Ciudades a escala humana: marzo 2009
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martes 24 de marzo de 2009

Reconozco, como otras veces, que tengo prejuicios de partida cuando oigo hablar de city marketing, de marketing territorial, de marca ciudad; en parte, porque no entiendo dónde está la ciencia ahí, cuál es el saber y el conocimiento que lo hace insondable para mí. Y, en parte, porque no sé qué es lo que está en venta y por qué habría de venderse una ciudad. Ni quién es su comprador, o si una ciudad puede estar en oferta, o haber un dos por uno. Sí, entiendo la parte de signar unos atributos a un objeto para que esos atributos -tangible o intangibles- puedan ser valorados por el público y un porcentaje de ese público pueda estar dispuestos a comprarlo. Dispuesto a comprar una ciudad si hay alguien dispuesto a vender una ciudad. Las cosas de la postmodernidad y de la visibilidad 2.0.

Esos son mis prejuicios, repito. Así que me propuse leer un libro, Marca ciudad, publicado por Paidós y escrito por Toni Puig, una persona que parece ser referencia en estos temas. Parece ser, digo, porque desconozco si lo es, prueba una vez más de que sé muy poco de esto. Así que, como no sé, he leído un poco y cuento lo que he encontrado, por si tiene sentido contarlo a mi modo.

He entendido que en el citymarketing puede haber tres aproximaciones complementarias y graduales en su desarrollo, y que normalmente se centra en el marketing de competencia en el mercado global de ciudades, que es posiblemente lo que más reparos me provoca. Principalmente, porque es un mercado muy restringido y elitista. Pero parece que el marketing de ciudad puede enfocarse también en términos de rediseño primero (saber en qué quiere transformarse la ciudad) y, sobre todo, en términos de implicación (el marketing implicativo), en el que la ciudadanía comparte y toma parte de esa transformación. Bien, bonito pero complicado.

He entendido que el citymarketing puede tener una visión puramente liberal, o bien perseguir objetivos más públicos vinculados al bienestar y a generar relación (marketing relacional). Bien como modelo teórico.

He entendido que las oportunidades que las ciudades tienen que aprovechar para reinventarse y hacer marketing de sí mismas con ello pasan por estrategias que, per sé, pueden dar resultados positivos o negativos, pero que no aseguran nada. Juegos Olímpicos, Exposiciones Universales, Forums, Capitalidades culturales, eventos políticos,...pueden ser experiencias positivas o negativas de transformación urbana. Es un listado que el autor completa con otras actuaciones que para mí tienen más calado; menos de evento y más de proceso. Incuso el efecto Guggenheim -ya lo hemos contado en alguna otra ocasión- es un proceso en el que el Museo fue posiblemente la excusa, pero existen otras oportunidades que me interesan más y a las que el autor dedica poco tiempo; por ejemplo, las estrategias basadas en la economía del conocimiento posiblemente sean menos mediáticas (y posiblemente necesiten un señuelo muy visible), pero me parecen de mucha mayor capacidad de tracción y de generar implicación social.

Hay partes del libro que he entendido bien, y otras que me han resultado demasiado imprecisas; quizá sea por el estilo literario, supongo que pretendidamente rítmico, con frase muy cortas, a modo de sentencias, con ideas que quieren sonar fuertes pero que acaban por aparecer muy difuminadas en mi opinión. Es un libro que, a ratos, suena a revancha, a saldar cuentas pendientes de la experiencia personal del autor en el Ayuntamiento de Barcelona. Esas cosas me resultan siempre difíciles de leer, como si no estuviera escrito para mí y leyera algo que no me corresponde. Pero aparte de esto, lo más interesante es precisamente la relectura que el autor hace de su trayectoria en estas décadas en las que Barcelona es, sin duda, un caso de éxito de reinvención urbana y, el mismo autor reconoce, de agotamiento del modelo y de necesidad de reinvención. Sobre esta historia concreta es donde sí cobra sentido la necesidad del rediseño urbano, ahí se justifica quizá atender a criterios de marketing urbano para generar adhesión sobre un proyecto compartido de vida en común en la ciudad. Y eso es un proceso constante y no una explosión a partir de un acontecimiento, evento o edificio emblemático (léase el excelente La arquitectura, ¿una especialidad del marketing?).

La propia experiencia del autor le sirve para contar de forma rápida pero atractiva su relación con ciertas ciudades y la admiración por los líderes políticos que han revolucionado algunas ciudades: Berlín convertida en centro cultural de Europa, la apuesta por la economía urbana en Curitiba bajo el liderazgo de Jaime Lerner, el Londres de Ken Livingston, el Porto Alegre del sueño de los presupuestos participativos y la visión democratizadora de Tarso Genro, la apuesta de Medellín por ser la ciudad que merece ser a pesar de todo o el ejemplo de Tirana y cómo con poco se puede hacer mucho para revitalizar una ciudad y el espíritu de orgullo de sus habitantes a través de intervenciones urbanísticas sin arquitectos estrella.

En unos días procuraré escribir desde un prisma compeltamente diferente, y es que ahora estoy devorando el libro Urbanalización; es un libro que va más allá de las estrategias de marketing territorial, pero que al mismo tiempo las revisa desde una visión muy crítica y desesperanzada, y se centra también en el caso de Barcelona. La máquina de producción de paisajes urbanos nos ha dejado ciudades iguales, productos de consumo indiferenciados. ¿La cara y la cruz de las estrategias de marketing de ciudad?


