La ciudad como espectáculo, la ciudad como teatro, la ciudad como escaparate, la ciudad como marca y producto de consumo. Saffron Consultants ha publicado recientemente un informe titulado "The City Brand Barometer" en el que se analizan las potencialidades de 72 ciudades de categoría mundial desde una perspectiva de imagen y marca de ciudad. Londres y París resultan las ciudades mejor situadas en un ranking que compara el valor de la imagen de marca de la ciudad con el valor percibido de sus activos potenciales.
De la comparación de ambos elementos se pueden extraer conclusiones sobre las ciudades con mayor potencial (por ejemplo, aquellas que, teniendo activos importantes aún necesita escalar en el ranking de marca, como sucede en el caso de varias ciduades de Europa del Este).
En palabras del responsable del estudio:

Las tablas resumen de los resultados del trabajo:

La metodología me resulta un tanto confusa (aquí para consultar el informe), aunque tampoco tengo muchos detalles sobre ella, pero aún me surgen más dudas con los pre-supuestos en los que se basa un estudio de este tipo. La teoría de los atraibutos del producto aplicada a una ciudad.....la construcción colectiva de un imaginario urbano y la diferente percepción entre sus vecinos y sus visitantes, no sé. Y, sobre todo, que cerca tenemos ciudades que han apostado por entrar en el mercado de las ciudades "de clase mundial" y la experiencia tiene claroscuros: pérdida de intimidad, identidad y singularidad.










¡Hola Manuel! ¿Qué tal las vacaciones? Espero que bien ;)
Como creo que ya hemos comentado en otro sitio, a mí me parece que el "branding" con las ciudades supone un peligro importante; y sobre todo para sus habitantes, si no se les tiene en cuenta, o hace partícipes y beneficiarios, como es el caso de la ciudad donde vivo, Barcelona.
Ahora parece que Gallardón quiere vender gato por liebre con Madrid: sólo estará bien hecho si se respalda con una política urbana "civil" de proximidad para los habitantes; cosa que, a tenor de los hechos, no es lo que pretende... Y cosa que, si se emprende, no se debe de abandonar a mitad de camino, como sucedió en Bcn a partir del cambio de siglo.
Un abrazo, y hasta otro momento. Am