscando la aportación colectiva de información, en especial a través de iniciativas de mapeado o simplemente utilizando aplicaciones móviles a través de las cuales los usuarios generan y comparten información. Sin embargo, el peligro reside en generar con ello esquemas de actuación en los que el ciudadano –el usuario de las aplicaciones o participante en los procesos basados en tecnologías móviles- tenga un papel excesivamente pasivo como mero recolector de información. Siguiendo este planteamiento, Iveson (2011) plantea algunas claves para vincular los dispositivos móviles y, en general, los diferentes instrumentos digitales, en procesos de compromiso ciudadano real más allá del peligro de asignar al ciudadano un papel de mero recolector de información siempre y cuando en su diseño se cuente con una estrategia activa de ofrecer un rol central a la ciudadanía. De esta manera, la acción colectiva en torno al activismo digital adquiere un potencial de politización para dar respuesta a problemas urbanos desde la pertenencia a la ciudad y la apropiación de las tecnologías, frente a modelos de utilización de las tecnologías digitales para meras estrategias de control –el caso más claro es el de las aplicaciones dirigidas a la seguridad o la identificación de actividades- o de responsabilización:
The sum of interactive technologies that are reshaping our societies is also transforming our aspirations and the possibilities for a broader and more active role in the way citizens and institutions interact with publics, governance, community problems, and the products we use, etc. Urban interaction design appears as a new framework to deal with this growing claim for involvement in the decisions that affect us at any level. As such, it contributes to a well established domain (the strong tradition of and experiences from participatory planning and design in any of its forms) of how to design mechanisms and processes that promote and give citizens access to being protagonists of the public policies and decision-making procedures that affect our everyday lives. In this sense, urban interaction design stands in an appropriate place to enrich the traditional tools, practices and mechanisms that have been designed in the last decades to deal with this concern. (UrbanIxD 2014a:25)
Figura 1. Portada del libro. Urban Interacion Design: towards city making. (UrbanIxD 2014a)

Bajo estas consideraciones, los medios digitales o urban media, como ejemplo paradigmático de nuevos recursos ciudadanos para la acción colectiva, se convierten en una vía más para romper el modelo tradicional de intermediación institucional del ciudadano, que ahora amplía su capacidad para intervenir y hackear el gobierno para crear soluciones colectivas fuera de los circuitos tradicionales. Surge así, la posibilidad de dar una orientación ciudadana al discurso predominante del papel de la tecnología en la ciudad desde un sentido de apropiación ciudadana de las posibilidades tecnológicas digitales en el diseño de servicios y herramientas digitales, un cambio de perspectiva basado en tres pilares: la ciudad como plataforma para unos datos que deberían ser de "propiedad" colectiva, los medios digitales como instrumentos de acción colectiva, cocreación y auto-organización y la capacidad de sumar a más actores y públicos a los temas de interés público.

La visión tecno-optimista tiene un engarce directo con una suerte de determinismo sobre la aplicación de las tecnologías smart en la ciudad, que idealmente funcionarían como una relación de causa-efecto permanente. Sin embargo, esta visión oculta la capacidad de modificación de esa relación que tienen quienes están sometidos al régimen del código en cualquier elemento de la ciudad (De Waal 2013). Desde esta perspectiva, diferentes autores, y en especial Bell y Dourish (2006) han apuntado la necesidad de transformar la agenda de investigación en la materia hacia el constructivismo social como el mejor esquema a través del cual comprender el uso real y práctico de las tecnologías en su contexto social:

Discutido el relato de la smart city y explicado su régimen discursivo y los efectos de su imaginario tecnológico, hemos clarificado la posibilidad de construir, pensar, desarrollar y hacer realidad otros imaginarios posibles, más allá de que hayamos presentado el storytelling de la smart city como hegemónico y pretendidamente consensual. En este sentido, y de forma breve, planteamos que es posible pensar y diseñar productos, servicios, infraestructuras, relaciones sociales, dispositivos, interfaces, arquitecturas administrativas, espacios urbanos,… de una manera diferente, de manera que se pueda influir en el desarrollo próximo de los espacios urbanos con desde una mirada diferente. O, como señalan Greenfield y Shepard (2007), “occupy the imaginary of technological development in order to infuence its impact on the urban environment”.