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lunes 23 de marzo de 2009


En abril de 2007 se celebró en Shangai el segundo Holcim Forum con la diversidad de transformaciones urbanas actuales como tema principal. Los principales contenidos del libro han sido publicados en un libro titulado precisamente Urban_Trans_Formation, recogiendo tanto reflexiones generales (Saskia Sassen, Enrique Peñalosa o Kees Christiaanse, entre otos) como propuestas analíticas o intervenciones prácticas. Es esta segunda variable la que resulta más sugerente, en la medida en que se recogen realidades muy diferentes que es lo que más valor da al libro: una buena selección de tendencias urbanas actuales en lugares muy diferentes de la geografía mundial.

La estructura del libro abordar seis grandes temas, casi a modo de agenda de investigación:

  • Between ecology and economy, donde se revisan, entre otras cosas, algunos modelos de regeneración urbana en Santiago de Chile (el Aguada Park en el Anillo Interior de Santiago) y el esquizofrénico urbanismo de Singapur, ciudad de la que hemos comentado anteriormente y de la que en este libro he descubierto las stack-up factories, solución inevitable para atender a las necesidades de instalación industrial en un contexto de escasez absoluta de suelo. Mención aparte merece el capítulo de Keller Easterling titulado Zone, que recoge una cuidada tipología de “zonas” como ciudades de especialización económica y monocultivo industrial. Intentaré comentar más en detalle esto en un próximo post.
  • Between global and local, donde se analizan desde diferentes perspectivas algunos casos de ciudades o territorios con un alto impacto de la economía global, como es el caso ineludible de Dubai o el impacto del turismo globalizado en el Caribe y en Mallorca (en este caso, a través de recursos fotográficos).
  • Between public and private, en el que se revisa la importancia del espacio público como creador de ciudadanía y como espacio de activación del propio sentido de lo urbano. Los casos de Seúl y la Alemania Oriental (a través del ejemplo de Leipzig) sirven para ilustrar el papel que ocupan, respectivamente, el modelo de vivienda y la revisión de la identidad urbana mediante la regeneración urbana. En cambio, experiencias concretas de recuperación del espacio público como el Ciclopaseo en Quito tratan de observar la diferente fisonomía del espacio urbana en función de si este sirve para fines públicos o privados.
  • Between sanctiones and shadow order recoge algunas experiencias curiosas, entre ellas estas dos:
  1. Srdjan Jovanovic Weiss en Evasion of temporality describe en caso de la Serbia resultante de la etapa de Solobodan Milosevic, que en términos urbanos y culturales tuvo sus tipologías arquitectónicas concretas y la Turbo Arquitectura y las Mushroom Houses como principales tipos.
  2. Trans-border flows: an urbanism beyond the porperty line (Teddy Cruz) presenta otro ejemplo de procesos informales de solución de asentamientos urbanos, en este caso en el contexto de la frontera entre México y Estados Unidos (meter foto entre san diego y Tijuana). Sorprende entender cómo las casas prefabricadas típicas del sur de Estados Unidos y abandonas por sus usuarios son convertidas en mercancía de segunda mano mediante su exportación a México a través de la frontera y se integran de forma completamente descontextualizada en el paisaje de Tijuana. ¿Se hace así ciudad? Sorprende entender la existencia de una geografía subterránea en la frontera, conformada por diferentes líneas de túneles a setenta pies de profundidad. ¿Es eso también ciudad? Sorprende entender cómo la inmigración mexicana hacia EE.UU. incide en la forma urbana de las periferias de las ciudades mediante zonificaciones ilegales. ¿Se hace así ciudad? Sorprende entender cómo en el lado mexicano empiezan a reproducirse los modelos urbanos de muralla importados de los suburbios estadounidenses. ¿Es esta la ciudad inevitable?
  • Between permanent and transitory es un apartado dedicado a un término algo eufemístico –del que alguna vez he tratado- pero que puede tomar diferentes formas. Es, desde la perspectiva de este intruso, el capítulo más interesante, pues rescata ejemplos de artefactos que tienden en el infinito a parecer ciudades:
  1. Un título enigmático (Leisure nomads of the new tirad age: nomadic network urbanism of the senior RV community in the US) hace referencia a la para mí curiosísima dimensión de una forma de vida nómada de cierta tercera edad en los Estados Unidos, que forma asentamientos informales y comunidades de cooperación en torno a sus recreational vehicles (caravanas y otros), con patrones de comportamiento individual y colectivo, con infraestructuras propias y con una industria específicamente dedicada a satisfacer sus necesidades de vida. El ejemplo concreto de Quartzsite, en Arizona, es el más destacado.
  2. Los campos de refugiados son también tratados como experiencias urbanas improvisadas, con sus propios criterios de planificación para atender a las necesidades concretas de una población tan particular. De similares características son las Ciudades de Ayuda Internacional, como sofisticación del modelo de campos de refugiados, pero en este caso sirviendo a necesidades de reconstrucción post-conflicto de territorios enteros donde muchas veces una nueva ciudad ha de levantarse en condiciones de emergencia, sirviendo aquí el caso de Kabul como referencia del capítulo.
  3. El tradicional nomadismo mongol es otro caso revisado en este apartado que atiende a la informalidad; Mongolia, un país de poco más de dos millones y medio de personas y la extensión de cinco Alemanias, está viendo cómo la población de Ulaam Bator crece de forma paradójica al acoger una forma habitacional típicamente nómada (las tradicionales tiendas mongolas) en un espacio urbano y con carácter de permanencia.
  • Between standard and appropiation es un capítulo dedicado a las formas alternativas de construcción de soluciones urbanas, mediante proyectos de demostración, bien de soluciones de urgencia para refugios temporales mediante la construcción de muros y paredes con botellas de plástico vacías, bien mediante la activación de los espacios sin uso bajo una gran autopista en Hong Kong.
Leido el libro, queda ua sensación de que ese artefacto que llamamos ciudad puede tomar múltiples formas y servir a objetivos muy diferentes; lo que no tengo tan claro es si el fondo, el valor de lo urbano, está determinado por la forma/estructura urbano o es al revés.

