Ha empezado esta mañana el encuentro Sociedad Red. Entre problemas técnicos extraños (este ordenador que me he traido no me deja acceder a muchas páginas, vaya usted a saber por qué. ¿Cosas del Windows Vista?), estamos aquí algunas personas desgranando algunas ideas relacionadas con las organizaciones, las personas, la sociedad,....todo ello en un contexto tecnológico que abre puertas (¿a cuántos, a quiénes?), que abre posibilidades (¿quiénes ganas, quiénes pierden?).

Como también se me da mal eso de darme a conocer, y sé que algunos asiduos a este blog andan por aquí (Idoia, Ethel, Igor, Marcg, Radarqnet, Juan, Odilas....), a ver si tenemos oportunidad de cruzar algunas palabras por los pasillos. Yo ando por aquí, al fondo de la sala.

Por ahora, Juan ha hecho una buena presentación del por qué del curso, Irene Mia, del World Economic Forum nos ha presentado sus trabajos relacionados con la medición del Networked Readiness Index y Enrique Dans, al que no había escuchado nunca ha hecho una presentación entretenida. Y ahora empieza Santiago Ortiz, de Bestiario, siguiendo con el bloque de organizaciones en red.

Santiago está hablando ahora de la entidad cognitiva, la célula o la empresa, y cómo estos guardan puntos conceptuales similares, aunque sea con términos diferentes. Y tal como lo explica, vuelvo a pensar en la ciudad. Ayer decíamos que la ciudad es como la web. ¿El funcionamiento celular es similar al funcionamiento deseable de las ciudades, entendiéndolas como organismos semipermeables que intercambian energía, información y residuos y son dinámicas y complejas (metabolismo urbano)?

Claro que él está hablando desde la perspectiva de la empresa, una empresa que ya no sabe si continuar cerrada o abrirse. ¿Abrirse a qué? ¿Abrirse cuánto?

Estamos viendo algunos "juguetes" de la ciencia de la complejidad, y aún no sé a dónde vamos. Sugiere "el poder de lo emergente" y ya pasamos a proyectos de Bestiario. Entre los más interesantes para este blog, destacaría un proyecto de visualización de relaciones entre ciudades del mundo, a través de búsquedas en Google del nombre de dos ciudades y ver cuántas entradas aparecen. Es un ejercicio que, obviamente, no pretende ser científico en sus resultados, pero sí avanza formas de empezar a estudiar en términos de complejidad las relaciones urbanas en el mundo.