Esta manera implica construir un imaginario complejo capaz de incorporar el conocimiento de las diferentes ciencias y áreas de conocimiento implicadas en entender el funcionamiento de las ciudades, la vida en comunidad y el comportamiento individual en todo lo que tiene que ver con vivir con otros. Una manera que implique pensar en las ciudades que vivimos hoy como espacios de esperanza y no como lugares de los que huir hacia nuevas utopías escapistas. Una manera que ofrezca a la ciudadanía capacidad para actuar hoy (Fernández 2013) y ahora con más libertad sin tener que esperar a un futuro próximo para encontrar el potencial de las tecnologías inteligentes. Una manera no simplista de proponer soluciones para la ciudad basadas en la discusión democrática sobre cuáles son esos problemas y cómo los vamos a abordar y no en el fetichismo tecnológico de soluciones para todo simplistas y descontextualizadas.


3. Urban interaction design como espacio de encuentro de prácticas urbanas
Como señalábamos en la introducción, la inspiración del presente artículo reside en un trabajo desarrollado en 2014 que tuvo como resultado la publicación de Urban interaction design. Towards city making como plasmación de una serie de reflexiones sobre la convergencia de disciplinas en torno a las nuevas prácticas de hacer ciudad. Dicho trabajo asumía como punto de partida el hecho de que hacer ciudad ya no es únicamente un asunto de planificadores públicos o de urbanistas en sentido estricto:
(…) what we have observed is that 'the making of the city' is no longer just their concern. And no longer do their methodologies, expertise, and theories suffice to address the complex issues of the 21st century networked city. That's why increasingly we see designers of all sorts, IT specialists, urban anthropologists, philosophers, HCI researchers, artists and sociologists teaming up in coalitions that up to a few years ago were unthinkable. (UrbanIxD 2014a:4)
El diseño de interacción urbana se propone como referencia de diferentes métodos y aproximaciones a la realidad de la sociedad conectada que están confluyendo. Esta confluencia se refleja a nivel de métodos y técnicas de trabajo en la transdisciplinariedad (Fig. 2) como metodología de proyectos e intervenciones, perseguida ahora como forma de abordar las limitaciones de las técnicas propias de cada uno de los campos frente a la complejidad de la realidad urbana:
The feeling of inadequacy that stems from researcher/practitioner's inabilities to fully comprehend the complexity of the city, the existing conceptual disciplinary maps, and the limitations presented by the methods used within a singular disciplinary field, has impacted each discipline at different moments, prompting various reactions. (UrbanIxD 2014a:12)
Figura 2. Urban Interacion Design: methods and approaches. (UrbanIxD 2014a:14)

De esta forma, métodos como el mapeado (y, en general, las técnicas cartográficas propias de los estudios urbanos), el prototipado (una aproximación propia del diseño) o el DIY (desde el mundo de la tecnología) son cada vez más utilizados de manera indistinta por unos y otros y forman parte de la caja de herramientas típica de diferentes proyectos de intervención urbana. Esta transdisciplinariedad trata de responder a las limitaciones de los diferentes campos de conocimiento y de acción para afrontar proyectos más integrales, complejos y multidimensionales.

La complejidad de la sociedad conectada ha diluido de alguna forma los límites estancos de muchas disciplinas y, sobre todo, de muchas prácticas relacionadas con la ciudad. El diseño de interacción urbana es una respuesta a esa complejidad. Como señalaban Greenfield y Shepard (2007), campos como el diseño de interacción se han alimentado en los últimos tiempos de la contribución de otras disciplinas y campos de conocimiento, investigación y acción, conformando un nuevo espacio de encuentro multi-disciplinar.. Este espacio está formado por traiciones y metodologías que escapan del núcleo inicial de las comunidades del diseño de interacción, de las prácticas artísticas digitales o del activismo urbano. En cierta forma, es el ensanchamiento de cada una de estas disciplinas –y otras- el que marca los amplios horizontes de lo que aquí consideramos urban interaction design como lugar de encuentro del city-making de la ciudad contemporánea.
Some of the necessary insight can be supplied by people coming out of the user-experience (UX) community, but even there the focus has historically been on screen-based media. Some of it´s going to come from people who´s been through forma interaction-design programs. I daresay some of it´s going to come from artists and psychologists and ethnographers –communities external to architecture or to urban planning proper. The professional tools and conventions and mindsets that will be necessary to meet this set of challenges, I can tell you from experience, barely even exist yet. (UrbanIxD 2014a)
En este sentido, estamos ante una renovación de la agenda de investigación y de acción en las tres aéreas básicas que estamos abordando (UrbanIxD 2014b):
Lo urbano, como amplio contenedor de lo relacionado con la dimensión especial de las relaciones humanas
Lo interactivo como referencia a unas tecnologías determinadas, aquellas relacionadas con la comunicación conectada.
El diseño como referencia generica a las teorías y prácticas de construcción de experiencias y significados en objetos o procesos.