P.D. Ethel Baraona lo reseña también desde otra perspectiva.

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jueves 19 de marzo de 2009

Una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente.Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.

La navegación hipertextual en Internet ha puesto de relieve la importancia de este "método científico" en la sociedad actual y sucede que, a veces, en las ciudades te topas con serendipias afortunadas. Encuentros fortuitos y casuales, no previstos y, de algún modo, ajenos al orden lógico de las cosas. La navegación sin rumbo -el paseo de toda la vida, vamos- ofrece también encuentros inesperados y sorprendentes sin más valor que el mero hecho de toparse con ellos.

El fin de semana pasado en Madrid, en una Gran Vía abarrotada de gente (y de carteles publicitarios en las fachadas, sobre lo que sería urgente hacer algo, por cierto), encuentras un remolino humano alrededor de una marquesina de autobús. ¿Alguien se ha caido y le están atendiendo? ¿O será que el autobús ahora es un medio de transporte masivo y favorito de la población? ¿Una manifestación? ¿Reparto gratuito de cualquier cosa?

Nos acercamos un poco y vemos a un tipo envolviendo en plástico a una chica pegada a la parte exterior de la marquesina, donde destaca el anuncio de una conocida marca de ropa. Primera intuición: un acto reivindicativo con toques de expresión artística y de intervención urbana dirigida a causar sorpresa y después reflexión en torno al modelo consumista imperante en nuestra sociedad y blah, blah, blah.


Pero, pensándolo un poco más, llega la segunda intuición: un acto genial de marketing de la propia empresa de ropa, que utilizando técnicas de guerrilla se está quedando con todos nosotros, consiguiendo que estemos expuestos durante varios largos minutos -algo impensable en la publicidad tradicional- al anuncio de la marquesina.


En realidad, preguntando después al chico, nos enteramos que la primera intuición era la correcta, pero es una nueva señal del signo de los tiempos, de esta postmodernidad líquida, viscosa y mórbida en la que vivimos, y que hace que ya sea difícil comprender las manifestaciones críticas y haga difícil diferenciarlas de las meras técnicas publicitarias. Una nueva razón para pensar que ese sistema que, mediante los patrones de consumo y de belleza, nos esclaviza como sociedad y como personas, es el mismo sistema que puede aparecer delante de nosotros como crítico de sí mismo, volviéndonos locos y acríticos.

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Serendipia urbana #3. Ría de Bilbao destino Dubai
Serendipia urbana #2. Koh Samui (Tailandia)
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jueves 12 de marzo de 2009

En una época de transición, donde cada día se manifiestan con más fuerza las contradicciones entre el paradigma tradicional de protección de la propiedad intelectual bajo criterios restrictivos frente a la emergencia de nuevos modelos -aún con sus propias contradicciones propias de su juventud- basados en el desarrollo del conocimiento libre y compartido, ¿cómo entender situaciones como la de la disputa entre el Ayuntamiento de Bilbao y Santiago Calatrava?

No es el primer caso en el que un artista siente que su obra es maltratada por las autoridades públicas; son varios los casos de esculturas arquitectónicas en espacios públicos que, debido al abandono de las mismas (pintadas, suciedad, arrinconamiento,..), los autores reclaman su devolución o el resarcimiento de los daños y perjuicios morales por ver su obra en esas condiciones. El caso se complica aún más cuando hablamos de obras arquitectónicas, bien edificios, bien elementos funcionales de la ciudad (como en el caso de Bilbao, el puente Zubi-Zuri).

Básicamente, el arquitecto, haciendo valer su propiedad intelectual sobre la obra, reclamó al ayuntamiento por la vía civil y mercantil por modificar su obra para adecuarla a las nuevas necesidades urbanísticas surgidas en la ciudad con posterioridad a su diseño, ya que la construcción de un nuevo edificio hacía necesaria la conexión de la pasarela de Calatrava con otro nivel construido de la ciudad (obra, por cierto, de Arata Isozaki: ¿lucha de egos?, ¿un trasfondo de pelea profesional oculta?. Un completo recorrido de todo el contexto de esta disputa se puede encontrar en este artículo de Iñaki Uriarte. En cualquier caso, aquella primera demanda fue desestimada finalmente, al entender el juzgado que por encima del derecho de autor prima el interés público y, aunque debió ser avisado el autor con suficiente tiempo, el ayuntamiento tenía potestad para, por encima del derecho a la integridad de la obra, acometer una reforma sobre la misma para beneficio de la sociedad. Pero ayer el caso volvía a las portadas al resolverse la reclamación mercantil a favor del arquitecto, siendo el Ayuntamiento de Bilbao condenado a pagar 30.000 euros.