En cada una de estas tres grandes comunidades se está dando un proceso de salida de la zona de confort de las propias disciplinas y creándose nuevas relaciones, diálogos y prácticas (UrbanIxD 2014a:10):
(...) over the past few years we have seen a broad range of authors, institutions, organisations, projects, networks of practitioners and events who have started to explore territories beyond the comfort zone of their own disciplines because they see it as a necessary trajectory. To tackle complex issues in the networked city from a human and societal perspective, they have found it imperative to start to work together with partners across disciplinary and institutional boundaries.
Estas dinámicas están siendo impulsadas por diferentes tendencias en el diseño, organización e implementación de una nueva generación de proyectos de intervención en la ciudad con una aspiración clara: ampliar las capacidades de actuación de la ciudadanía como actores de la dinamización de la vida social en la ciudad, de la utilización de la ciudad como espacio de conflicto y negociación, de ampliación de los usos cívicos del espacio público de construcción creativa de la vida en la ciudad. En el terreno que nos ocupa, la dinámica más influyente ha sido la aparición de las lógicas amateur y la desprofesionalización de tecnologías y ámbitos de actuación supuestamente destinados a expertos profesionales en sentido estricto. La lógica DIY está en el ADN de muchas de las tecnologías que hoy forman parte del campo de acción del UIxD:
The disruption of clearly defined lines between who stands as active/passive, consumer/producer and creator/producer is also the case for most of the disciplines involved in urban interaction designer. For example, what is an architect or an urban planner in a time when dynamic city building is gaining more and more traction? What is urban computing in a time when we have technologies available that make it increasingly easy to become an active maker of tangible devices that reshape the experience of urban life? And how can this not be political? What is design? Who is a designer? (UrbanIxD 2014a:47)
Todo ello enmarca un nuevo campo de acción e investigación en torno a la forma de hacer ciudad en la sociedad conectada y la ciudad instrumentada. Se trata de un enfoque que trabaja en la intersección y los espacios difusos de campos tradicionalmente separados, pero que cada vez disponen de más puntos de encuentro en la acción en la ciudad. Estas conexiones pasan por el trabajo transdisciplinar, el diseño crítico y el posicionamiento de los promotores de proyectos de diseño de interacción urbana como facilitadores dentro de las comunidades donde trabajan.

Conclusiones
En el artículo hemos planteado, de manera muy breve, una valoración narrativa sobre la propuesta discursiva de las smart cities, como principal concepto mediático utilizado para explicar el futuro de la ciudad contemporánea. Ante esta realidad, hemos tratado de confrontar algunos conceptos que apuntan a la irreversibilidad y a la ausencia de alternativas posibles para construir otro relato más significativo para la ciudadanía. Este relato, y sus prácticas asociadas, tiene más que ver con el presente, con los espacios y proyectos que ya están actuando hoy a través de tecnologías cotidianas, libres, sociales y accesibles.

De esta forma, planteamos una lectura cotidiana de la presencia digital en la ciudad, una lectura política de la forma en que esta presencia se despliega con consecuencias que están detrás de los diseños específicos de estas tecnologías, una lectura de la tecnología como construcción social y cultural y no como una serie de adelantos dados por un progreso no controlable por la ciudadanía. Para ello, ofrecemos la perspectiva del urban interaction design como una propuesta conceptual que pueda dar cabida a esta serie de prácticas, reflexiones y proyectos que juegan en la confluencia del arte, el activismo y la tecnología como forma emergente de hacer ciudad.