Una vez ejecutada la obra, ¿a quién pertenece? ¿Quién es dueño de la arquitectura? En este caso, el Ayuntamiento de Bilbao, encargado como autoridad pública de velar por la satisfacción de los intereses públicos a los que debe servir la ordenación urbana, decidió en su momento modificar funcionalmente el puente cuyo diseño había encargado a Santiago Calatrava. ¿La propiedad intelectual de la obra está por encima de las necesidades de la propia ciudad? ¿Qué hacemos con el derecho a la ciudad?

Entiendo que es un asunto jurídicamente complejo, con ramificaciones mercantiles, administrativas, civiles y quién sabe si penales. Conseguir una indemnización de 30.000 euros de todo este proceso es, objetivamente, muy poco entendible para los ciudadanos. Javier Armesto cree que, en el fondo, es un victoria pírrica del arquitecto:

La victoria de Calatrava, si se puede llamar así, es irrisoria, ya que sus abogados exigían una indemnización de tres millones de euros y la demolición de la pasarela de Isozaki, cosa que no se llevará a cabo. Pero el arquitecto está contento porque cree que el fallo «establece un precedente de la máxima trascendencia». A partir ahora, según Calatrava, «la propiedad intelectual y la integridad artística de las obras de arquitectura habrán de merecer la misma protección legal y judicial que cualquier otra manifestación artística».

¿Cómo lo véis? Juan Freire me insitía ayer en que es "el ejemplo pefecto de la importancia de entender las consecuencias de las políticas de propiedad intelectual" y Daniel Lobo planteaba que "es un caso claro de la fricción sobre el "derecho a la ciudad" de la mano del de la cultura abierta". ¿Tiene sentido este nivel de protección de los derechos de autor cuando hablamos de intervenciones para el espacio público? Siendo ventajistas, ¿esto pasa por contar con firmas estrella?

Nota al margen: ¿podría ser interesante registrar este tipo de casos? Lo intentamos con los casos de conflictos socio-ambientales, que sigue por ahí abierto, y quizá podríamos ir tomando nota de casos de este tipo para visualizarlos en un mapa y poder utilizar esos datos de diferentes formas. Ahí lo dejo.

Foto obtenida de Basajauntxo en flickr.com.

sábado 7 de marzo de 2009

Hace un tiempo ya comentamos unas líneas sobre el informe MAKCi; como la valoración era un poco superficial y me apetecía entrar en algún detalle sobre qué es eso del Sistema de Capitales aplicado a la gestión urbana y a la aplicación de estrategias de ciudad del conocimiento, he leído estos últimos días el libro Knowledge cities. Approaches, experiencies and perspectives, publicado por Elsevier y editado por Francisco Javier Carrillo, del World Capital Institute y del Center for Knowledge Systems. El libro también se encuentra diponible en Google Books.


He de decir que lo primero que llama la atención es la propia portada del libro, que recoge una fotografía del Museo Guggenheim de Bilbao con un alto contenido simbólico. ¿El conocimiento era esto? ¿El Guggenheim? ¿El efecto Guggenheim? ¿Bilbao como exponente mundial? A veces no somos suficientemente conscientes de lo cerca que está del imaginario mundial este museo como símbolo de modernidad, de regeneración, de gestión urbana, con sus luces y sus sombras pero como un hito ineludible en los estudios urbanos.

La primera parte del libro (Approaches) sirve para ordenar algunas ideas o para encuadrarlas bien al menos, respecto a algunos términos y algunas formas de conceptuar la gestión del conocimiento urbano, como una aplicación específica de la teoría más general del Desarrollo basado en el conocimiento (Knowledge based development). En lo que algunos han llamado el Siglo de la Ciudad y otros el Siglo del Conocimiento, muchas son las ciudades que se han autobautizado como Ciudades del Conocimiento, y otras son señaladas por los expertos como merecedoras de tal distinción. Barcelona, Estocolmo, Delft, Munich, Montreal, Dublín, Toronto,....Con diferentes fórmulas (desde Technopolis hasta Knowledge cities, pasando por Learning city, Knowledge society o Intelligent city) y cada una queriendo poner el matiz en un punto y en otro, es claro que se trata de un nuevo paradigma de la gestión urbana. El capítulo 4, redactado por el propio editor del libro, es una buena síntesis de los contenidos de ese sistema de capitales, una buena forma de entender los sustratos conceptuales del conocimiento y su aplicación a la empresa, a la economía y a las ciudades. En el caso de este libro, se recogen diferentes enfoques, aunque domina el Modelo de Sistema de Capitales –dado que el editor y algunos de los autores forman parte activa del World Capital Institute, que es la organización que promueve este modelo- como metodología para la definición de estrategias de conocimiento urbano. Las versiones de este sistema van desde estructuras muy generales hasta otras con un nivel de desagregación mucho mayor, pero una de las más sencillas sería esta:

METACAPITALES Referencial Identidad: claridad y diferenciación Articulación Relacional: cohesión interna y externa Financiero: viabilidad económica a largo plazo
CAPITAL HUMANO
Base individual Salud: herencia biológica y desarrollo físico Educación: perfil de madurez y competencia Base colectiva Culturas vivas: patrimonio sociocultural Capacidades evolutivas: viabilidad sociocultural
CAPITAL INSTRUMENTAL
Tangible Natural: patrimonio geográfico Artificial: patrimonio infraestructural Intangible Memoria social documental Memoria social digital

La parte más interesante del libro es la relativa a las experiencias, al menos como repositorio de casos de aplicación del concepto de Ciudad del Conocimiento a escenarios concretos. El caso de Singapur, por ejemplo, realiza una contextualización que me ha servido para entender que algunas de las sospechas de los posts que escribí sobre la ciudad (aquí y aquí) estaban en el buen camino. Posteriormente, se analizan los casos de Bilbao –sin quedar muy clara la apuesta por el conocimiento, por otra parte- Holon (Israel) y Greater Manchester, revisada bajo el concepto de UniverCities para destacar el papel fundamental del sistema universitario en su caso concreto . También aparece en el libro el caso de Greater Phoenix, con una explicación curiosa, al ser una estrategia de conocimiento basada en la no estrategia, como sería el caso de Singapur, sino en el desarrollo de proyectos en forma de centros de atracción y generación de conocimiento (de innovación y tecnología, de empresa, de turismo, de construcción y medio ambiente, de participación ciudadana, de nueva ciudadanía, de transformación de la educación, de gerontología y de futuro). Por otro lado, el caso de Monterrey es una aplicación en detalle del Sistema de Capitales descrito en el capítulo 4, bajo el paraguas de “Monterrey: International City of Knowledge”, uno de los cinco pilares de la estrategia de Nuevo León. Como últimas experiencias, el libro revisa los casos de Rijeka en la aplicación de criterios de Capital Intelectual en la gestión administrativa, y de Christiania como modelo contracultural de aplicación del conocimiento y revisado bajo los parámetros de una metodología concreta, Grid of Reading.

Por último, el capítulo final ofrece un buen panorama de tipologías o categorías de ciudades (centros nacionales, centros regionales; grandes, medianas y pequeñas ciudades; ciudades militares y ciudades universitarias como ejemplos de ciudades de monocultivo productivo; etc), y otros conceptos como micropolis, ciudad-región, red de ciudades, subcities, intracities, ciudad dentro de la ciudad (el mismo caso de Christiannia), Ciudad-Estado o Estado dentro de la ciudad (cmo el Vaticano). Y se cierra con una reflexión sobre las utopías urbanas y el futuro de la ciudad con diferentes referencias sobre proyectos de investigación relacionados con ello:
Hasta aquí llega la revisión de los contenidos del libro; en otro momento, profundizamos en cómo abordar el conocimiento en la gestión urbana en ciudades de tamaño medio, cómo sistematizar modelos de gestión sin que supongan uniformización de criterios, qué tipo de indicadores, qué proyectos, etc. Esa es otra guerra.

Nota final: tanto hablar de conocimiento, y en todo el libro no he leído ni una sola palabra sobre qué conocimiento y bajo qué sistema de protección y liberación. ¿Conocimiento basado en la propiedad intelectual y en las patentes? ¿Paradigma del conocimiento libre y común? Una pregunta que, como otras veces, se me escapa por completo y sea posiblemente irrelevante, pero que quizá merezca la pena dejar apuntada aquí para otro momento.

Hace unos días dedicamos unas líneas al libro Las ciudades creativas. Al final de quel post enlazábamos con la última novedad de su disputa casi personal de Richard Florida con Joel Kotkin, de quien también hemos hablado últimamente. surgida en torno a su autor. Es evidente que Lorida, quizá por su carácter de gurú mediático de estos temas, se ha convertido también en un blanco de las críticas de sus homólogos. Críticas que, no niego, en algunos casos puedan tener fundamentos sólidos. En el caso de este nuevo post, se trata de la polémica surgida tras su artículo en The Atlantic, How the crash will reshape America, que ha sido referenciado en al menos los siguientes medios:

Básicamente, el artículo de R. Floridapropone una vía de análisis para explicar los cambios territoriales y poblacionales que a corto y medio plazo la crisis tendrá en la estructura urbana de los Estados Unidos, siguiendo una línea de investigación abierta con su libro Who´s your city, a partir de la cual Florida ha conseguido situar cierto debate sobre por qué unas ciudades son más pujantes que otras, identificando dichas ciudades y sugiriendo cambios en las correlaciones de fuerza entre unas regiones metropolitanas y otras, de forma que veremos próximamente cómo la crisis fortalece algunas ciudades y genera el declive de otras tradicionalmente pujantes.

Dicho todo esto, sus propios análisis han levantado cierta polémica -sobre la que ha tenido que intervenir el propio autor- al verse reflejados en The Atlantic de forma tan ambivalente que prácticamente la misma portada y el mismo titular valían para levantar el ego de Toronto y de New York, en el marco de una naciente disputa entre los Estados Unidos y Canadá sobre por qué la economía y la sociedad canadiense están afrontando mejor la actual coyuntura y por qué Obama debería aprender algo de Canadá.

Sirva todo esto para reconocer que la realidad es que la crisis va a suponer también una reestructuración de las morfologías de muchas ciudades al afectar a los estilos de vida (¿patrones de consumo?) y a unos sectores económicos más que a otros. Hace unas semanas aprovechaba un post precisamente para referenciar un informe de Centre for Cities que ha realizado un trabajo en esta línea para el caso del Reino Unido. Dicho informe ha buscado las ciudades más expuestas a la crisis en función de su dependencia respecto a los sectores más críticos en la coyuntura actual en el Reino Unido (distribución comercial, hostelería, sector financiero, bancario y de seguros y construcción) y establece algunos parámetros y comparaciones en función de tres índices (index of economic development, societal deprivation index y built environment index). La crisis ha traido ya la multiplicación de viviendas vacías porque no encuentran comprador o el comprador que tenían no puede pagarlas. La crisis ha traido la paralización de proyectos de extensión periurbana de las ciudades (hablaremos de este tema dentro de unos días).
La cuestión es acertar a saber ahora cómo afectará la crisis a nuestras propias ciudades, condicionadas en los últimso años fundamentalmente por un sector de la construcción que ha hecho lo que ha querido.