Referencias
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WEISER, Mark (1991). The computer for the 21st century, en Scientific American, September 1991

Texto en PDF
Artículo publicado en el volumen 12 de la revista Arte y Políticas de Identidad 

lunes, 12 de enero de 2015

UrbanIxD manifesto: diseño de interacción en la ciudad conectada

Durante los dos últimos años he tenido la suerte de formar parte del proyecto UrbanIxD como miembro de su Advisory Board y en varias de sus actividades. En realidad, he aprendido muchas más cosas de las que he podido aportar y tanto en Split y en Venecia como en el booksprint en Alemania, he tenido la suerte de compartir tiempo y debates con mucha gente que ha estado alrededor del proyecto. Ha sido, sobre todo, la oportunidad de conectar temas que me interesan y que a veces pueden parecer demasiado inconexos. Pero el concepto de urban interaction design sobre el que ha trabajado el proyecto es un buen asidero para entender las nuevas dinámicas de intervención en la ciudad conectada desde una perspectiva cercana a la participación social.


Es, de hecho, el gran tema que estaba detrás de la publicación Urban Interaction Design: Towards City Making que escribimos en una semana intensa y apasionante a principios de 2014. Seguro que este texto ha dejado muchas cosas por resolver e incluso debates sin una conclusión clara, pero sigue siendo, quizá por la cercanía personal, un texto en el que he apoyado trabajos posteriores de la tesis, de artículos que he publicado, de diseño de nuevos proyectos, etc.

Uno de los últimos documentos del proyecto, casi a modo de conclusión, es este UrbanIxD manifesto, un breve texto que resume lo que podría estar detrás del diseño de interacción en la ciudad actual, desde características de los profesionales, activistas e investigadores en este tipo de proyectos hasta recomendaciones sobre prioridades, criterios de organización de proyectos o las contribuciones que se pueden hacer desde el diseño de interacción urbana. Un texto muy sintético, quizá difícil de contextualizar sin tener a mano otros de los textos más extensos, pero sí es un buen resumen de las preocupaciones que están detrás como, por ejemplo:
We believe that Urban Interaction Design can make a significant contribution to research in the following areas:
• The changing form of the urban media landscape.
• The promotion of citizen-participation through the development of open access tools to advocate for, and engage with, self actualization and social transformation.
• The emergence of digitally mediated resource-sharing systems and associated business models.
• The participation in the building of artefacts, processes, solutions and mediating concepts to bring the differing parties together over discussions about how our cities should evolve.
• The study of mapping tools as a means of delineating urban space. In short, how representational layers of the city canbe reconfigured in order to see possibilities for the city to be both a shared space and a space for sharing.
• The ownership of data in the networked city, specifically in relation to the production, aggregation and operationalisation of data - the humanisation of data rather than the datafied human.
• The creation of interfaces that allow citizens to understand and act upon data gathered in cities and the subsequent impact on value and identity.


This UrbanIxD manifesto is a statement of beliefs about the field of urban interaction design. It represents a synthesis of the project’s work with artists, designers, technologists, social scientists, urbanists, architects and researchers; people who are motivated by a desire to explore how we experience urban living and what that might be like in the near-future.

miércoles, 18 de junio de 2014

Urban Interaction Design - Online Conversation

As a follow-up of Urban Interaction Design: Towards City Making, which meant to be a collaborative effort to set some roots to help understand the emerging field of urban interaction design and turned live some days ago as a book/pamphlet, UrbanIxD have opened an online conversation:

In this book, the eight co-authors, who come from many different backgrounds, establish what they propose as the FOUNDATIONS of urban ixd, and then they point to five TRENDS which they see as central to the field. The five trends are: Amateur Professionals Reshaping Cities, Rethinking City-Making Institutions, Urban Product and Platform Reciprocity, Sharing Tools for Sharing, Designing for Digital Ownership in Cities.
The core tenet is that a confluence of fields is happening out of necessity, and that the trends manifest themselves through activities and people working together. The book uses a wide variety from cities and organizations around the world to draw up a picture of urban ixd. The outcome traces an overall outline of emerging city making practices which in some ways are challenging established urban planning.
Along with Tobias Revell and Han Pham, and hosted by Martin Brynskov, I will be part of the conversation for the next ten days, discussing the character and relevance of the emerging field of urban interaction design. You can follow the conversation as a series of question-responses rounds and let´s see how the experiment works. You can comment or contribute directly on the site as the three of us share our thoughts.

jueves, 12 de junio de 2014

Urban interaction design: towards city making

Ya está disponible la publicación Urban interaction design: towards city making, un esfuerzo colectivo del que he tenido la suerte de tomar parte. Fue a finales de marzo cuando un grupo de ocho personas nos reunimos en Neuhausen (Alemania, en el medio de la nada) con el objetivo de elaborar un texto en cinco días alrededor de las cuestiones que están detrás de la exploración que está llevando a cabo el proyecto UrbanIxD. Siguiendo la metodología booksprint, aplicada en este caso a la investigación en TIC, partíamos de unas premisas básicas:
  • Personas de diferentes disciplinas, recorridos, etc.
  • Ningún tipo de trabajo previo, más allá de conocer el planteamiento general del método, el objetivo (finalizar el encuentro con un texto acabado) y el tema.
  • Cinco días para conceptualizar, debatir, acordar, escribir, refinar, corregir, etc. 
  • Y una ambición básica: producir un material que, bajo estas condiciones de inmediatez e improvisación, pudiera tener sentido como proposición y definición del campo del urban interaction design

La realidad es que, varias semanas después de aquello, el texto hoy sigue teniendo sentido pero es evidente que no puede reflejar los debates, discusiones y desencuentros que formaron parte del proceso colaborativo de desarrollo. De hecho, uno de los argumentos centrales del texto es la convergencia de diferentes disciplinas hacia nuevas prácticas y nuevas maneras de entender los proyectos en el espacio urbano, una mezcla consustancialmente difícil de definir entre los estudio urbanos y sociales, las ciencias de la computación, el activismo, las practicas artísticas, etc. Toda esa amalgama de nuevas formas de acción darían forma a ese urban interaction design que, de hecho, tiene diferentes matices para cada uno de los que participamos en el desarrollo del libro. Pero también cada lector del libro podrá encontrar sus propios matices y desacuerdos con muchos de los planteamientos de texto. Esto es sólo el reflejo de dos cosas: la propia rapidez del método y también la emergencia del tema.

En cualquier caso, caracterizar estas conexiones de nuevas formas de intervención en la ciudad en la sociedad conectada es el objetivo básico del texto, pero además se adentra en una selección parcial de retos en el diseño de proyectos y procesos que faciliten formas de interacción en la ciudad en cualquiera de sus formas. Se trata de la segunda parte del texto y ha resultado ser algo pesada y académica, aunque creo que también tiene mucho valor para entender el potencial de herramientas y métodos que están detrás del  urban interaction design.

Foundations
  • Becoming a Field from Many Traditions
  • Approaches and Methods
  • The City as an Urban Interaction Design Platform
  • Illustrating the Confluence
Trends
  • Amateur Professionals Reshaping Cities
  • Rethinking City-Making Institutions
  • Urban Product and Platform Reciprocity
  • Sharing Tools for Sharing
  • Designing for Digital Ownership in Cities
BS4ICTRSRCH_2013
Más allá del contenido, lo más interesante a destacar es el propio proceso que seguimos. Algo difícil de compartir o explicar. Creo que si llegamos a un final reconocible con un texto acabado (más allá del proceso de edición y diseño que ha venido después), se debe fundamentalmente a un magnífico trabajo de Barbara Rühling y el resto del equipo (Donna, Rachel, Henrik,...). Un modelo de facilitación de las sesiones muy bien equilibrado entre darnos margen para trabajo individual junto con un intenso pero relajado proceso de discusión colectiva y redacción compartida de decenas de versiones sobre prácticamente cada capítulo. Un modelo de facilitación poco intrusivo con los que estábamos echando humo por la cabeza (y por los orrdenadores) pero muy afinado también para evolucionar sin prisas ni stress. Todos los que estuvimos implicados (Juan Carlos Carvajal, Henrik Korsgaard, Manu FernándezIngrid Mulder, Katarzyna Piskorek, Lea Rekow, Martijn de Waal y Martin Brynskov) le debemos mucho a este método.