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jueves 5 de marzo de 2009

Aviso que este post es sólo una suma de pequeños apuntes con una conexión débil entre ellos y un título excesivo pero que puede valer provisionalmente. La excusa inicial de ir enlanzado cosas fue leer esta frase del alcalde de Toronto:

When you open up data, there's no limit to what people can do. It engages the imagination of citizens in building the city

Al mismo tiempo, llegaba a un artículo de Wired (LimeWire creator brings open-source approach to urban planning) en el que se plantea las posibilidad de utilizar el enfoque open source en el planeamiento urbanístico para hacerlo más accesible a la ciudadanía.


Casi coincidiendo en el tiempo red.es publicaba un informe, Urbanismo y TIC en Españapresentado así:

El Programa de Impulso al Urbanismo en Red surge de un Convenio de Colaboración entre el Ministerio de Industria Turismo y Comercio, la Federación Española de Municipios y Provincias y Red.es.

Este Convenio tiene como objetivo la introducción de las TIC en el ámbito urbanístico de las Entidades Locales, dando respuesta a una demanda social de transparencia, mediante la publicación por Internet de los planes urbanísticos, e introduciendo herramientas que facilitan la operativa de los técnicos municipales, mejorando de esta manera la eficiencia en la gestión.

Por cierto, sobre este informe también han comentado Rafael de Miguel González, Gestión Urbana, Sebas Muriel, cibersur, el libre pensador, la cerca, Urbanismo, entre otros. En OpenProPolis profundizan en los términos de ese acuerdo:

Los ciudadanos podrán consultar los planes urbanísticos de su municipio a través de Internet. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, a través de red.es, y el Ministerio de Vivienda han suscrito un convenio colaboración para el desarrollo del Programa de Impulso al Urbanismo en Red, en el que se invertirán 57 millones de euros en cuatro años. El convenio prevé el desarrollo coordinado de distintas actuaciones para extender el Programa Urbanismo en Red al mayor número posible de entidades locales. Según el convenio, la Dirección General de Suelo y Políticas Urbanas elaborará las herramientas informáticas que permitan la integración en el sistema de la información urbanística de forma telemática.






Objetivos
  • Convertir el planeamiento urbanístico en información digital en todo su ciclo de vida, desde su redacción hasta su aplicación, introduciendo herramientas que faciliten su explotación y mejoren la eficiencia de gestión.
  • Garantizar el acceso transparente por medios electrónicos (Internet) por parte de ciudadanos y profesionales al planeamiento urbanístico actualizado para potenciar la participación ciudadana en la definición de los nuevos planes y actuaciones.
  • Fomentar la interoperabilidad con distintas administraciones y agentes a través de servicios electrónicos que coloquen a la información urbanística en disposición de ser utilizada eficientemente por los diferentes interesados.

Un desafío en toda regla; hacer accesible lo que hoy es un completo acertijo indescifrable para el común de los mortales, en un tema, el urbanismo, que define de forma amplia nuestras vidas y que, sin duda, es el gran agujero negro de nuestra sociedad. Un tema, el de la participación ciudadana, que las Administraciones Locales no ven como uno de las principales temas en los que la introducción de las TIC vaya a ayudarles mucho, segúin el informe del ONTSI sobre las TIC en la Administración Local.

También he encontrado referencias sobre las posibilidades que ofrece Google como herramienta de visualización para el planeamiento urbanístico:






Utrecht Urban Growth in Google Earth from digitalurban on Vimeo.

Y el descubrimiento de hoy es que Barcelona presenta un modelo virtual de la ciudad en 3D, según leo en OpenProPolis también:
La fidelidad de las imágenes permite aplicaciones profesionales en el campo del urbanismo, la arquitectura y la prevención de accidentes, entre otros. El proyecto, impulsado por el Ayuntamiento y Barcelona Media, completerá el modelo de la ciudad en un año.
Con este modelo de Barcelona virtual se podrá visualizar la ciudad en tres dimensiones desde cualquier ordenador o pasear virtualmente por algunas zonas. El modelo aportará una nueva perspectiva para mejorar el conocimiento de la ciudad y ayudar a los ciudadanos a comprender los proyectos urbanísticos. También proporcionará información detallada del territorio, útil para estudiantes, asociaciones y otros colectivos de la ciudad.

En fin, que a mí estos temas se me escapan muchas veces, y sólo soy capaz de reconocer que por ahí hay ciertos movimientos que quizá supongan avances sustanciales en los próximos años. Y aquí quedan, simplemente, apuntados.

martes 3 de marzo de 2009

La publicación en castellano del último libro de Richard Florida, Who´s your city? (lanzado bajo el título de Las ciudades creativas, por Paidós) supone un nuevo paso para la generalización del ya conocido discurso del autor en torno a las clases creativas y su importancia en la configuración de las ciudades y la economía global. En este caso, la propuesta de Florida busca indagar en los procesos de acumulación de fuerzas y talentos creativos en puntos concretos de la geografía estadounidense, principalmente. Así, insiste sobre todo en la premisa de que el mundo no es plano –como afirma Thomas Friedmann en The world is flat- sino puntiagudo, y que por muy globalizada que esté la economía, no es lo mismo trabajar y vivir en un lugar o en otro del mundo aunque las tecnologías de la información nos permitan el sueño de la irrelevancia de la ubicación. Y, a partir de esta premisa, el libro trata de demostrarla mediante la utilización de diferentes datos, principalmente para el caso de Estados Unidos, aunque la primera parte del libro también contiene una visión más global sobre el posicionamiento de mega-regiones de todo el mundo (capítulo 3), que sirve como otra propuesta de ranking mundial geoeconómico.

La principal fuerza del libro reside en los mapas que utiliza en algunos capítulos para demostrar la concentración de dinámicas de innovación, de patentes o de científicos de clase mundial en determinadas ciudades o mega-regiones del mundo, aunque sin valorar el output de esos elementos sobre la economía. “El mundo se vuelve más puntiagudo a medida que se asciende por la escalera del desarrollo económico”. En este sentido, es cierto que es una forma sofisticada de reconocer que la riqueza sigue un mismo patrón histórico de alta concentración en pocas manos, en este caso una concentración geográfica de los nuevos factores de producción como son el talento, las ideas, la creatividad y las personas. 150 millones de personas contabiliza el autor como pertenecientes a la clase creativa, que tienden a residir y juntarse en torno a los lugares generadores de innovación (capítulo 2). 150 millones de personas destinatarias potenciales de este libro.
El capítulo de “El auge de la megarregión” se plantea en términos discutibles; por un lado, utilizando un concepto, el de mega-región, indeterminado e impreciso, pero que formaría “la unidad económica fundamental de nuestro tiempo”, de la que participarían 40 mega-regiones de todo el mundo y en las que se darían las condiciones necesarias para las clásicas economías de aglomeración urbana pero esta vez traspasando los límites más locales. En este sentido, esas economías de aglomeración son un clásico de los estudios urbanos y Jane Jacobs ya las describió en términos de factor positivo, pero Richard Florida, a pesar de nombrar la existencia también de deseconomías o costes externos del mundo urbano, no termina de explicar bien por qué esos aspectos positivos superarían las perjuicios que genera la concentración urbana.

Este capítulo también parece entrar en contradicción con aspectos posteriores del libro, donde cobra importancia la escala del barrio o de la calle muchas veces. En realidad, no es un problema de la propuesta del autor, sino un error típico, la falacia de la composición, que nos hace confundir el todo y sus partes. Porque es evidente que no se puede tratar a Londres (o a cualquier otra ciudad) como un todo homogéneo, ni denominarla ciudad creativa cuando sólo una parte muy localizada de la misma adquiere tal dimensión y la mayor parte de la ciudad no cumple esas funciones de la economía creativa.

El libro también presta una especial atención a las razones de movilidad de la clase creativa o intelectual (segunda parte). Es una parte central del libro, pensado casi como un libro de autoayuda que ofrece claves para planificar un traslado de residencia, pero queda muy lejos de nuestra experiencia más cercana. En este aspecto, es claro que la alta movilidad geográfica de Estados Unidos es una clara diferencia respecto a las prácticas vitales y profesionales de nuestro entorno, donde los cambios de residencia son más limitados y vistos, en general, como algo más traumático. En esta segunda parte el libro también atiende a un aspecto que resulta de interés en la situación actual de crisis en el sector inmobiliario, ya que define algunos elementos de reflexión sobre el impacto de la concentración de bohemios, artistas, intelectuales y científicos sobre el mercado inmobiliario y el precio de la vivienda.

La parte tres del libro, "La geografía de la felicidad", es un trabajo de integración de estudios de psicología, de economía urbana y de geografía política, con un interés práctico relativo, aunque interesante a nivel de clasificaciones urbanas. Así, a lo largo de tres capítulos, se revisan tres tipos de personalidades que podría tener una región (regiones extravertidas, regiones convencionales y regiones experimentales) en función de la predominancia de diferentes clases de personalidades (clasificadas en cinco grandes rasgos psicológicos: extraversión, neuroticismo, minuciosidad, apertura y afabilidad). Este apartado también propone conclusiones que pueden resultar sorprendentes y discutibles. ¿Acabamos viviendo donde queremos? ¿Nuestro carácter acaba influyendo en la “personalidad” de nuestro lugar de residencia o son las características propias de ese lugar –condiciones climáticas, proceso histórico de desarrollo industrial, etc- lo que acaba definiendo un carácter típico de ese lugar? Para el autor, los datos demuestran que determinadas personalidades acaban tendiendo a reunirse en lugares donde retroalimentan su personalidad.

El final del libro es el apartado que más se parece a un libro de autoayuda; el propio autor reconoce que le pueden acusar de ello, pero asume que la utilidad de la propuesta puede merecer la pena. En concreto, plantea una serie de clasificaciones sobre las mejores ciudades para vivir en función del momento vital (solteros, familias con hijos, padres con hijos emancipados y jubilados). A modo de check list, el Apéndice E recoge un cuestionario de auto-valoración a la hora de elegir entre varias opciones para el traslado de la residencia.