Total, que aquí está el resultado de este experimento y creo que es un buen material. Es incompleto y refleja muchas dudas que surgieron durante esa semana de marzo. Pero puede ser un punto de encuentro de formas convergentes de actuar en proyectos en la ciudad o, en general, para crear nuevas formas para la vida colectiva.  Para mí al menos, supone un asidero para entender dónde convergen temas que trabajo y que a veces parecen tan desconectados.


How do you describe emerging trends within a forming field? In this book, you will find a distilled conversation, filtered through the collective and embodied practises and experiences of eight diverse individuals. We cannot claim that the result is a perfect representation of the current situation. However, because of the experience, commitment and generosity of the contributors, this book does now exist. We have, in our hands and online, an attempt to characterise and discuss the emerging trends within urban interaction design, freely available for anyone to read, reflect upon and improve.

This book is an effort to explore the newly emerging field of urban interaction design that addresses these issues. In the first part of the book, 'Foundations', we look into its origins. Where do its practitioners come from? How are they working together? What methodologies do they bring to the table? What are the key concepts they are addressing in their work? In the second part of the book named 'Trends', we go into current developments in the networked city and how urban interaction design as a field addresses these. Taken together, these sections will not give the definite definition or overview of this field. But hopefully there's enough in here to convincingly claim that the further development of the field matters.

This publication is the result of the interaction between two projects: the UrbanIxD project, with the subtitle 'Designing Human Interactions in the Networked City', and the Book Sprints for ICT Research project organised by the FLOSS Manuals Foundation.

viernes, 21 de marzo de 2014

Week picks #21

BIG BANG DATA (May 8-October 26 2014)

Big Bang Data explores the phenomenon of the information explosion we are currently experiencing. The last five years have seen the emergence of a generalized awareness among academic and scientific sectors, government agencies, businesses and culture that generating, processing and above all interpreting data is radically transforming our society.
We all generate data, with our mobile phones, sensors, social networks, digital photographs and videos, purchase transactions and GPS signals. What is new is that it is increasingly easy to store and process these vast quantities of data that detect patterns (of incidents, behaviour, consumption, voting, investment, etc.). This fact is very quickly and completely changing the way decisions are made at all levels.
Is data the new oil, a potentially boundless source of wealth? Is it the ammunition for arms of mass surveillance? Or should it be primarily an opportunity, an instrument for knowledge, prevention, efficiency and transparency, a tool to help construct a more transparent, participatory democracy?
The CCCB has created a space for exhibition projects that bring an integrative approach to the culture of the 21st century and the far-reaching transformations of the digital age.
For the five months of Big Bang Data, the expository space will also be a platform for meeting and debating this highly topical theme, with workshops, hackathons, education programmes and meetups for local and international communities.

MEDIA ARCHITECTURE BIENNALE 2014 (November 19-22 2014)

Architects, designers and artists meet with academia and industry, when the world’s premier media architecture event takes place on 19-22 November in Aarhus, Denmark, with a pre-event in Copenhagen. Across professions and nationalities, participants will create and discuss the media architecture of the future. And they will investigate how media architecture shapes people’s lives in the cities of the world.
The biennale brings together people and organisations that work with media and the built environment: With media facades, with urban screens and with buildings that communicate – be it with colourful LEDs, flashing light bulbs, or with heat-sensitive concrete that ’freezes’ the shadows of passers-by.

|city|data|future| INTERACTIONS IN HYBRID URBAN SPACE: THE URBANIXD EXHIBITION (September 24 2014)

The UrbanIxD project takes the view that cities in the future will contain a complex mesh of interconnected, heterogeneous technological systems. Technology will continue to evolve, and the data-reading and writing capabilities of cities will only increase, but mess and complexity will still be the background context.
The focus of the emergent field of Urban Interaction Design is public space and the relationships between people – with and through technology2. The currency of these interactions is data. Making sense of this data, and making it meaningful, transparent, useful and enjoyable is a challenge for interaction design.
The | City | Data | Future | exhibition speculates about the possible futures that city inhabitants might experience.