Repasados de forma general los contenidos del libro, sólo queda decir que se trata de un libro que merece la pena leer. Richard Florida es un autor polémico y puede resultar repetitiva su propuesta Su principal polemista es Joel Kotkin, del que recientemente hemos escrito apuntando su temor a que las ciudades creativas sean, en el fondo, ciudades efímeras, y a quien el propio Florida señalaba ayer de forma ácida en un post que sin duda refleja bien el nivel de aversión que se profesan), que no ha dado grandes avances en los últimos libros, pero es un autor radicalmente actual. Guste o no, su influencia sobre las actuales prácticas de diseño y planificación urbana y sobre algunos modelos de organización y gestión empresarial es evidente. La creatividad y el talento son hoy patrones de un mismo discurso, son la gran promesa, son la referencia manoseada y lugar común de nuestra época.

El libro esconde un llamamiento premonitorio a nivel individual; si tienes posibilidades o simplemente crees que formas parte de la clase creativa y además están en condiciones de poder moverte libremente por el mundo, este es tu momento y esta es tu guía para seleccionar el lugar que más te conviene. Pura libertad...para quienes pueden permitírsela. También reserva para los políticos, gestores y planificadores públicos un mensaje subyacente: concéntrate en segmentar tu mercado para atraer a las personas más creativas en función de su momento vital y podrás apoyarte en ellas para revitalizar la vida económica de tu ciudad. Y, por último, las personas empresarias y emprendedoras encontrarán en el libro la confirmación de que es necesario estar cerca de todo, cerca de tus iguales, cerca de tus competidores y de tus aliados, porque la cercanía física es tan importante como en el principio de los tiempos.

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Foto del mundo tomada de stickersticker en Deviantart.

domingo 1 de marzo de 2009


No soy un gran cinéfilo. Me aburren la mayoría de las películas de ficción; me suele pasar que al de cinco minutos ya he encontrado unas cuantas razones para no creérmela, para no evadirme de la realidad y meterme un poco en la ficción que propone la película. Así que tampoco presto mucha atención a los estrenos ni a los premios. Pero esta vez me ha sorprendido que le den tantos premios a Slumdog Millionaire. Sabiendo que es injusto el pre-juicio (o el prejuicio directamente, porque es my probable que ni siquiera vaya a ver la película) lo que he leido sobre ella y las escenas de trailer que he visto me hacen pensar que tampoco me la creeré. Enseguida pensaré que es la banalización de la pobreza, la magnificación peliculera del poder del individuo frente a las causas estructurales de dominación, la estetización de lo feo y la visión trivial de la vida en las chabolas. En fin, repito, posiblemente son más mis prejuicios sobre el cine que la película en sí, coincidentes además con las críticas que han llegado desde la India acusando a la película de voyeurismo de la pobreza. Definitivamente, la pobreza vende. Sólo esa puede ser la explicación para que el propio Príncipe Carlos de Inglaterra, del que ya hemos mencionado en otras ocasiones sus visiones urbanísticas, proponga al mundo una de los slums de Mumbai -Dharavi- como ejemplo urbano para el mundo.

En cualquier caso, estos días he ido recopilando algunos enlaces que giran en torno a este tipo de asentamientos humanos. Vale la pena empezar por revisar un artículo de llamativo título -Architects aren't ready for an urbanized planet- en el que se planteaba la necesidad de revisar la forma en que atender el imparable proceso de urbanización mundial desde el punto de vista de la práctica de la profesión arquitectónica. En Open Source City precisamente tratan de encontrar fórmulas para entender y dar respuesta al urbanismo informal, como en el reciente post Reverse-engineering the city. Y en Sao Paulo entran en la práctica al abrir un proceso de urbanización de las favelas de Paraisopolis con criterios de transformación sin destrucción. Pero, como siempre, donde mejor se ha tratado este tema es en Urblog, contextualizando la dimensión del drama y el reto que supone el chabolismo, trayendo a colación al crítico Mike Davis y su famoso Planeta de ciudades miseria. Puestos a ver cine, prefiero documentales como Flores de luna , que narra la historia del Pozo del Tío Raimundo. Y me resisto firmemente a cantar las excelencias del urbanismo informal, sonrojante palabro bienpensante y políticamente correcto para llamar a la miseria y a la lucha por la supervivencia en condiciones de injusticia social y de exclusión. Y me resisto a enmarcar esa supervivencia en un discurso sobre la creatividad y la innovación como prueba de la fuerza creativa de las chabolas, tal como escuché recientemente. En eso, coincido con este post de Javierest.

Continuamos la saga de serendipias urbanas, esta vez con una de esas maravillas del tiempo que vivimos. Te asomas por casualidad al balcón de la casa de tus padres para ver si el sol sigue brillando y descubres que, amenazando la anchura de los metros finales de la Ría de Bilbao y la altura del Puente Colgante, Patrimonio de la Humanidad, un enorme barco enfila el Abra para salir al mar.


Se trata del Cristobal Colón, espectacular draga que, además, hemos visto levantarse en los astilleros al otro lado de las oficinas. El barco fue botado en julio de 2008 y en estos últimos meses ha ultimado sus últimos detalles para salir ahora de pruebas a Algeciras antes de inciar los trabajos para los que nació.

¿Qué trabajos son estos? ¿Cuál es su destino? Ni más ni menos que las islas artificales de Dubai, de las que alguna vez hemos hablado en este blog, siempre como algo lejano e inaudito, perteneciente a un mundo ajeno a la cotidiana realidad de esta parte del mundo. Y resulta que, en esta precisa parte del mundo, se ha terminado de construir este artefacto capaz de mover el material necesario para construir los sueños megalomaniacos en la otra parte del mundo.