DIGITAL INTELLIGENCE 2014 (September 17-19 2014)

The main objective of #di2014 is to bring together researchers, practitioners and students from a large variety of fields and to provide them with the opportunity to share their visions and research achievements as well establish worldwide cooperative research and developpement.
Areas of research include but are not limited to: Data, Social Web, Digital Humanities, Digital Identity, The commons, Digital Art, Smart Cities, Media and Digital Cultures, Human-Computer Interface, Digital Literature, Digital Literacy, Computational Thinking, Secutity, Safety and Privacy, e-Learning, Business intelligence.
The mindset of #di2014 is unique in bringing these disciplines together in creative and critical dialogs. We broadly invite contributions that describe original research, analysis, practices, and works-in-progress in all areas of Digital Cultures.



Week picks series features different initiatives and projects I found or want to highlight on this blog. It will help me track new findings from community groups, startups or local governments working and delivering solutions relevant to the issues covered on this blog. I often bookmark them or save them on Tumblr.

martes, 10 de septiembre de 2013

Back from UrbanIxD Summer School - Urban interaction design? Nobody is a stranger

UrbanIxD Summer School  took place in Split from 23rd Aug to 1st Sept 2013 and I had the chance to be part of it as a member of the Advisory Board of UrbanIxD project. Here are some post-event  thought, a mix of personal experience and reflections about the challenges of the project.


It was shocking when Michael invited me to join the Advisory Board of UrbanIxD. My background is far from interaction design and actually I am more comfortable around books and writing my thoughts on urban issues than messing with devices, plugs, monitors,...But it seemed a good way to be involved somehow in a project that perfectly matched some of my worried about the lack of common grounds to look at cities, at what happens in cities in a daily basis, from a wide range of perspectives. A project working on urban interaction, almost shaping and conceptualizing this emerging topic, brings together different fields of knowledge related to urban issues and that is much-needed. In these times that a banal understanding of what smart cities mean is wide-spreading, projects like UrbanIxD make sense and are welcome to break the silos that are preventing us to connect the dots of many different approaches to urban interaction that must explore together where we are heading to.
Conclusion #1. It´s all about learning from each other

This is why that invitation made sense to me, even though I still feel a little bit of an outsider.  Attending the Summer School and taking part in the Advisory Board meeting that was held at the same time in Split was a chance, from my perspective, to confront these expectations and fears. Nice choice for the venue (such an amazing place to ease the work that was to be done) and a great mix of participants, organisers, speakers and atelier leaders. Everyone with different personal and professional backgrounds, coming from different places and bringing to the table experiences and ideas.
Conclusion #2. It´s all about what you don´t know

The members of the Advisory Board had a different agenda to the participants of the ateliers. Probably, ateliers facilitators and participants needed to be focused on their own work, while the advisors had the specific role of start our contribution to the whole project itself and its envisaged outcomes. So, despite sharing the same facilities and even beers at night, I spent the day curious about what was going on in the groups. Are they just discussing over and over? Just drafting on flipboard the craziest ideas of the top of their heads? Just having fun about inventing fictions? When I left Split it was the mid week term when the groups had to present their progress and the energy was turning somehow into doubts and stress. I missed the creative process that turned into a bunch of powerful propositions about the kind of scenarios we can confront in the near future unless we take a careful look now at what kind of cities we want to live in. And those videos showing the final results are a clear proof of what participants could build with their own hands in a week. And I feel a little bit jealous of the chance they had.
Conclusion #3. It´s all about people doing things together


Maybe because I am not a technologist, maybe because I am a victim of postmodernism, when dealing with the role of technologies in urban life, I tend to focus on the importance of processes rather than outcomes. I understand this is where UrbanIxD is positioning as a project able to offer some light into how to integrate critical design in the research community active in understanding the digital sphere of urban living. Proponents of a top-down highly institutionalized smart city deployment strategy are rushing to re-shape infrastructures and public services, but there is an obvious risk and a clear discontent about whether this is the right way to do it. Shouldn´t we take some time to debate about privacy? Shouldn´t we take some time about how to promote a civic ownership of these technologies instead of having a passive role in them? Shouldn´t we explore in which way the experience of living in the city –the experience of living together- can be enhanced towards a more democratic way? It´s the role of urban interaction design, as a multidisciplinary gathering, to raise awareness of these concerns and provide people with tools to explore and empower taking advantage of digital technologies.
Conclusion #4. It´s all about the way you do it

Technologically augmented urban environments in the networked city are sometimes presented as something to happen in the future. Or, at least, there is the risk to focus only in emerging technologies promised by certain actors interested in showcasing smart cities solutions as something to happen. But it´s happening now and here is the best contribution UrbanIxD can share: people are using available technologies not only to make use of them to create civic solutions, digital art installations or digitally enhanced processes, but also to confront the social impact derived from these technologies from a critical perspective. It´s happening on the streets, on our hands and pockets or on creativity labs. Take a look at the outcomes from the ateliers: behind those apparently futuristic scenarios, there is a deep questioning about how the human scale –how individuals and communities enjoy their places and cities- shapes urban computing to make it relevant, meaningful, sufficient and democratic. Or not. That´s the critical point: it´s up to us.
Conclusion #5. It´s all about what it´s happening now

It was a great idea to add a film screening session as an inspiration in the early stages of the school, particularly because choosing The Human Scale, a documentary about the designing process behind the work of Jan Gehl, represents the kind of approach that is needed to understand how cities work and how people use them, enjoy them, fight for them... on a daily basis. Yiorgos Papamanousakis put it in an advisory board session in simple words where the link resides: "urban design is by default interactive" and I have to catch hold of this idea to find my place in this field of urban interaction design. When smart cities or, generally, the intersection of technology and cities is thought from a bird´s eye views, people can´t be perceived, not mentioning the kind of interactions between them or with digital objects and devices. Cities are not the buildings, the urban form, the infrastructure or the local government, but people living together and the intelligence is on the streets.
Conclusion #6. It´s all about cities and people after all

I cannot help finishing these lines with a mention to the local group in charge of organising the event, make people feel comfortable and take care of the technical needs to ease the work of the ateliers and also turn this summer school into an enjoying experience in Split. Ivica, Oleg and the rest of you, you made it happen, and here is a big thank from Bilbao
Conclusion #7. It´s all about doing it with care and passion

This post appeared first on UrbanIxD blog; check it for more updates from participants.

viernes, 17 de mayo de 2013

Member of the Advisory Board of UrbanIxD

I am happy to share I have joined the Advisory Board of UrbanIxD, a EU funded projectthat will build a research network around the domain of data-rich urban environments,focusing on human activities, experiences and behaviours”.

This means an amazing chance to contribute to its objectives and to interact with a great lineup of professionals with much more experience and background than me on these topics. The most promising feature of the project, and this is why probably my contribution makes sense and why I understood the potential of this project from the very first days I got to know it, is that there is a strong focus on reflection about the role of technology in everyday life and human interaction. This research framework makes sense when there is a growing split between different approaches to smart cities and related technologies and the lack of cross-sectoral dialogue in the different knowledge fields of urban technologies. This is due to different scale and perspective approaches to understand cities or a dialogue of the deaf in which human interaction, behaviour and needs re usually cornered in the mainstream celebratory discourses that have become a standard. In this sense, the project is an opportunity to look into hybrid cities from a bottom-up pespective and community intelligence.


As members, we are expected to contribute with expertise and knowledge to help deliver a research agenda in urban interaction design by different means using a a "critical design" methodology to explore social and technological issueswhile, at the same time, we will be representing the project when appropiate in public speaking activities in which the project will be involved.

Check, for example, the information related to the UrbanIxD Summer School in Croatia that will be held next August to read about the kind of activities the project will be promoting as an intersection of new media art, urban planning, interaction design or sociology.


The Project is run by partners in four European institutions and coordinated by Michael Smyth, who kindly invited me to join the board:

  • Edinburgh Napier University, UK 
  • University of Aarhus, Denmark 
  • Telecom Italia, Italy
  • University of Split, Croatia

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